Julio 09, 2026 -HC-

Identifican en Bolivia al menos a 23 abusadores jesuitas de niños y adolescentes


Jueves 9 de Julio de 2026, 12:00pm


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9 de julio (Jacqueline Maydana/Urgentebo)- Las Puertas del Infierno, libro publicado por la Comunidad Boliviana  de Sobrevivientes, revela, con respaldo documental y testimonial, los nombres de jesuitas que cometieron abusos sexuales y violaciones a niños y adolescentes en Bolivia (de entre 4 y 17 años) teniendo el camino abierto en proyectos y obras, bajo la responsabilidad de Fe y Alegría y la Compañía de Jesús.

“Estos sacerdotes jesuitas, encaramados como directores y subdirectores en sus proyectos educativos, han cometido distintos delitos relacionados al derecho humano a la libertad sexual: abuso sexual, violación, padecimientos sexuales, estupro, además de abuso de poder, de conciencia, abuso de autoridad, violencia física, psicológica, espiritual, privación del derecho al acceso de la educación de calidad (cuando expulsaban a quien cuestionaba, denunciaba o expresaba disconformidad) Lo han hecho impunemente por casi 40 años”, expone el libro.

El documento menciona que se adoptaron múltiples formas de abuso, entre ellos: la desnudez forzada, toques impúdicos o caricias eróticas, manoseo, violación, uso de somníferos para aprovecharse de las víctimas y otros.

“Lo otro indignante es que los jesuitas han gestionado recursos en nombre de las víctimas, para sus protocolos de prevención; pero estos recursos han servido hasta para tratar con psiquiatras y psicólogos a sus pederastas, fuera del país; pero nunca se hicieron cargo real de las víctimas”, señala el libro.

Incluso, hubo procesos manipulatorios de los perpetradores, por lo que es usual que las víctimas de abuso infantil se sientan culpabilizados, solos y sin fuerzas para denunciar.

En ese sentido, las víctimas aseguran que el sistema judicial debiera conformar una comisión de fiscales para investigar globalmente estos delitos de lesa humanidad cometidos por miembros de la Compañía de Jesús.

Más de 20 depredadores sexuales jesuitas en Bolivia

Resumimos la información relativa a los abusadores y violadores sistemáticos que revela el libro de la Comunidad Boliviana de Sobrevivientes.

Alfonso Pedrajas (Pica): Pica, de origen español (Valencia) fue enviado a Bolivia por la provincia Tarraconense de Cataluña. Fue director, guía espiritual, profesor de psicología, y enfermero del colegio Juan XXIII. Escribió un diario en el que reveló haber abusado de 85 personas que estaban a su cargo.

Varios jesuitas y exprovinciales sabían de los abusos porque Pica fue quien lo confesó antes. “lo conté tantas veces”, dice en parte de su diario. Para evitar el escándalo, en 1982, tras una denuncia, fue enviado a las minas para enfriar el problema y volvió al colegio en 1984. Las autoridades que conocían su conducta, y omitieron denunciarlo a la justicia, eran el provincial catalán Ignasi Salvat, el viceprovincial de Bolivia Jorge Trías.

Los testimonios son crudos, una víctima, quien entonces tenía 14 años, contó que fue abusado por Pedrajas tras acudir por atención médica. La afectación fue tal, que años después ni siquiera podía abrazar a sus hijos.  Incluso, intentó quitarse la vida a los 19 años.

Francesc Peris (Chesco): Fue un sacerdote jesuita de origen español (Cataluña). La Compañía de Jesús conocía sus antecedentes de abuso desde 1972 en el colegio Sagrado Corazón de Jesús, en Barcelona, pero pese a ese antecedente, fue enviado a Bolivia en 1983 para sustituir temporalmente a Pedrajas (Pica) en el colegio Juan XXIII.

Durante su año de permanencia abusó a decenas de niñas y violó a varias de ellas en el internado.

El traslado fue autorizado por Ignasi Salvat (provincial de Cataluña) y Jorge Trías (viceprovincial en Bolivia). De acuerdo al libro, ésta constituye una facilitación cómplice.

