31 de julio (Urgente.bo).- Mientras miles de danzarines recorren las calles durante la Entrada del Gran Poder, decenas de bordadores continúan trabajando hasta el último momento para entregar los trajes. Juan Fernández Sánchez, artesano y tercera generación de una familia dedicada al bordado, asegura que muchas veces el compromiso con sus clientes les impide disfrutar de la festividad.
"Si entregamos bien, entonces bailamos; si no, seguimos trabajando. No hay de otra", afirma el bordador, quien este año confeccionó entre 60 y 70 trajes para distintas fraternidades.
Pese al sacrificio, Fernández sostiene que el esfuerzo vale la pena porque el Señor del Gran Poder representa una fuente de trabajo y esperanza para cientos de familias. "El Señor del Gran Poder sí nos bendice dándonos trabajo. Hay que seguir nomás y agradecer por la festividad", concluye.
Juan Fernández Sánchez conoce esa realidad desde niño. A sus siete años ya aprendía el oficio y hoy representa la tercera generación de una familia dedicada al bordado de trajes folklóricos.
"Mis abuelos han sido bordadores, mis papás han sido bordadores, yo soy bordador. Yo creo que mis hijos también quisieran ser bordadores para no perder esta esencia que tenemos", relata con orgullo.


