7 de marzo (Urgente.bo)- En vísperas de la participación del presidente Rodrigo Paz en la cumbre de alto nivel con mandatarios de América Latina y el Caribe, anunciado por el presidente de EEUU, Donald Trump, el historiador Jorge Abastoflor menciona que hubo más de un siglo de diplomacia, tensiones y alianzas clave entre ambos países.
Según Abastoflor, esta historia no empezó ayer; él se remonta a la Guerra del Pacífico. En aquel entonces, la tripulación de un barco estadounidense, el Alcahuana ya intentaba mediar para lograr un alto al fuego.
El siglo XX fue, sin duda, el momento de mayor intensidad. Abastoflor indica que Bolivia participó activamente del lado de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, facilitando recursos clave como el estaño.
Pero el acercamiento fuerte ocurrió en la Segunda Guerra Mundial. El entonces presidente Enrique Peñaranda no solo declaró la guerra al eje nazi-fascista cuando el resultado todavía era incierto, sino que fue invitado personalmente por Franklin D. Roosevelt a Estados Unidos.
"Roosevelt emitió una comunicación oficial declarando que Bolivia era un país aliado muy importante para la victoria, facilitando productos estratégicos como el estaño y la goma elástica", explica Abastoflor.
De acuerdo al historiador, el primer gran plan de desarrollo que tuvo Bolivia nació de esta alianza. Estados Unidos envió a una misión liderada por Merwin Bohan para estudiar el país de punta a punta.
El fin era sentar las bases, e incluso Roosevelt llegó a prometer que intercedería para que elpaís lograra una salida al mar mediante negociaciones.
La llegada de la Guerra Fría trajo una época de mucha tensión y "paranoia" por las guerrillas. En 1967, con la presencia del Che Guevara en Bolivia, el país pidió ayuda y Estados Unidos envió instructores para entrenar al regimiento Manchego, que terminó derrotando a la guerrilla en tiempo récord.
Tras años de cercanía económica en los 80 y 90, el siglo XXI trajo un enfriamiento. Estados Unidos puso sus ojos en Medio Oriente y Asia, dejando a Latinoamérica en un segundo plano.
El historiador recuerda una anécdota que resume bien ese sentimiento de abandono: cuando Gonzalo Sánchez de Lozada pidió ayuda económica para frenar la crisis social y la oferta estadounidense fue tan baja que el presidente respondió: "Está cantidad no me alcanza ni para comprar mis puros".
Después de casi 20 años de distancia y del auge de la influencia china en la región (la llamada "Marea Rosa"), parece que el interés de Washington está regresando. El gobierno de EE. UU. ha empezado a buscar nuevamente a los líderes de la región para definir estrategias geopolíticas.