A fines del mismo año, las víctimas convocaron a una reunión y se quejaron tras las agresiones; pero una educadora trató de hacerles creer que eran sólo sueños húmedos de las adolescentes y que, casualmente, cuando despertaban, estaba allá el abusador Chesco Peris. Además, el director general de la época, Carlos Villamil (quien también fue denunciado por violación y estupro a niñas del internado) participó en la contención.

Chesco huyó a España y siguió abusando de niñas. Evadió la justicia bajo el visto bueno de Salvat y Trías. Una víctima relató que el jesuita la abusó cuando ella acudió a la enfermería por la noche en busca de un antihistamínico.

Carlos Villamil (Vicu boliviano): De origen boliviano, desempeñó como subdirector y director general del colegio Juan XXIII. Testigos presenciaron el acarreo de menores hacia el gallinero del colegio, donde cometía abusos sexuales. Además, en la Fiscalía se encuentra una denuncia que lo sindica como abusador múltiple en el hogar de niños huérfanos de Tacana.

Francisco Pifarré (alias Pifa): Es de origen español y se desempeñó como director del colegio Juan XXIII, es acusado de abuso sexual, tanto a varones y mujeres dentro de la institución. Actualmente, hay varias víctimas ubicadas y pruebas materiales, de acuerdo a la investigación.

El libro denuncia la existencia de un “equipo de defensores” que recorre el país y trata de evitar que las víctimas hagan sus denuncias.

A mediados de 1993, la promoción de estudiantes convocó a una reunión de emergencia en el anfiteatro del colegio y, durante el encuentro, varias estudiantes relataron entre lágrimas que Pifarré les hizo tocamientos inapropiados y hasta intentó violarlas. Según el testimonio, ante la gravedad de la reunión, varios religiosos y docentes, por orden de su provincial, acudieron al lugar para contener la situación de abuso sexual, entre ellos Pica, Villamil, Jorge Vila (conocidos abusadores sexuales de la Compañía de Jesús) y otros religiosos.  

Edgar Dávalos: De nacionalidad boliviana, fue director del Campus Cocaraya del Juan XXIII y es apuntado como abusador de niñas en el internado. “Ellas (las víctimas) están preparándose para denunciar y cuando llegue el Kairos, su momento propicio, se aproximarán al Ministerio Público para hacer la denuncia contra el abusador, sus cómplices y encubridores”.

Jorge Vila: Sacerdote español, reconocido como fundador de la ONG Defensa de Niños y Niñas Internacional (DNI), incluso, fue sepultado con honores por sus supuestas labores. De acuerdo a una investigación forense desarrollada por Rafael Puente, a pedido de la Compañía de Jesús, Vila desviaba millonarios fondos de la cooperación internacional (destinado a la ONG DNI) para pagar el silencio de sus víctimas. Además, es acusado del traslado temporal de menores entre centros con fines de abuso  sexual.

Vila abusaba a niños del hogar de Tacata y de la Colonia Piraí que llegaban del hogar Tacata “en unos llamativos traslados temporales que terminaban en abuso a los visitantes”

Lucho Roma: Sacerdote jesuita de origen español catalán. Para evadir denuncias la orden lo rotó por múltiples instituciones: en Bolivia, pasó por el Colegio San Calixto, Fe y Alegría, San Clemente, Sagrado Corazón y la Parroquia de Charagua, y sus víctimas eran menores de entre 4 y 11 años.

El libro detalla que, en Charagua, además de violar a niñas, filmaba y fotografiaba las agresiones para producir pornografía infantil. El material está en poder de la Fiscalía de Santa Cruz.

Una investigación interna confirmó los abusos; pero la Compañía de Jesús no lo denunció. Incluso, hubo una orden de la curia general en Roma para mantener ocultas las indagaciones. Los exprovinciales René Cardozo, desde 2009 y Osvaldo Chirveches desde 2016 conocían sobre las fotografías.

