7 de octubre (Urgente.bo).- Lionel Messi cerró este martes 21 años de una historia difícil de igualar, su paso por la selección argentina. En una fresca noche de primavera en Buenos Aires, el ex jugador del Barcelona abrió su corazón como nunca antes.
"Fue un orgullo muy grande para mí defender esta camiseta, hasta en los peores momentos que hemos tenido. Nunca dejé de luchar, de pelear, de dar lo máximo. No venir más va a ser un dolor muy grande, me gustaría hacerlo toda la vida, porque les juro que es lo más lindo que te puede pasar", dijo Messi durante un extenso discurso en el círculo central tras derrotar 3-0 a Benin.
"Estoy hablando más que nunca, no quiero dejar la cancha...", dijo entre risas el argentino. "(Quiero) decirles que los quiero, soy un agradecido de ser argentino y de haber cumplido el sueño con todos ustedes".
Messi recordó la derrota ante España en la reciente final del Mundial. "Estuvimos muy cerquita, no pasó nada raro, como se dice, el partido contra Inglaterra fue un desgaste muy grande para nosotros".
Con sólo escuchar la mención a Inglaterra, el público en el estadio Monumental de River Plate se enardeció al cántico de "el que no salta es un inglés".
La gente se fue acercando varias horas antes del partido al estadio, y ante una simple pregunta ("¿qué le dirías a Messi?") todos reaccionaban del mismo modo: un suspiro, tragar saliva, comenzar a hablar y decir lo que ya era evidente. "Me voy a poner a llorar".
El primer tiempo del partido también daba ganas de llorar desde el punto de vista argentino. Los jugadores del subcampeón del mundo parecían aplastados por la emoción, y el único que creaba cierto peligro era... Messi.
Del otro lado, un Benin ordenado, con idea de juego y vocación de no ser un mero juguete en la fiesta argentina.
¿Se podía acaso jugar bien?
No era lógico que lo hiciera Messi, que antes de llegar al partido lloró en el autobús camino al estadio, recibió un doctorado honoris causa de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el carnet de socio honorario de River Plate.
Los jugadores ingresaron al campo de juego acompañados por todos sus hijos, una imagen increíble que pronto derivó en lágrimas, especialmente en el entrenador Lionel Scaloni.
No era una noche normal, por eso el partido se paró en el minuto 10 para que todo el estadio, sus compañeros y sus rivales, homenajearan y abrazaran al "10". Messi, emocionado, no se lo esperaba. La noche se llenaba de fuegos artificiales y de humo.
El segundo tiempo cambió a Argentina, que se dio cuenta de que Messi debía irse con sonrisas, más allá de las lágrimas. Córner perfecto de Messi para que Nicolás Otamendi se despidiera de la selección con un gol, pase de Messi para un golazo de Nico Paz y penal de Messi para su gol número 126 con la selección.
Lionel Messi le dejaría servido el cuarto gol a Leonel Flores, que nació un año y medio después de su debut en 2005 en la selección, pero el jugador de Boca tardó una eternidad en patear.
"¡Lo que lo vamos a extrañar, por Dios!", decía emocionado Pablo Giralt, comentarista de la transmisión televisiva, antes de añadir un "queremos que el partido sea infinito".
El partido no era infinito, pero Messi sí se hizo eterno. Y dejó un consejo a sus ahora excompañeros y a la afición.
"Van a venir momentos duros porque no es normal lo que hicimos. Para conseguir objetivos grandes, hay que conseguir grupos fuertes y unidos, porque hay gente que quiere ver mal a la selección y no hay que darle el gusto".
Fueron 208 partidos con 126 goles de Messi para ser bicampeón de América, campeón mundial, dos veces subcampeón mundial, campeón de la Finalissima y oro olímpico. Fueron 21 goles en seis Mundiales, ocho de ellos en el último... ¡A los 39 años! (El Mundo)


