Junio 16, 2026 -HC-

Empatía: El poder que le falta a Bolivia


Lunes 15 de Junio de 2026, 7:45am




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Hace unos días leí que la empatía es el poder más grande que existe. La afirmación me hizo reflexionar y preguntarme si realmente es así, y cómo una cualidad como esta puede llegar a ser tan transformadora, entendiendo que la empatía es la capacidad de comprender y compartir las emociones de los demás.

Algunos van más allá y dicen que la empatía es ponerse en el lugar del otro; es sentir, aunque sea por un instante, su dolor, su miedo, su sufrimiento y sus esperanzas.

Las personas empáticas son sensibles, entienden los sentimientos de los demás, no son extremistas, son respetuosas y tolerantes. Captan la comunicación no verbal, creen en la bondad de las personas, hablan con cuidado y reconocen que cada individuo es distinto. Están genuinamente interesadas en el otro y en su bienestar.

Quizás por eso la empatía sea uno de los poderes más grandes que existen. Porque permite algo que ninguna otra forma de poder consigue: reconocer la humanidad del otro. Quien es capaz de comprender el dolor ajeno difícilmente buscará beneficiarse a costa del sufrimiento de los demás. La empatía limita los abusos, modera los excesos y nos recuerda que detrás de cada decisión existen personas concretas con necesidades, sueños y dificultades reales.

Este concepto, sin duda, nos invita inmediatamente a pensar en el sufrimiento, el miedo, el hambre, la rabia, la impotencia y la incertidumbre que hoy agobian a nuestro país en general, y a los paceños en particular.

Un país democrático siempre debe dar cabida a las ideas, las posturas y las demandas de su población. Pero cuando un sector genera dolor a otro, es un signo evidente de una ausencia profunda de empatía.

Ya son más de 40 días en los que, de manera planificada e intencionada, quienes se autoproclaman líderes están asfixiando a una población por intereses irracionales y egoístas.

Me pregunto qué pasa por la mente y el corazón de quienes encabezan estas movilizaciones. Si la empatía es el poder más grande, ellos, definitivamente, carecen de ella. Buscan un poder externo: buscan un cargo de manera desesperada, buscan el poder del dinero, el poder de manipular a las personas.

Nuestro país merece y requiere un liderazgo moral. Necesitamos líderes que no busquen únicamente posiciones de poder, sino que posean la capacidad de comprender el impacto de sus decisiones en la vida de los demás. Porque quien no es capaz de sentir el dolor que provoca, difícilmente estará preparado para conducir una nación.

Cierro diciendo que si la empatía es realmente el poder más grande, entonces Bolivia necesita menos líderes obsesionados con el poder y más líderes capaces de ponerse en el lugar de su pueblo. Quizás allí comience el verdadero cambio que tanto necesitamos.

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