16 de junio (Urgente.bo).- Fernando Herbas es un transportista que tiene una niña de tres años esperándolo en casa. Él se encuentra varado en la ruta que une los departamentos de Cochabamba y Oruro y ahora clama por ayuda a las autoridades. Comenta que lleva 43 días durmiendo en la cabina de su camión y que trabaja con sus compañeros para conseguir algo de alimento.
Contó que, junto a un grupo de camioneros, fueron avanzando por tramos. Primero avanzaron tras 12 días desde Confital y luego llegaron a otra población, donde permanecieron cuatro días. Finalmente, arribaron a Sayari, donde se mantuvieron tranquilos hasta que los productos de las tiendas se acabaron.
“No tenemos servicios básicos. Fuimos a buscar papel higiénico y las tiendas se han desabastecido, porque somos 250 camiones. Hay personas que viajan con su esposa y hay un caso de un chofer que está junto a su hija de 4 años. A la niña a veces le da dolor de estómago y no sabemos qué hacer. Algunos tenemos botiquines, pero eso no es suficiente”, lamentó el transportista a Unitel.
Según su relato, hasta el momento no recibieron ayuda de las autoridades. Dijo que nadie se acercó a ellos. “Estamos prácticamente secuestrados por nuestros mismos hermanos”.
“Todos mis compañeros tienen familias. Yo tengo a mi niña de tres años, que me espera en casa. Me llama todos los días y me dice: ‘Papá, ya no te veo por 100 días’. Yo me siento desesperado”, contó.
En su desesperación, comentó entre lágrimas que ya no tienen agua ni comida. Cuestionó el abandono de las autoridades, ya que tienen que comer phasa que extraen de los cerros y deben tomar agua de un río al que van a buscar el líquido.
“Ya no tenemos comida, no tenemos agua. Comemos una roca que se llama phasa, que está en medio de un cerro, con papa y chuño. Es lo único que hemos encontrado. No hay pollo, no hay carne. En la mañana hacemos un mate y tratamos de dar primero a las personas mayores”, lamentó.
Pese a los 43 días de aislamiento, Fernando se siente afortunado. Hoy desayunará.
“Hoy estoy un poco tranquilo porque sé que vamos a desayunar. Esa tranquilidad tengo porque sé que con mis compañeros vamos a desayunar. Ayer, el director del colegio del lugar nos dijo: ‘No se preocupen, mañana van a venir todos los alumnos y les van a dar desayunito’”, contó el transportista.


