Enero 11, 2026 -HC-

Los espectros de la política ideológica


Jueves 8 de Enero de 2026, 10:00pm


La historia es una cadena de generaciones construida de memoria, marcos de referencia y hechos. El pensamiento político y económico moderno está construido de ideas que le dan sentido y dirección al mundo de vida y tiene una memoria compleja de larga duración; ideas e ideologías son una marca indeleble con la que nace la revolución francesa de 1789, defendiendo derechos y reformando instituciones en perspectiva igualitaria de un lado y, recortándolos y desregulándolas en acciones pragmatistas de otro lado (no hay que olvidar que el conservador inglés Edmund Burke llamo a la Constitución francesa un compendio de anarquía). Este es el campo de fuerzas espectral, izquierda y derecha, insuperado en la modernidad tardía.

El historiador Jonathan Sperber (2005) afirma que la revolución de 1789 es la herencia de las posiciones políticas en una escala de izquierda a derecha (para no incidir en el carácter evenemencial del gorro frigio, de la Marsellesa, del Comité de Salud Pública y de su lema trascendente de libertad, igualdad y fraternidad) que en gran medida se hizo regla de la moderna democracia occidental. Izquierda y derecha en la era posideologica y poscomunista han sido sepultadas por abundante literatura fatalista; sin embargo, izquierdas renovadas y nuevas derechas perviven en los imaginarios colectivos e individuales dado que existe una ética que los moviliza: la ética del deber incondicional con los otros y la ética utilitarista consigo mismo, a decir de Giovanni Sartori (1996) “izquierda es hacer el bien a los demás, derecha el bien para sí; izquierda es Kant, derecha es Bentham”, aunque ambas ideologías hagan de la tierra un infierno en su intento de convertirla en un paraíso.

Las ideologías y las ideas son al mismo tiempo espectros y marcos de referencia. Un espectro es aquello no está completamente muerto, pero tampoco está vivo, un espectro habita una zona de indiferenciación entre la vida y la muerte; es conocido el famoso texto de Jacques Derrida “Espectros de Marx” en el que dice que “un espectro es siempre un (re)aparecido”; los espectros de la política ideológica normalmente reaparecen como un novum “nueva izquierda”, “nueva derecha” y, en su interregno emergen aguas tibias que se hacen llamar era posideologica o puro pragmatismo u oportunismo, sin duda con impronta propia después de la caída de la Unión Soviética que inaugura finalismos entusiastas como el de el fin de la historia, el fin de las ideologías, el fin de las confrontaciones. Nada mas alejado de la realidad al observar el uso abierto de la fuerza militar por encima de la ley internacional y la derrota de las anti-ideologías que no han podido superar el realismo político de la hostilidad, la escasez y la guerra, ni el imperialismo del poder y la fragilidad de las instituciones (Imperium et Consilium es un gran trabajo de Perry Anderson para analizar la política exterior imperial y militarista de los Estados Unidos y sus teóricos, vistos desde enfoques de izquierdas y derechas).

Si los espectros de la política ideológica retornan con pretensiones universalistas y de verdad y si el capitalismo es culturalmente fuerte en occidente (donde lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer), corresponde una guerra de posiciones dirá Gramsci, o lo que es lo mismo, desplegar una guerra cultural para ganar espacios en el campo político y estatal antes de tomar el poder. Aquí juegan roles determinantes las ideas o argumentos lógicos (frames) en tanto marcos de referencia que le dan sentido al mundo y le dan sentido a lo que la gente quiere; las ideas en tanto productoras de sentido orientadas a resolver problemas de la vida de la gente común mediante políticas públicas con orientaciones populistas que reclaman justicia o elitistas que demandan austeridad.

La tensión entre izquierda y derecha es una paradoja cultural que se quiere invisibilizar; mientras la primera busca el ideal igualitario colectivo cambiando distinciones de clase, patrones identitarios, valores y tradiciones de una sociedad, la segunda busca defender los particularismos, conservar y reforzar la tradición mediante la religiosidad de la política. En la lucha de concepciones de la vida buena no todo pasa por la economía, pesa en la confrontación la cultura, la disputa por la moral y las instituciones invisibles (confianza, autoridad, legitimidad); de ahí que se puede decir que lo espectral de las ideologías es irresoluble en la humanidad en tanto deseo de cambio/conservación, entre tradición y modernidad, entre izquierda y derecha. La cultura y las ideologías son fuente de poder, hacen cosas, hacen decir cosas, hacen transformar cosas.

Culturalmente el giro a la derecha no implica únicamente el agotamiento de los proyectos progresistas y la derrota de la izquierda sino también el crecimiento acelerado de la ultraderecha que defiende un corpus libertario y privatizador del mundo de la vida. Derecha y nueva derecha no necesariamente tienen continuidad de pensamiento y de valores, bien pueden estar divididas y en disputa según la historia especifica de cada país. Pero la ultraderecha no solamente se ha radicalizado, sino que también se ha vuelto peligrosa para la paz internacional y la democracia con derechos; su defensa identitaria a ultranza de tradiciones y subjetividades ha construido una narrativa de jerarquías naturales y un accionar práctico y actos de fuerza en contra de los derechos de los otros. La derecha más radical señala hoy al sionismo, a decir de la profesora Eva Illouz (2023) el miedo, el asco, el resentimiento, el amor están socavando la democracia; la emocionalidad del asco al otro, al diferente social y culturalmente ha dado lugar a prácticas supremacistas que dividen el mundo entre lo limpio y puro que son ellos y lo sucio e impuro que son los demás; el miedo a la contaminación de lo puro con los impuros les da el derecho de la división y separación por medios militares y el impulso de sus instintos asesinos para cometer genocidio.

