El 14 de mayo de 1966, hace 60 años, nació el Instituto Superior de Economía de la Empresa, con apenas 31 estudiantes y siete docentes con sede en la ciudad de La Paz. Dicho centro de formación fue el germen de lo que hoy es la Universidad Católica Boliviana (UCB), una de las casas académicas más reconocidas y prestigiosas de Bolivia.
Ese pequeño instituto nació con la prioridad de ofrecer educación de calidad, más aún cuando en la década de los 60 las universidades autónomas de Bolivia sufrían directamente los efectos de un sistema educativo rezagado desde el punto de vista de la academia y golpeado por los avatares de la política.
La universidad que hoy tiene presencia nacional empezó con la formación de economistas, con el propósito de impulsar el desarrollo del país. Para ello, se buscaba formar “mentes bien preparadas, pero también personas con valores, capaces de generar un cambio real”, explicó el rector nacional de la UCB. José Fuentes.
Como una obra católica, los documentos muestran que aquel Instituto Superior nació con la vocación de garantizar el acceso a la educación superior a jóvenes con talento, pero de escasos recursos. Esa fue la visión que propusieron los obispos de la Iglesia en Bolivia. Actualmente, la UCB mantiene ese compromiso a través de becas y descuentos que benefician al 55% de sus estudiantes, tanto del área urbana como rural.
Cuna profesional de miles de mujeres y hombres que contribuyen al crecimiento y desarrollo de Bolivia, la UCB se ha convertido en un agente del cambio positivo en el país, como fruto de su visión para la educación superior y sus principios católicos. “No solamente en esa competitividad salvaje, sino caminando junto a los demás, ayudando a los otros”, dice el rector sobre el aporte al país.
Con 140 programas de estudio de pregrado. 300 postgrados, maestrías y doctorados, esta universidad forma aproximadamente a 25 mil estudiantes cada año, de los que cinco mil están en el área rural. Tiene cobertura nacional gracias a las sedes en seis departamentos del país.
En sus inicios, el Estado boliviano reconoció a esta casa de estudios como una universidad pública, pero con independencia académica y económica, es decir, sin financiamiento estatal, sosteniéndose a través de sus propias actividades, recordó el rector y obispo Fuentes.
Un hito particular para la hoja de vida de la UCB es que el 2023, fue reconocida como Universidad de la Santa Sede, lo que le permitió integrarse a una familia de cerca de 2.000 casas de estudios superiores en todo el mundo. “Esto significa un reconocimiento a los años de trabajo, de esfuerzo y de calidad educativa; a todo lo que ha aportado en Bolivia. También implica estar junto al Papa en sus preocupaciones universales”, afirmó Fuentes.
Otro hecho para destacar es que la universidad tiene una fuerte presencia en el ámbito rural mediante las unidades académicos. Carreras como Psicología, Enfermería y Agropecuaria se desarrollan en estas zonas, permitiendo que miles de jóvenes accedan a formación profesional.
Estas unidades también impulsan importantes investigaciones. Por ejemplos, en Los Yungas estudiantes innovaron y experimentaron con técnicas de cultivo, logrando producir café ecológico sin necesidad de talar árboles. En el altiplano, se han implementado métodos de inseminación artificial que han incrementado la producción de leche en el ganado.
RECONOCIMIENTO
El periodista, historiador y expresidente Carlos Mesa tiene una relación dilatada con la UCB. En entrevista con este medio, el también docente de esta casa destacó el papel de la UCB en desarrollar el conocimiento que tiene otra naturaleza, que es aprender a pensar, aprender a elaborar ideas y a construir tu propio pensamiento.
La UCB promueve la investigación y motiva a sus estudiantes a seguir explorando y generando conocimiento. Para sostener estas iniciativas, se requieren recursos económicos, por lo que se creó la Fundación San Pablo, que inició con pequeños emprendimientos, como la apertura de tiendas de artículos para estudiantes en las distintas sedes universitarias.
Mesa destacó la transformación social de la UCB en las últimas décadas y los describió como un “salto significativo”. En ese sentido, enfatizó sobre el cambio en su composición estudiantil, porque hoy tiene un tejido social más inclusivo.
Por su parte, el reconocido economista Gonzalo Chávez dio a conocer que esta casa de estudios ha contribuido con liderazgos “honestos, profesionales y capaces”. “Creo que ese es un rasgo fundamental. Hemos formado buenas personas, pero, sobre todo, agentes de cambio que han estado transformando el país”.
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