Abril 06, 2026 -HC-

En el país que no carbura


Lunes 6 de Abril de 2026, 7:30am




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Son tiempos de absurdo. Ya ni siquiera de pequeñas cosas. Son tiempos en que a la mañana temprano tememos poner al límite las bujías de los motorizados que supuestamente nos deberían llevar a hacia algún lugar. Nada. Primero hay que bregar para que la maquinaria admita el combustible que nos tiene enfrascados en un debate que no se puede creer. El sábado, ya cuando el auto pudo funcionar, escuché un programa de radio, de esos antiguos, vetustos, aburridos, en el que se alternan tres monólogos en dos horas. La perorata repleta de obviedades giró en torno a cómo habíamos llegado hasta aquí, como es que Bolivia vive hoy en un contrasentido en el que se duplica el precio del litro de gasolina y a cambio se obtiene mierda. Coincidencia total con coartada en pleno funcionamiento: Todo este descalabro tiene origen en los gobiernos de Evo-Arce y en una conspiración internacional nunca antes vista.

Samuel odia a Tuto. Pero de verdad que no lo quiere ni un poquito. Y eso que fue su Subsecretario de Inversión Pública y Cooperación Internacional (1991 – 1993). Tuto odia a Evo. No le perdonará que directa o indirectamente le venga impidiendo ganar elecciones desde hace 20 años. Rodrigo no odia a nadie, quiere a su familia con imagen Ingalls, a Dios y a una patria que hasta ahora no logramos desentreñar en que consiste por repetición-eslogan: Bolivia es Bolivia, Bolivia, Bolivia y cuando se emociona en extremo es Bolivia, Bolivia, Bolivia, Bolivia, Bolivia, Bolivia, Bolivia, Bolivia, Bolivia. Es decir, Bolivia nueve veces, no diez, porque si así fuera difícilmente habría decidido ir a pronunciar un discurso de conmemoración del 23 de marzo (pérdida de nuestro Litoral en la guerra de 1879) en Puerto Quijarro frontera con Corumbá, allá lejos, lejísimos del Pacífico y de la frontera en la que el flamante presidente chileno nos está poniendo un muro porque, desde la frontera, no puede ni vernos. La respuesta al pinochetista Kast es, aunque primero lo dijo Tuto, “nosotros construimos puentes, no zanjas”. ¿Será?

En el país que no furula, el más astuto de todos se llama Branko Marinkovic, que en su condición de Senador ha logrado materializar la ley 157 de la mediana propiedad “con el objetivo de hacer de manera voluntaria y gratuita que se pueda acceder al crédito bancario” como si los pequeños propietarios a los que se va a afectar tuvieran las espaldas y la musculatura de someterse a las condiciones impuestas por los intereses que maneja el sistema financiero. Sobre el tema: Mutis por el foro a cargo de los propagandistas pendientes de recibir la pauta publicitaria que hasta ahora no llega. Mientras tanto, la Fundación Tierra ha advertido que “lejos de beneficiar a pequeños productores, (la disposición legal) favorece al sector agroindustrial y facilita la reconcentración de la tierra.” El que quiera informarse sobre el tema que ni se le ocurra pensar en que el asunto tendrá cobertura en los medios hegemónicos. Ya los conocemos: Sus lógicas se comprenden a partir de lo que esconden, no de lo que informan.

En el país que no carbura, hay información que permite asegurar que la tan condenada lógica familiar de los Arce en el ejercicio del poder, no ha dejado de funcionar y que si hay algo intacto es el modelo de importación de combustibles con un aparato técnico burocrático difícil de sustituir si se tiene en cuenta que el presidente Paz asumió el cargo sin aparato político, sin militancia que lo arrope, sin cuadros, sin presencia regional, sin bancada parlamentaria debidamente conformada y por lo tanto sin actores capaces de tomar el control del funcionamiento del Estado tal como hacían en tiempos de partidos políticos definidos y organizados, Paz, Estenssoro, Sánchez de Lozada, Banzer y hasta el mismísimo Paz Zamora.

Para completar la falta de carburación nacional el pasado 22 de marzo se han realizado unas elecciones subnacionales que a estas alturas son el peor desaguisado en estos 46 años de historia electoral boliviana. Facilitados por las reglas del juego, de los partidos ya sólo quedan siglas en alquiler, y de las agrupaciones ciudadanas, lo mismo. De esta manera hemos asistido a una hemorrágica contienda de personajillos que han saturado las papeletas de votación por sus características de desconocidos, innombrables, caricaturescos y despistados candidatos a gobernadores, alcaldes, consejeros y concejales. En este contexto, Tuto, la voz cantante de la narrativa política en estos tiempos de absurdo dice que el señor Edgar Uriona, propietario de Nueva Generación Patriótica (NGP) “es un infeliz”, porque desde Washington ha instruido romper con el candidato René Yahuasi,  cobijado bajo su sigla, quién tiene derecho a terciar en la segunda vuelta para intentar llegar a la Gobernación de La Paz.

Uriona acusa a Yahuasi de ser caballo de troya de Evo Morales y por ello decidió retirar a NGP de su participación en segunda vuelta, lo que significará que Luis Revilla, luego de perder frente a los votos nulos y blancos, está a punto de ser coronado gobernador de La Paz, con apenas cien mil votos, algo más del 20 por ciento del total electoral del departamento, y así tendremos que con una ley electoral que presenta grandes vacíos y una ley de partidos políticos urgente de revisión y enmiendas, el Tribunal Supremo Electoral podrá concluir una faena basada en la letra muerta de la legalidad, pasando por alto la legitimidad con la que presuntamente se debe conseguir ser elegido.

Mientras el centro del planeta se encuentra hoy en el Estrecho de Ormuz, allá por donde pasan-no pasan los grandes navíos que llevan-traen petróleo, el precio internacional del barril se ha disparado conforme Trump nos va regalando a diario nuevos episodios de su psicopatía y desbocamiento en el que China está ganando una guerra en la que no participa y por supuesto no necesita disparar un solo tiro. Sobre los vaivenes del mercado internacional, ya comenzaremos a enterarnos que el precio del litro de la gasolina que destroza los motorizados bolivianos, puede automáticamente quedar nuevamente subvencionada. Sucede que mientras el acontecer multilateral va a velocidad turbo, nosotros podemos a duras penas, poner a funcionar nuestros autitos, todas las santas mañanas de un país con señales de una penosa desmotivación.

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