Julio 22, 2026 -HC-

Estudio OPS: Dos de cada cinco personas en las Américas viven con una afección neurológica


Miércoles 22 de Julio de 2026, 3:30pm




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Washington, D.C., 22 de julio (OPS) .- Cerca de 470 millones de personas en las Américas, o dos de cada cinco habitantes de la región, viven con al menos uno de los principales trastornos no transmisibles del sistema nervioso o relacionados con lesiones, incluidos la migraña, el accidente cerebrovascular (ACV), la epilepsia y la enfermedad de Alzheimer, según un nuevo estudio publicado en The Lancet Regional Health – Americas.

El análisis, basado en las estimaciones del Estudio de la Carga Mundial de Enfermedad 2023, muestra que la carga de los trastornos neurológicos en las Américas está cambiando. Aunque las tasas de mortalidad han disminuido desde 1990, cada vez más personas sobreviven y viven durante más tiempo con discapacidad, impulsando una creciente demanda de atención, rehabilitación y cuidados de largo plazo.

El estudio, liderado por investigadores de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), analizó 19 trastornos neurológicos no transmisibles y relacionados con lesiones en 38 países y territorios de las Américas entre 1990 y 2023. Entre ellos se incluyen el accidente cerebrovascular (ACV), la enfermedad de Alzheimer y otras demencias, la enfermedad de Parkinson, la epilepsia, la migraña, la cefalea tensional, el trastorno del espectro autista y las lesiones cerebrales traumáticas.

Estas afecciones afectan el cerebro, la médula espinal o los nervios y pueden alterar funciones como el movimiento, la memoria, el aprendizaje, la comunicación o el comportamiento.

En 2023, estas afecciones causaron aproximadamente 1,1 millones de muertes y fueron responsables de 37,5 millones de años de vida ajustados por discapacidad (DALYs, por sus siglas en inglés), una medida que combina los años perdidos por muerte prematura y los años vividos con enfermedad o discapacidad. En conjunto, representaron alrededor del 12% de la carga total de enfermedades no transmisibles y lesiones en la región.

“Hoy más personas sobreviven a los trastornos neurológicos, pero también viven más tiempo con sus consecuencias. Esto exige que los sistemas de salud se adapten para ofrecer más rehabilitación, cuidados de largo plazo y apoyo a las personas que viven con discapacidad”, afirmó Ramón Martínez, especialista en métricas de salud de la OPS y autor principal del estudio. 

Una transición hacia la discapacidad crónica

Aunque las tasas ajustadas por edad de mortalidad y carga de enfermedad disminuyeron entre 1990 y 2023, el número absoluto de personas afectadas siguió aumentando debido al crecimiento y envejecimiento de la población.

El estudio identifica una transición epidemiológica en la región: mientras el impacto asociado a algunas afecciones vasculares y congénitas ha disminuido, los trastornos neurodegenerativos y otras enfermedades neurológicas crónicas relacionadas con el envejecimiento están adquiriendo un peso cada vez mayor.

La migraña y la cefalea tensional concentraron el mayor número de personas afectadas, lo que refleja el enorme impacto que las enfermedades neurológicas crónicas tienen sobre la calidad de vida y la productividad.

En términos de DALYs, la migraña fue la principal causa de pérdida de salud entre los trastornos neurológicos, seguida por la enfermedad de Alzheimer y otras demencias, el ACV isquémico y la hemorragia intracerebral.

Los hallazgos también muestran que las afecciones neurológicas afectan de manera diferente a lo largo de la vida.

Entre los niños menores de 5 años, los defectos del tubo neural, los trastornos del espectro autista y la epilepsia fueron las principales causas de pérdida de salud.

En adolescentes y adultos jóvenes, la migraña fue una de las principales causas de discapacidad.

Entre las personas mayores, la enfermedad de Alzheimer, otras demencias y los distintos tipos de ACV concentraron la mayor carga de enfermedad, lo que pone de relieve el creciente impacto del envejecimiento poblacional sobre la salud cerebral.

