Octubre 05, 2026 -HC-

¿Quién le gustaría a usted que fuera el próximo presidente de Bolivia?


Lunes 5 de Octubre de 2026, 6:45am






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Durante una entrevista a Samuel Doria Medina se le consultó: “¿Quién le gustaría a usted que fuera el próximo presidente de Bolivia?”

De manera clara y categórica, señaló que el próximo presidente debería ser una persona honesta. Decía: Hay gente que tiene habilidades, diversas capacidades y experiencia reconocida, e incluso hay muchas rondando el poder y son personas muy parecidas a lo que tenemos hoy en día.

Más allá de los gustos y las afinidades que cada uno pueda tener con uno u otro candidato, e incluso con personas como yo —declarada conscientemente apolítica—, podemos reconocer que su apreciación sobre quién debería ser el próximo presidente de Bolivia no solo es relevante, sino vital, y vital con mayúsculas.

Creo que todos coincidimos en que, si no hay un cambio en lo que se refiere a la catadura moral de los liderazgos, no hay manera de contar con una gobernanza viable. Podemos cambiar nombres, rostros, discursos y promesas. Podemos elegir a personas con experiencia, con conocimientos y con grandes capacidades. Pero, si detrás de esas capacidades no existe una convicción profunda de actuar con honestidad y principios, corremos el riesgo de seguir reproduciendo aquello que justamente queremos cambiar.

Ahora bien, ¿cómo elegir correctamente? ¿Cómo evitar que nos confundan con lindas palabras y promesas? No se trata de elegir a quién nos gusta más. Tampoco únicamente de quién tiene más experiencia o mejores capacidades.

Se trata de analizar las virtudes que consideramos indispensables en alguien que aspira a ejercer el poder y tomar decisiones que afectan la vida de millones de personas. Eso, a corto plazo. Y, a largo plazo, se trata de invertir en una educación que garantice formar a ciudadanos con una visión moral de la vida. Por que ellos son los que liderarán nuestro mañana.

Hay que ser claros: una persona honesta no surge por arte de magia. La honestidad no se compra. No hay cursos online que indiquen que eres honesto.

Una persona honesta es el resultado de una formación distinta, una formación sólida que desarrolla la capacidad de hacer que las palabras, pensamientos y acciones sean coherentes entre sí.

Cuando alguien practica esta virtud, jamás traiciona la confianza de los demás, nunca toma algo que no le pertenece y siempre habla con la verdad. Normalmente, una persona honesta cuenta con otras virtudes que la hacen valiosa al momento de gestar cambios estructurales.

Lo que me temo es que muchas personas honestas no estén interesadas en ingresar a la arena política porque saben que son espacios cuya esencia está dañada estructuralmente.

Por lo tanto, hay que pensar en qué espacios podemos invertir nuestras energías para cambiar nuestra sociedad y lograr que este cambio no dependa exclusivamente de un grupo de personas cuyos intereses estén centrados en engordar sus cuentas bancarias.

 

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