17 de julio (DW).- El Parlamento japonés aprobó este viernes una reforma de la ley de sucesión imperial que abre la puerta a asegurar la monarquía mediante "adopciones" de varones, pero mantiene el veto a una mujer emperatriz, pese al apoyo de la opinión pública.
La reforma descarta que la popular princesa Aiko, de 24 años, o cualquier otra mujer de la realeza, pueda llegar a ser emperatriz, pese a que muchas personas en Japón así lo desearían, según las encuestas.
Los cambios permiten readmitir a miembros varones de antiguas ramas colaterales de la familia imperial, que salieron del registro imperial tras la derrota de Japón Segunda Guerra Mundial y han vivido desde entonces como ciudadanos particulares, siempre que sean mayores de 15 años, solteros, y que sus futuros hijos sean elegibles para ascender al trono.
El Gobierno japonés, encabezado por la primera ministra ultraconservadora Sanae Takaichi —la primera mujer en ocupar este cargo en el país—, pretende garantizar así el futuro de la monarquía, mientras la ley sigue impidiendo que las mujeres accedan al trono.
A falta de herederos varones
La medida se adopta en un momento en que la monarquía hereditaria más antigua del mundo se está quedando progresivamente sin herederos. Actualmente, solo hay tres candidatos teóricos para suceder al emperador Naruhito, de 66 años: el hermano del emperador, el príncipe heredero Akishino (60 años); el hijo de este, el príncipe Hisahito (19 años); y el tío de Naruhito, el príncipe Hitachi, quien ya cuenta con 90 años.
Si el príncipe Hisahito —el único varón de la generación más joven de la familia imperial— no tuviera un hijo varón, un descendiente masculino de un miembro "adoptado" de una antigua rama imperial podría heredar el Trono del Crisantemo bajo la nueva ley.
La princesa Aiko sigue excluida del trono
Esta reforma demuestra "que la igualdad de género no figura entre las prioridades", señaló Sven Saaler, de la Universidad Sophia de Tokio. "La posibilidad de que una mujer ocupe el trono imperial se ha alejado aún más debido a esta enmienda legal", declaró a la agencia dpa.
La ley reformada también permite que las mujeres de la familia imperial conserven su estatus imperial tras contraer matrimonio con personas ajenas a la realeza. No obstante, sus cónyuges e hijos no pasarán a formar parte de la familia imperial y seguirán siendo ciudadanos particulares.
Esto descarta que la popular princesa Aiko, de 24 años, hija única del emperador y su esposa Masako, o cualquier otra mujer de la realeza, pueda llegar a ser emperatriz, pese a que muchas personas en Japón así lo desearían, según las encuestas.
"Absolutamente indignante"
Esta reforma de la legislación imperial se logró tras disputas dentro del gobernante Partido Liberal Democrático (PLD), liderado por Takaichi, quien se opone a la sucesión imperial femenina.
Seiichiro Murakami, un veterano diputado del PLD, considera "absolutamente indignante" descartar la posibilidad de que Aiko se convirtiera en emperatriz.
Asahiro Kuni, de 81 años y miembro de una las 11 ramas imperiales aludidas con la reforma, también ha dicho que aconsejaría a sus nietos que rechacen la oportunidad de convertirse en miembros de la realeza.
"A los 15 años, una persona ya ha crecido respirando el aire de la libertad", dijo Kuni al diario Asahi Shimbun. "Puede que haya quienes quieran unirse a la familia imperial, pero si entendieran las dificultades de la vida como miembro de la realeza, probablemente no dirían algo así", agregó.
A contracorriente de la opinión pública
Una encuesta del medio Mainichi Shimbun reveló el mes pasado que solo el 23 % de la población estaba a favor de que los hijos de miembros de la familia imperial readoptados se convirtieran en emperadores, mientras que el 34% se oponía. Por el contrario, más del 70 % avaló que una mujer fuera emperatriz, y el 40 %, una sucesión matrilineal.
Un sondeo realizado por el Asahi Shimbun en mayo también reveló que el 72 % de los encuestados estaba a favor de cambiar las reglas para permitir que las mujeres asciendan al trono.
Hideya Kawanishi, profesor de la Universidad de Nagoya y experto en el sistema imperial japonés, afirmó a la AFP que, "para el ala conservadora del Partido Liberal Democrático (...), el objetivo primordial es preservar la sucesión al trono por línea masculina y exclusiva de los hombres, y es precisamente por eso que no quieren escuchar las voces de la gente". En su opinión, "esto se debe a que la sólida base conservadora que los respalda alberga actitudes cercanas al machismo, y esta medida probablemente fue necesaria para asegurar sus votos en las elecciones".
///