Los investigadores también observaron aumentos sostenidos en el impacto de varios trastornos neurodegenerativos y del neurodesarrollo, incluidos la enfermedad de Parkinson, la esclerosis múltiple, las enfermedades de la neurona motora y los trastornos del espectro autista.

Destaca especialmente que los trastornos del espectro autista fueron la única afección de alta carga cuyas tasas de DALYs continuaron aumentando durante el período analizado, lo que pone de manifiesto la creciente necesidad de fortalecer los servicios de salud y desarrollo dirigidos a niños y adolescentes.

Factores de riesgo prevenibles siguen impulsando la carga de enfermedad

El estudio concluye que una proporción importante de la pérdida de salud asociada a los trastornos neurológicos en las Américas podría prevenirse mediante la reducción de factores de riesgo modificables.

La hipertensión arterial fue el principal factor de riesgo para los distintos tipos de accidente cerebrovascular, mientras que los niveles elevados de glucosa en sangre contribuyeron de forma importante a la carga asociada a la enfermedad de Alzheimer y otras demencias.

Los autores también identifican factores ambientales, en particular el plomo y la contaminación del aire, como factores que contribuyen a la carga de varios trastornos neurológicos, lo que subraya la importancia de abordar los riesgos ambientales como parte de las estrategias de prevención.

“Muchos de estos trastornos comparten factores de riesgo con otras enfermedades no transmisibles, lo que significa que una mejor prevención de la hipertensión, la diabetes, la obesidad, el consumo de tabaco y las exposiciones ambientales nocivas puede generar beneficios importantes para la salud neurológica”, señaló el doctor Anselm Hennis, director del Departamento de Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental de la OPS y coautor del estudio.

Para Renato Oliveira, jefe de la Unidad de Salud Mental de la OPS y coautor del estudio, "proteger la salud cerebral comienza mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas. Invertir en la prevención y el control de estos factores de riesgo ayudará no solo a reducir el impacto de las enfermedades neurológicas, sino también el de otras enfermedades no transmisibles que comparten los mismos determinantes”.

Desigualdades entre países

La carga de enfermedad no se distribuye de manera uniforme en la región. Los investigadores encontraron diferencias de casi cuatro veces entre los países con mayor y menor carga de trastornos neurológicos. Los niveles más altos se observaron en Haití, Guyana, Surinam, San Cristóbal y Nieves, República Dominicana y Paraguay, mientras que las tasas más bajas se registraron en Puerto Rico y en varios países de América del Sur.

Estas diferencias reflejan desigualdades en la exposición a factores de riesgo, así como brechas persistentes en el acceso a servicios de prevención, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación.

El estudio destaca que la escasez de especialistas, las limitaciones en los servicios de rehabilitación y las dificultades para acceder a medicamentos y tecnologías esenciales continúan afectando a millones de personas en la región.

Fortalecer la atención neurológica

Los autores señalan tres áreas prioritarias para responder al creciente impacto de estas afecciones: integrar la atención neurológica en la atención primaria de salud, ampliar el acceso a los servicios de rehabilitación y cuidados de largo plazo, y reforzar las acciones para prevenir factores de riesgo modificables, como la hipertensión, la diabetes, la obesidad, el consumo de tabaco, el consumo nocivo de alcohol y las exposiciones ambientales.

Los investigadores subrayan que muchas de las intervenciones necesarias ya forman parte de las estrategias para prevenir las enfermedades no transmisibles, lo que ofrece oportunidades para integrar la salud cerebral en las políticas y programas existentes.

Los autores concluyen que responder al creciente impacto de los trastornos neurológicos requerirá fortalecer la prevención de factores de riesgo evitables, integrar la salud neurológica en las estrategias de enfermedades no transmisibles y ampliar el acceso a servicios de rehabilitación, cuidados de largo plazo y apoyo a las personas con discapacidad.

Con el rápido envejecimiento de la población en las Américas, los autores advierten que fortalecer la prevención, así como ampliar el acceso a servicios de neurología, rehabilitación y cuidados de largo plazo será fundamental para reducir la discapacidad y mejorar la calidad de vida de millones de personas.

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