Febrero 28, 2026 -HC-

"Sobreviví de milagro": La familia que huyó del horror entre restos humanos y el caos


Sábado 28 de Febrero de 2026, 2:45pm




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28 de febrero (Urgente.bo)- El reloj marcaba las 18.00, caía una torrencial lluvia en la ciudad de El Alto y varios vehículos públicos y privados hacían una fila enorme para avanzar, cerca de la avenida Costanera, a unos pasos del distribuidor Felipe Quispe. El ruido de los bocinazos fue interrumpido por un estruendo, un avión Hércules avanzaba a toda prisa, destruyó las mallas de seguridad y terminó fuera de la pista.

Marcos, un chofer del sindicato Ciudad Satélite, se encontraba en su vehículo tipo minibús, junto a su esposa, su hija de solo tres meses y su padre. Quedó en shock tras sentir que la parte de atrás de su vehículo fue alcanzado por un fragmento del avión.

Lo primero que hizo fue buscar a su bebé y percatarse de que su esposa se encuentre bien. “Sobreviví de milagro”, relata a Urgente.bo, mientras se encuentra a las afueras del Hospital del Norte, donde su esposa está internada. 

Relata que no recibió ayuda inmediata, puesto que, quienes se habían percatado del accidente, intentaron tomar las sumas de dinero que habían quedado desparramadas por el sector y hasta habrían buscado pertenencias en su vehículo.

“Mi auto ya estaba casi vacío, ya no estaban los productos, dije ‘ni modo’, mi esposa está a salvo y mi hijita están vivas. Mi esposa dice que le duele el brazo”, relata Marcos.

El padre de Marcos menciona que cuando salió del vehículo, la escena era de terror. “Hemos bajado y hemos visto eso, varios cuerpos, había cabezas, brazos mutilados, piernas; al lado de nuestro auto, una mano, un chofer sin cabeza, ha sido un accidente fatal”.

Deuda

Entre lágrimas, Marcos relata que tardó tres años en conseguir su vehículo, tipo minibús. Le costó $us 20.000 y se había hecho préstamos del banco. “Debo 80.000 bolivianos, el automóvil era mi sustento”, menciona.

Cada día, Marcos trabajaba como chofer del transporte público y los fines de semana, se encargaba de trasladar productos. Había formado su familia hace poco y tenía la convicción de salir adelante.

“No sé dónde está mi auto, no sé nada, no sé a dónde ir, desde mi sindicato me han dicho que el accidente es grave y que no se puede hacer algo”, dice Marcos con la voz entrecortada.