Abril 16, 2026 -HC-

Vacaflores, la bodega boutique que impresiona


Jueves 16 de Abril de 2026, 1:30pm




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En 2007 empezó la tradición familiar de elaborar singani artesanal. Tomatitas (Tarija) fue el punto de partida para que los viñedos familiares de San Lorenzo se conviertan en un destilado que es apreciado fuera del país. Es una gratificante historia de 19 años de los Vacaflores.

Durante años, la familia producía entre 30 y 50 botellas anuales, destinadas al consumo propio y para compartir el singani con amigos cercanos. Pero en 2022, tras años de madurar la idea, el proyecto dejó de ser un sueño para convertirse en Destilería Vacaflores.

El punto de inflexión ocurrió durante la pandemia, con el excedente de la producción de 2021. Unas 150 botellas de singani motivaron a la familia a venderlas entre amigos. El éxito fue inmediato: el stock se agotó en apenas dos semanas. Entonces tomó cuerpo aquello que era parte de conversaciones.

Con estudios en Administración de Empresas y Gastronomía, Sergio Gustavo Vacaflores propuso a su hijo Gustavo fundar la bodega y él definió un rumbo a su carrera profesional. Tras una intensa etapa de preparación entre 2022 y principios de 2023, el proyecto se materializó con la primera vendimia oficial y desde entonces el objetivo es mejorar la calidad de los productos.

La empresa ofrece singanis, vinos y licores y desde su lanzamiento oficial ha cosechado reconocimientos internacionales. Vacaflores (padre), dueño de la destilería, cuenta que la historia de la familia está intrínsecamente ligada al desarrollo de la vitivinicultura en Bolivia.

Hace bastantes años, la familia tenía propiedades y viñedos en el Valle de los Cintis. Tras los inicios en Chuquisaca, la familia inició una nueva etapa en Tarija con el objetivo central de unificar a sus distintos miembros, que cuentan con pequeñas bodegas independientes.

Hoy, bajo el sello de Destilería Vacaflores, la familia gestiona dos unidades productivas: una dedicada exclusivamente al Singani y otra enfocada en la elaboración de licores y otros derivados.

El hijo Gustavo comenta que la estructura de la empresa busca sostener y proyectar una bodega boutique. Aunque el equipo núcleo es pequeño, llegando a las 12 personas en las jornadas más intensas, la empresa logró presencia nacional. "Buscamos diferenciarnos por la calidad y la innovación", explican.

Los tres pilares

Gustavo (padre) indica que la estrategia de producción mediante tres líneas definidas, cada una con un propósito específico que busca equilibrar el rescate de las tradiciones bolivianas y las nuevas tendencias del mercado vitivinícola.

Destilería Vacaflores produce los singanis Premium que se obtiene mediante técnicas de elaboración artesanal. La empresa se dedica a investigar y "rescatar" las características que definen a un destilado de alta gama.

Además, ofrece una línea de licores, que se presenta como una propuesta dinámica. Aunque comenzó con una selección de sabores iniciales, la marca apuesta por un crecimiento gradual. “Es una línea que vamos ampliando y que poco a poco irá creciendo con nuevas incorporaciones”, dice Gustavo, quien destaca en su portafolio los licores de uva, de cítricos y de maracuyá.

Y finalmente, los vinos, el proyecto más reciente y ambicioso, recibieron un impulso significativo en los últimos dos años. Son tintos, rosados y naranjos.

La propuesta de la familia Vacaflores se consolida en el mercado boliviano e internacional, respaldada por una aceptación excepcional. Con la mirada puesta en la excelencia, la bodega ha logrado hitos históricos para la industria nacional.

Gustavo comenta que, uno de los logros más destacados, es el reconocimiento a su licor de membrillo, Don Licor, que se posiciona como uno de los primeros en obtener una medalla internacional para Bolivia en su categoría.

El singani Numina de la casa continúa acumulando distinciones internacionales. Ganó oro y un reconocimiento obtenido en el prestigioso certamen Catad'Or 2024, además de múltiples medallas. La expectativa crece con el lanzamiento de su línea de vinos, que estará disponible en el mercado a partir de este mes de abril y que ya ha obtenido medallas.

La bodega también hizo historia al ser la primera en embotellar un Rubí Cavernet, que le ha permitido cosechar las primeras medallas internacionales.

El sello de la “Casa de relatos”

Gustavo Vacaflores dice que, en un esfuerzo por dotar a sus productos de una dimensión más profunda y cultural, la bodega ha lanzado oficialmente su marca "Casa de Relatos", que busca transformar cada botella en un testimonio vivo, que rescate el legado de la familia y que conecta con el desarrollo de la industria a favor de Bolivia.

"A través de cada uno de nuestros productos queremos ir contando la historia de nuestra familia y cómo esta se relaciona con la evolución de la vitivinicultura nacional", explica.

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