La nueva derecha se ha fortalecido recortando derechos (derechos sociales, identitarios, ante la ley y de soberanía nacional) y la ultraderecha haciendo el mal, esta última hoy es sinónimo de vasallaje y miedo reverencial que el rule of law (el imperio de la ley) ya nada puede hacer frente a la bestia del fascismo imperialista y militarista; por el contrario, la izquierda en el poder que decía perseguir el bien, termino haciendo el mal, en connivencia con las derechas. El MIR y el MAS le robaron la utopía al igualitarismo y terminaron como la continuidad de una izquierda sin virtudes ni ética, dirigida por las peores personas del campo popular que privaron de dignidad a los mejores ideales de un mundo mejor y mas justo (los mejores siguen habitando el lejano mundo de los ideales). Es necesario aclarar que la izquierda en la que se inscribe el MAS tiene una vocación por la corrupción y la represión y son ellos (los masistas) responsables de un final catastrófico de la izquierda del siglo XXI.

Entiéndase bien el D.S. 5503 es un modelo económico que busca ordenar el desorden económico y monetario con medidas desregulativas; Rolando Morales en su columna publicada en Brújula digital el 6 de enero de 2026 ha resumido bien el controvertido Decreto en 4 partes: el alza del precio de los carburantes, la promoción de las inversiones, disposiciones tributarias y política de apoyo a los grupos vulnerables.  El problema que conlleva el D.S. 5503 es que no logra generalizar la confianza y mas bien saca a flote la descomposición social, es decir, los intentos de estabilizar la moneda trae consigo tensiones entre violencia y confianza y reactiva la política ideológica intransigente; las medidas de política económica movilizan la contienda política entre ganadores y perdedores de la misma, los riesgos de la hiperinflación son también riesgos de ruptura del contrato social y un retroceso a una guerra de todos contra todos. Esta experiencia la conocemos de los tiempos de la UDP y Europa la experimento después de las dos guerras que libró en el siglo XX y que Konrad Adenauer advirtió “Si no hay más moneda, las personas pelearán unas con otras” pues en interpretación de Pierre Rosanvallon (2025) el lazo social se rompe al dejar de existir el equivalente general (la moneda); en pocas palabras una moneda estable en la cual nos pongamos de acuerdo posiciones políticas, ideológicas y económicas inherentemente conflictivas, expresa la constitución del lazo social y la posibilidad de construir gobernabilidad como dirección de gobierno, estabilidad como acto económico y gobernanza como conjunción sistémica.   

La llegada de un gran desorden al País es una amenaza real que solo puede ser conjurada y gestionada mediante un modelo cooperativo entre izquierdas y derechas que restituya confianza política mutua para reducir la incertidumbre de la gente y la complejidad estructural de tipo socioeconómica que al final del túnel permita a los bolivianos decir “confío en el dinero y los negocios de mi país, aunque desconfíe de los códigos de la clase política asfixiada por la corrupción y el autoritarismo”.

¿Es razonable un contrato social en los márgenes espectrales de la política ideológica para salir de esta crisis vertiginosa?; es precisamente en torno al D.S. 5503 que se librará una nueva guerra cultural entre quienes se alinean a la derecha o a la izquierda y, el posicionamiento irá más allá de la economía para aterrizar en los espectros ideológicos y culturales, en las tradiciones que tienen como reservorio la izquierda y la derecha para ganar legitimidad y restituir confianza, autoridad y legitimidad entre sus seguidores. De aquí en adelante quien invierta en el poder blando (la cultura y las ideas) tiene mas posibilidades de salir victorioso. El D.S. 5503 es apenas la punta del iceberg de una serie de luchas por ideas de desregulación y de regulación estatal y de bancos de ira contra los privilegios de la casta intocable; no obstante, la pervivencia de los privilegios injustificados de esa casta, la sociedad boliviana apática, escéptica y desmoralizada luchará con ira y valor contra la nueva derecha, sabiendo que la carga axiológica negativa pesa sobre la izquierda y la positiva se pone a favor de la derecha (la una está vencida, la otra se declara vencedora).

La izquierda asedia, la derecha contraataca. Una cosa es librarse del peso de la izquierda corrupta y autoritaria y otra reingresar al club de la pelea con una izquierda renovada, con valores democráticos, plurales e igualitarios para resistir a una nueva derecha que comienza a predicar con narrativas extremistas y abiertamente violentas; esto es así porque la ausencia de enemigo no opera en el código de la política que siempre es una relación de amigo y enemigo. La pregunta es en esta nueva fase estatal ¿Cómo queremos vivir la lucha política y como querríamos gestionar el conflicto y la violencia entre las partes?.

Esta memoria espectral de la política ideológica, estos hechos y luchas sociales a las que he hecho referencia supra condensan el pensamiento político y económico actual como un contencioso entre izquierda y derecha que se reinventan seguramente porque los primeros tienen la convicción igualitaria entre los hombres y el mundo de vida y, los segundos porque consideran a las jerarquías como naturales y necesarias. El sistema político boliviano esta asfixiado por la corrupción, la kakistocracia y el desprecio por la ley; lo revolucionario de aquí en adelante es emanciparnos del pensamiento de las potencias globales y dirigir nuestro propio destino en beneficio de todos (de igual a igual) más allá de sus tradiciones o ideologías.

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Politólogo y abogado, Docente UMSA.

 

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