Agosto 14, 2026 -HC-

Feriado el 14 agosto, otra pifia de la comisión interinstitucional


Viernes 14 de Agosto de 2026, 9:00am




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Desde más de tres siglos, la fiesta del 15 de agosto, tiene como epicentro el actual municipio de Quillacollo, como una expresión eminentemente religiosa, en un inicio sobrellevado por conglomerados rurales, y contemporáneamente, con la arremetida de la población urbana.

En este último lapso, lamentablemente, se desataron manifestaciones que tienden a disminuir, y con fuerza, ese carácter religioso, orientados a hegemonizar las diferentes expresiones originales.
No obstante, estas influencias tendenciosas, de pretender desvirtuar su esencia ancestral, en varias oportunidades, se sobrepuso la fe y con solvencia, para mantener su primigenia expresión, es decir, la religiosa.

La “Fiesta del 15”, así era conocida a la manifestación mística en devoción a Virgen de la Asunción, y pese a los acontecimientos de distinta naturaleza, como: las bélicas internacionales, los gobiernos déspotas, y recientemente, la pandemia, demostró que aún puede desarrollarse con ese carácter de religiosidad, es decir, prescindiendo de los eventos colaterales, como los danzarines, los comerciantes, las intromisiones de las autoridades municipales, regionales y otros. Concretamente, la Festividad de Urkupiña, demostró su consumación, sin estos otros componentes, que se empeñan en restar su ancestral carácter. 

La declaratoria de feriado departamental, procurado por miembros de la anacrónica Comisión Interinstitucional, obviamente es un exabrupto y una desatinada resolución, por parte de las autoridades correspondientes, y al avalar, seguramente, fueron sorprendidos, por carecer de información fehaciente de la Festividad de Urkupiña en sí.   

El Ministerio de Trabajo, Empleo y Previsión Social, a través del Comunicado 0036/2026, sentenció: “El viernes 14 de agosto de 2026, se constituye en feriado departamental en conmemoración de la Festividad de Urkupiña con suspensión de actividades laborales del sector público y privado en todo el departamento de Cochabamba”. Este comunicado hace referencia también a otros argumentos precedentes que respaldan a la misma. 

El feriado podía haber encontrado beneplácito, principalmente en la feligresía, en los ámbitos devocionales e inclusive en la población misma, si este asueto hubiese sido el 15, precisamente, en la jornada dedicada a la Festividad de Urkupiña.

Pero, las triviales y frívolas explicaciones que seguramente, expusieron por la representación festiva, que además carece de legitimidad y legalidad, porque las membresías reconocidas en la Ley de hace 23 años, dejaron de existir, pero con la presión ejercida, al final se impusieron y lograron un feriado que seguramente será cuestionado y resistido por los sectores fundamentalmente, productivos.

Para mayor precisión.   La Ley de la República 2536, del 23 de octubre de 2003, estableció: “Confórmase una Comisión Interinstitucional para la organización y promoción de la Festividad Religiosa de la Virgen Nuestra Señora de Urkupiña, con la participación de representantes de la Prefectura del Departamento, Alcaldía Municipal de Quillacollo, Instituto Boliviano de Turismo, Asociación de Conjuntos y Fraternidades Folklóricas e Iglesia Católica”.

De la citada “Comisión”, cuatro de ellas cambiaron de razón social: el Instituto Boliviano de Turismo, funge actualmente, como Agencia Nacional de Turismo, Folklore y Gastronomía; la Prefectura, fue bautizada como Gobierno Autónomo Departamental, la Asociación de Conjuntos y Fraternidades Folklóricas, que adoptó su nominación: Asociación de Fraternidades Folklóricas “Virgen de Urkupiña, la Alcaldía reconocida como Gobierno Autónomo Municipal y la Iglesia Católica, fue la única que mantuvo su nominación. 

Consecuentemente, este conjunto de representantes, técnicamente transitan por la informalidad jurídica, y hacen todos los esfuerzos para evitar que se revierta esa situación. Una urgente reestructuración de la misma, debe imponerse para dar paso a un ente integrado por personas o delegados institucionales, que entiendan la concepción, el desarrollo y la proyección de este fenómeno social, llamado urkupiña, porque no solamente, se reduce al desfile folklórico, a los litúrgicos del 15, del calvario, y las ulteriores manifestaciones. La Festividad de Urkupiña, es una enmarañado de ocurrencias, que diversifican su concepción y desafían una actual interpretación cada vez más variada y compleja, entre ellas, su expresión en los otros países y continentes.

La Iglesia Católica, representada por el Equipo Sacerdotal, que así se autodenominan, no obstante presidir esa Comisión desde más de dos décadas, al parecer alentó también para consumar ese mandato ministerial, que atenta a la espiritualidad.

Probablemente, tampoco ellos cuenten con la información cabal acerca de la denotación y connotación que representa este evento festivo, sólo ello, justificaría, esta conjura. La Conferencia Episcopal Boliviana, debe observar esta situación que lesiona esta creencia tricentenaria. 

Esta jornada de asueto, no hará más que perjudicar aviesamente al difícil proceso de rencauzamiento de todo el aparato productivo, y surge el inmediato cuestionamiento. ¿Este feriado contribuirá a fortalecer, afianzar y proyectar, la fe y la devoción de la población?

Obviamente no. Lo sensato corresponde en dejar sin efecto esta desconsiderada medida, y pedir disculpas por la inconveniencia y desatinada intencionalidad dada.

El feriado del 14 de agosto, si se la mantiene a ultranza, debería dedicársele a la práctica de un sincero recogimiento, una profunda introspección y un efectivo reencuentro integrador de los bolivianos; ésta última, acción convertida en una facultad, conferida, precisamente, a la Virgen de Urkupiña.  Lo contrario significaría, inclusive una herejía.

Finalmente, sólo quedaría orar por una redención de los vehementes osados, que propusieron alterar la jornada misericordiosa y religiosa, considerada la más importante del país, y en su lugar dedicarla a un desordenado desfile de danzarines, incontrolado asentamiento de comerciantes, consumos desbocados de bebidas alcohólicas, vías urbanas convertidas en enormes mingitorios, que disputarán espacios con los basurales, escenarios apropiados para inseguridad social, etc. etc. y todo ello, apadrinadas por esa pifiada, errada y turbada resolución ministerial.