Dos víctimas formalizaron una denuncia penal ante la Fiscalía contra los exprovinciales Antonio Menacho, René Cardozo, Osvaldo Chirveches e Ignacio Suñol y  contra el jesuita Arturo Moscoso por complicidad y encubrimiento.

“…El padre Lucho me pidió que subiera al cuarto en silencio y ese día le hice caso”, contó una víctima sobre cómo fue abusada por Roma, cuya denuncia se encuentra en la Fiscalía de Santa Cruz.

Francesc Roma Padrosa: Hermano de Lucho Roma y uno de los 44 nombres de sacerdotes pederastas que reconoció la Compañía de Jesús en España.

“Lucho Roma lo invitó a venir a Bolivia para que ‘saboree las delicias de Charagua’. Cuatro arribos de Francesc a Bolivia a invitación de su hermano, con conocimiento de los provinciales de Cataluña y Boliva”, detalla el libro.

“Lucho Roma produjo pornografía infantil en videos y fotos, escribió un diario pervertido y promovió turismo sexual religioso”, añade.

Eduardo Cabanac: Es un sacerdote catalán con nexos familiares de pederastia (primo de Luis María Roma Padrosa y sobrino de Camilo Canabac, este último denunciado en Barcelona en los años 50. Fue expulsado del reformatorio nacional de menores de Barcelona junto a Jorge Vila, antes de llegar a Bolivia.

Ejerció como director del Hogar de Niños Huérfanos de Tacata, donde había un centenar de menores. Bajo su gestión reunió en el centro a un equipo de jesuitas que ya contaban con denuncias por pederastia dentro de la orden: Luis María Roma, Jorge Vila, Alfonso Pedrajas y Carlos Villamil, convirtiendo el hogar en un escenario de abusos y violaciones.

Según un testimonio, Canabac, como Villamil, abusaban de los niños bajo dinámicas similares. 

Luis Tó: Sacerdote jesuita catalán traído a Bolivia en 1992 por la Compañía de Jesús, pese a que tenía una sentencia ejecutoriada en España por la violación de una niña de 8 años. Su traslado fue autorizado por el provincial de Cataluña, Oriol Tuñi, y el Superior General de la Orden en Roma, Peter Hans Kolvenbach.

Luis Tó fue asignado por Alfonso Pedrajas como profesor de ética sexual para novicios. Además, se le otorgaron cargos directivos en Fe y Alegría, Caritas El Alto y Trabajo Pastoral en la Capilla Virgen Milagrosa. En 1998, una carta firmada por el entonces provincial de Bolivia, Marcos Recolons (recientemente sentenciado por encubrimiento) admitió que no era conveniente que Tó regrese a Barcelona por su sentencia por violación.

La Compañía de Jesús aseguró que Tó nunca trabajó con menores; pero el sacerdote continuó agrediendo a niños y niñas en El Alto, en catequesis de primera comunión.

Antonio Gausset (Tuco): Sacerdote jesuita catalán que fue denunciado por abusar sexualmente de niños indígenas de familias vulnerables en Chuquisaca. Debido a una enfermedad degenerativa, que le impedía caminar, otro religioso de la orden le conseguía a los menores bajo el pretexto de que le brindaran asistencia, cuando ya tenía el control, Gausset dopaba o embriagaba a las víctimas para cometer el delito.

El exjesuita Pedro Lima denunció estos hechos el 2001 ante el provincial Ramón Alaix; pero no se hizo nada al respecto, y Lima fue expulsado. Gausset fue favorecido por su perfil social y político en Sucre, donde trabajó durante más de 30 años en el colegio Sagrado Corazón, la red fe y alegría, y como Capellán de la entonces Corte Suprema de Justicia.

Alejandro Mestre: Sacerdote jesuita español, quien ocupó altas jerarquías eclesiales como arzobispo coadjutor de La Paz y secretario de la Conferencia Episcopal Boliviana, fue denunciado por violar a un estudiante de octavo de primaria del colegio San Calixto; un caso cuyo encubrimiento ha provocado que la Fiscalía impute formalmente por dicho delito al actual provincial jesuita, Bernardo Mercado y al exprovincial Osvaldo Chirveches.

