Febrero 02, 2026 -HC-

¿Será mucho pedir un liderazgo moral en tiempos de TikTok?


Lunes 1 de Diciembre de 2025, 10:15am




Vivimos en una época en que han proliferado liderazgos digitales que se mueven como peces en el agua dentro de las plataformas virtuales. Una era en la que —de un día para otro— aparecen rostros capaces de interactuar con audiencias masivas sin ningún tipo de intermediación, hablando directamente, sin filtros ni barreras, a miles de seguidores que quedan cautivados rápidamente ante los contenidos que reciben de estos líderes, sin mediar mayor análisis o reflexión sobre lo que dicen o hacen.

Para muchos, este fenómeno es parte natural de la democratización del liderazgo, un proceso que no solo es comprensible, sino a veces positivo. En varias ocasiones hemos sido gratamente sorprendidos por figuras que, gracias al espacio digital, se han convertido en referentes valiosos en distintas áreas; personas que, de no existir estas plataformas, seguirían siendo almas anónimas.

Atrás quedaron los liderazgos tradicionales, aquellos que se forjaban con años de trabajo en el terreno y con experiencia demostrada en la acción concreta. Liderazgos cuyo propósito no era ganar audiencias ni popularidad, sino marcar una diferencia real. Hoy predominan liderazgos instantáneos, moldeados por la lógica vertiginosa de las plataformas digitales e interesados en aumentar seguidores para monetizar. Aprenden a cautivar con rapidez y, a veces, acceden a espacios de poder sin que exista una evaluación seria de sus capacidades. Y entonces, al poco andar, sus falencias y vicios quedan en evidencia. Pero ya es tarde: están instalados en el mundo real, generando caos.

De nada sirve, sin embargo, mirar el pasado con nostalgia. Nos corresponde encarar el presente y entender que los escenarios digitales son distintos. Urge fomentar una ciudadanía digital que nos permita navegar de manera más sólida y responsable, evitando consecuencias inesperadas y evaluando con criterio la legitimidad, la profundidad y los riesgos de estos “nuevos liderazgos”.

Sea cual sea el contexto —virtual o tradicional— es fundamental tener claridad respecto del tipo de liderazgo al que debemos aspirar. Como señalan Eloy Anello y Juanita de Hernández en Liderazgo Moral (1996), “el mundo necesita un nuevo estilo de liderazgo dedicado a la transformación personal y colectiva, totalmente comprometido con los valores y principios morales, basado en la libre búsqueda de la verdad, inspirado por un sentido de trascendencia y guiado en el ejercicio de las capacidades por el ideal del servicio al bien común”.

Ambos autores ofrecen una visión oportuna de aquello que realmente impulsa cambios sociales: no es el dinero, ni la estructura organizativa, ni siquiera el conocimiento técnico, sino el liderazgo moral.

Por eso es indispensable asumir una postura crítica frente al consumo que hacemos en redes sociales. No todo lo que brilla es oro. Como usuarios, debemos desarrollar la capacidad de analizar los contenidos con distancia y ejercer una lectura crítica. Hoy más que nunca necesitamos hacer una pausa para discernir y distinguir entre una influencia pasajera —sin ética ni profundidad— y un liderazgo real, transformador y moralmente elevado. No todos quienes tienen seguidores tienen autoridad moral; no todos quienes generan impacto generan bien.

La responsabilidad, entonces, recae en cada uno de nosotros: exigir coherencia y recordar que el verdadero liderazgo —el que transforma— nunca ha sido viral, sino virtuoso.

Y cierro con esto: El liderazgo moral no es solo una demanda hacia otros: es una práctica cotidiana que cada uno puede encarnar en su propia vida, incluyendo nuestro Tik Tok.

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