Agosto 13, 2026 -HC-

La paradoja del dólar a la baja y escasez de dólares para combustibles


Jueves 13 de Agosto de 2026, 8:00am




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Hay una aparente paradoja económica que merece atención. Después de una subida sostenida del dólar durante todo un mes, el tipo de cambio comenzó a descender en la última semana, dando la impresión de una mayor disponibilidad de dólares en el mercado. Sin embargo, al mismo tiempo, el desabastecimiento de combustibles empeora. Entonces, si hay dólares a precios con tendencia a la baja, ¿por qué Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) no tiene suficientes divisas para importar diésel y gasolina?

La respuesta podría estar en que el tipo de cambio no refleja necesariamente la demanda real de dólares.

Todos los días, el Banco Central de Bolivia (BCB) calcula y fija el tipo de cambio oficial sobre la base de las operaciones reportadas por el sistema financiero. Se trata de movimientos de compra de divisas por parte de los bancos a sus clientes, exportadores que liquidan sus cuentas, otras entidades financieras o público en general. Las operaciones de venta, en cambio, no son de acceso público ni intervienen en la formación del precio oficial. Se sabe que las transacciones son limitadas en el día a día, pero no se publican los datos sobre quiénes compran los dólares a los bancos, qué montos se mueven o cómo participan el sector privado y el sector público, como YPFB, para pagar sus importaciones.

En consecuencia, el tipo de cambio oficial no mide directamente ni refleja necesariamente la demanda rígida de dólares por parte de YPFB. Probablemente, compra, pero en cuantías relativamente pequeñas y claramente insuficientes para normalizar el abastecimiento de combustibles. 

Y aquí aparece una posible explicación a la paradoja. La demanda de dólares puede estar disminuyendo porque las importaciones del sector privado se están contrayendo. La compra de productos importados disminuye porque la economía está perdiendo su capacidad de gasto. Al mismo tiempo, estamos ante un mercado cambiario en el que el sector público, concretamente YPFB, no participa o lo hace de forma marginal.

Por eso tiene sentido algo que, a primera vista, parece absurdo: mientras el mercado cambiario se relaja, la escasez de dólares persiste, el desabastecimiento de combustibles aumenta y la paralización de la economía se torna color hormiga. 

Sabiendo que las reservas internacionales han sido el principal mecanismo de financiamiento de YPFB, es más que llamativo que la escasez de combustibles no solo coexiste con una cotización del dólar a la baja, sino también con un BCB que mantiene divisas nada despreciables, en torno a unos 400 millones de dólares.

Durante los últimos años, la escasez de combustibles y las bóvedas semivacías han sido prácticamente hermanos siameses, salvo en los meses recientes. ¿YPFB no tiene capacidad de pago para acceder a las reservas o acaso el gobierno tiene otras prioridades para esos dólares que bien podrían desactivar el nerviosismo que crece en las filas de los surtidores?

Cabe una posible explicación todavía más incómoda: que el dólar a la baja, el suministro restringido de diésel y gasolina y un YPFB con acceso limitado a los dólares del BCB, sean, en alguna medida, resultados deliberados de una estrategia silenciosa del gobierno.

¿Por qué? Para mostrarse ante el FMI que está cumpliendo al pie de la letra las precondiciones exigidas para materializar el préstamo de 1.900 millones de millones de dólares. ¿Como cuáles? Entre otras, la puesta en marcha de un régimen cambiario flexible, la racionalización del gasto público, las metas de inflación, la reconstrucción de las reservas internacionales, el apoyo al sector financiero, entre otras.

De ser así, el objetivo mayor del gobierno no sería otro que un cálculo político egoísta e inmediatista: acceder a los dólares del FMI cuanto antes y a cualquier costo.

Incluso si ese costo fuera dejar como legado una profunda recesión económica en el mediano plazo.

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