Javier Velasco: Es un sacerdote jesuita catalán, quien está implicado en un caso de esclavitud sexual que se extendió por 32 años en contra de una mujer. Según registros documentales, el religioso usó la intimidación psicológica sistemática para anular la voluntad de la víctima, impidiéndole abandonarlo o desarrollar una vida independiente.

La víctima envió cartas a los provinciales Ramón Alaix y René Cardozo y al superior general de la compañía de Jesús en Roma, Peter Hans Kolvenbach, pero no recibió respuesta.

En 2010 acudió al cardenal Julio Terrazas. El obispo auxiliar Sergio Gualberti ordenó una “solución definitiva”, mientras que el Nuncio Apostólico, Giambatista Diquattro, alertó que Velasco entregó a la víctima un monto económico para comprar su silencio.

En noviembre del 2010, el provincial René Cardozo optó por firmar un documento en papel membretado de la orden y entregar 20.000 dólares a la víctima bajo el rótulo de “solución justa y definitiva”.

Hugo Ara: Es un sacerdote jesuita boliviano, quien fue denunciado por cometer abusos sexuales sistemáticos y repetidos tocamientos en contra de un jesuita en formación. La víctima formalizó la denuncia el 13 de julio de 1987 ante el entonces provincial de la Compañía de Jesús, Jorge Trías. Los religiosos Carlos Arce y Francisco Dardichón aconsejaron a la víctima “enterrar y olvidar el hecho”.

La víctima también denunció por abuso sexual a Ever Rojas, y se lo comunicó a Enrique Oizumi y Arturo Moscoso, pero no reportaron el caso.

Francisco Flores: El jesuita boliviano fue denunciado ante el superior de su comunidad, Víctor Codina, por haber abusado sexualmente de un joven y por captar recurrentemente a otros menores por las noches. Para contener este hecho, Codina le entregó dinero al denunciante para financiar el aborto de su pareja, un acto ilegal que fue reportado en octubre de 1999 por el provincial Ramón Alaix al superior general en Roma, Peter Hans Kolvenbach.

Freddy Quilo: El sacerdote jesuita boliviano fue sorprendido en flagrancia por la cocinera de la institución mientras mantenía relaciones sexuales con un monaguillo menor de edad en la parroquia San Clemente de Potosí.

La testigo reportó el hecho ante el superior de la casa jesuita,  pero no se sancionó al agresor y en su lugar, Quilo fue promovido a un cargo jerárquico.

Mateo Garau: Es un sacerdote jesuita catalán, acusado, junto a Víctor Trías (hermano del exprovincial Jorge Trías), por la depravación, perversión contra estudiantes del colegio San Calixto de La Paz, donde eran señalados como pederastas.

Tras recibir una denuncia anónima en su comunidad que lo involucraba a él y a Trías, Garau remitió el documento al entonces provincial René Cardozo, con la instrucción de que no haría ni diría nada al respecto para mantener el silencio.

Víctor Trías: Está en la lista de jesuitas abusadores que reconoce la Compañía de Jesús en España. En Bolivia, sus víctimas son tres alumnos del colegio San Calixto, entre 12 y 14 años, “a quienes intentaban quitarles credibilidad, etiquetándolos como homosexuales”, dice la investigación.

Roberto Bloch: Es un jesuita boliviano que mantuvo una relación amorosa con una adolescente, estudiante de cuarto de secundaria.

José Antonio Montobio: Entre 1992 y 1993, estuvo en un internado de San Ignacio de Mojos. Según la Compañía de Jesús, hubo dos quejas sobre él en 2012, de parte de dos muchachas que viajaron a Bolivia como voluntarias.

Entre otros denunciados está un jesuita boliviano que abusó a menores en Charagua, una de las víctimas anunció que hará la denuncia ante la Fiscalía. Las denuncias también pesan contra otro jesuita catalán que trabajó en el altiplano paceño. La víctima fue un niño que ha quedado marcado. Ahora vive fuera del país y espera el momento para denunciarlo.