Julio 28, 2026 -HC-

Tiempos gelatinosos


Lunes 27 de Julio de 2026, 8:00am




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 No hay peor ilusionista que el político carente de horizonte, desprovisto de visión estratégica, y cada vez menos habilitado para disimular las hojas en blanco de su programa de gobierno –si es que a eso se le puede llamar programa de gobierno--, peor aún si pretende hacerle creer a las audiencias que es muy listo a plan de eslogans, y que al final de una alocución saben a nada como se encarga de poner en evidencia periódicamente ese Tuto Quiroga herido incurable por no poder saltar la valla del 30 por ciento electoral, pero que ciertamente  expone argumentos, que obviedad, desde la derecha, no desde el populismo de izquierda, de por qué decimos que estamos soportando a diario una narrativa de gelatina, o para decirlo en términos oceánicos, un mar de improvisaciones.

Después de haber estado casi dos meses azotados por el conflicto más prolongado en la historia de la confrontación política nacional en este siglo XXI (53 días de bloqueos) y que se intersectaron con los inicios del mundial de fútbol  más largo de toda la historia (39 días, 104 partidos), desaparecen en estas semanas los escenarios distractivos en los que ese puñado de opinadores que publican por aquí y por allá se dedican a  extenderle el crédito a un gobierno de deficientes ejecutantes (Medinacelli, Akly y otras hierbas) e inutiles estrategas, malos no de maldad, sino de ineptitud para leer el país que no es más el de los años 90 y menos tiene que ver con la cantaleta de los últimos 20 años, relato que se irá debilitando conforme vayamos acercándonos al primer aniversario de gestión del paz zamorismo (Rodrigo presidente, Mauricio vocero y mandamás de Obras Püblicas) en tiempos en que ya no se condena el nepotismo, todo sea por persistir en el relato antimasista y antievista.

La narrativa oficial es de gelatina que ya se sabe, solamente sirve por contener colageno como pegamento para mantener unidos los tejidos, habría que precisar, los tejidos del poder. 

Mientras el dólar flota hacia arriba, se anuncian anuncios que se siguen anunciando porque no se traducen en hechos, se informa por un lado que van de embajadores algún personero con cartera ministerial y otro personaje derrotado en las subnacionales, y por el otro, el Canciller, amigo de Maga y el sionismo, sale con los tapones de punta para declarar que ser ministro no habilita automáticamente a convertirse en embajador y ni hablar del cambio de gabinete, en tiempos que el país tiene un ministerio acéfalo --¡con el mismísimo Canciller como interino!-- luego de la renuncia de una dignataria samuelista que jamás dijo porque se marchaba. ¿A qué suena todo esto? A broma.

Bolivia soporta las consecuencias de tener unos ágiles candidatos que cuando juraron como hombres de Estado ya se habían peleado antes del brindis inaugural y hoy tenemos un Ejecutivo que le ha recortado atribuciones y presupuesto a la Vicepresidencia que en términos prácticos depende ahora del Ministerio de la Presidencia, incomparable ejemplo de cómo se termina de desinstitucionalizar un país que se suponía, desde el 8 de noviembre de 2025 tenía que comenzar a institucionalizarse.  Y si la Vicepresidencia se ha convertido en una dirección de tercera importancia del Ministerio de Lupo, nada que decir sobre la Asamblea Legislativa en que senadores y diputados del PDC juegan doble, boca para afuera para criticar a veces con dureza a su propio gobierno, y a puertas cerradas, a votar resignadamente por instrucciones emanadas desde la Casa Grande, igualito que durante el evismo.

This is Bolivia. Un país con gobierno errático que espera al Fondo Monetario Internacional, un país, el de la gente, que espera que se regularice la provisión de carburantes de calidad, un país que más pronto que tarde sabrá si el narcotráfico está más contento ahora que hace un año, y desde hace algunos días, un país en que un amigo muy amigo de una de las titulares del matriarcado presidencial está metido en el intento de sacar de la patria unos lingotes de oro sin que “nadies” pueda advertirlo. Lo pillaron. Queda esperar hasta cuando quedará detenido.

Con este gobierno no se sabe de qué tamaño se dimensionará el Estado. Se intuye que va en plan de achicamiento. Tampoco hasta donde deberá crecer el mercado, pero sobre todo en que terminarán consistiendo las granjerías a ofrendarse a las logias empresariales. Y se sabe menos para qué colectivos de la sociedad estaría generando políticas traducidas en obras, redistribución de recursos y cómo encarará esa cosa tan grande como pequeña por su grandilocuencia y su manoseo retórico: Mejora de la calidad de vida. Eso les pasa por no ser de izquierda, ni de derecha, sino todo lo contrario, y votar en Naciones Unidas por Israel sin ponerse colorados.

Carente de motor de arranque, el gobierno juega a encender el país con un jalón en que quiere sincronizar el embrague con la caja de cambios, así que por las señales que viene emitiendo, hay que descartar la posibilidad de un intento de subida por calles como la Pisagua, que desde hace algunos años, son sólo peatonales. Si la incertidumbre se apoderó del país en los dos últimos años de gobierno de Arce, ¿qué se puede decir ahora que ya se sabe que la tasa de crecimiento anual se situará bajo cero gracias a estos administradores invernales?

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