El derechista Abelardo de la Espriella será investido este viernes como nuevo presidente de Colombia, en reemplazo del izquierdista Gustavo Petro, con un programa de Gobierno que defiende la mano dura en materia de seguridad y lucha contra el narcotráfico, que apuesta por descentralizar las labores ejecutivas y que promete dar un vuelco a las relaciones exteriores.
La toma de posesión de De la Espriella no será en Bogotá, donde marca la tradición, sino en Cali, capital del departamento Valle del Cauca y principal ciudad del suroeste, después de que De la Espriella descartara su plan inicial de celebrarla, por el riesgo de erupción del volcán Puracé, en una guarnición militar en Popayán, en el vecino departamento de Cauca, donde quería rendir homenaje a "los verdaderos héroes de la patria".
Lo hará desde Cali, porque esta zona "merece sentir desde el primer día del Gobierno la presencia firme y decidida del Estado en una región que ha sufrido como pocas los embates del narcoterrorismo", ha dicho. De hecho, el primer Consejo de Seguridad del Ejecutivo se realizará en esta región, como "señal inequívoca" de que el suroccidente es prioridad en el ámbito de la seguridad.
En representación de Estados Unidos, acudirá el secretario de Estado, Marco Rubio, junto con el fiscal general de EE.UU., Todd Wallace, el director de la Administración Antidroga (DEA, en inglés), Terry Cole, y el senador Bernie Moreno.
Su Gabinete está integrado por 18 ministros, entre los que hay exlegisladores, exgobernadores, empresarios y perfiles más técnicos, con experiencia en ámbitos como la sanidad, la justicia, la economía o el desarrollo rural.
De la Espriella dirigirá el Gobierno desde la nueva sede permanente de la Presidencia en Barranquilla, dentro de su plan para descentralizar el Gobierno y acercarse más a las regiones. En Bogotá ha ordenado transformar la Casa de Nariño, que hasta ahora ha sido la residencia oficial y donde los presidentes han despachado los asuntos de Gobierno, en un museo público, y transformar el Palacio de San Carlos, donde está la Cancillería, en oficina presidencial en la capital.
En línea con esta visión, va a presentar ante el Congreso una iniciativa para reconocer constitucionalmente a Barranquilla como capital alterna de Colombia junto con Bogotá. En Barranquilla, De la Espriella ejercerá sus labores desde el Palacio de la Aduana y el Batallón Paraíso, donde encabezará consejos de ministros y recibirá a delegaciones nacionales e internacionales.
Una nueva estrategia de seguridad
Este mismo viernes, nada más ser investido, De la Espriella pondrá en marcha lo que lleva prometiendo desde la campaña electoral: una nueva estrategia de seguridad, que ha delineado junto con el general Mora, que pretende oficializar ante la cúpula de las fuerzas armadas.
Como él mismo ha anticipado, la meta es "recuperar la soberanía y proteger a los ciudadanos de la delincuencia y el narcoterrorismo". Así, este mismo día, tiene programado firmar un decreto creando el Bloque de Defensa para la Seguridad Urbana con vistas a reducir la delincuencia en ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla o Bucaramanga, que el ultraderechista ha prometido que será "la más grande operación de seguridad urbana en Colombia" y que, según él, pondrá fin a las extorsiones, atracos y homicidios en las metrópolis.
También ha avanzado que va a desmantelar la política de Paz Total, lanzada en 2022 por el Gobierno de Petro para terminar con el conflicto armado a través del diálogo con las guerrillas y procesos para someter a la Justicia a las bandas criminales y de narcotraficantes.
De la Espriella cree que esta iniciativa se ha traducido en "impunidad, concesiones inaceptables y entrega territorial a grupos armados ilegales". Es por ello que ha formado un equipo que va a "desmontar esa falsa paz total y revisar los acuerdos, beneficios, ceses al fuego, levantamientos de órdenes de captura y prebendas otorgadas a estructuras criminales durante el Gobierno saliente". Y ha avisado de que desde este 7 de agosto se va a recuperar el imperio de la ley, se reactivarán las órdenes de busca y captura vigentes y se va a perseguir a los narcoterroristas. De la Espriella ha dado un ultimátum a los líderes de estas bandas para que rindan cuentas ante la Justicia a partir de su investidura.
Otra de sus promesas electorales es la lucha contra la corrupción y no ha esperado a tomar posesión del cargo para presentar cuatro denuncias por presuntas irregularidades cometidas durante el Gobierno de Petro relacionadas con contrataciones públicas en el campo de ciberseguridad y en sanidad.
En política exterior, De la Espriella quiere dar un vuelco total a lo que ha sido la diplomacia colombiana durante el mandato de Petro. Uno de sus primeros pasos anunciados es el restablecimiento de los lazos con Israel, que el Ejecutivo de su antecesor rompió en mayo de 2024 por la ofensiva contra la Franja de Gaza.
En el marco de esta medida, Bula Escobar se reunió en julio con el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, en Washington para acordar una hoja de ruta para "la reanudación plena e inmediata" de las relaciones diplomáticas y económicas bilaterales. El pacto contempla el intercambio de embajadores, la eliminación del requisito recíproco de tener visado para viajar al otro país y avanzar para la apertura de la Embajada de Colombia en Jerusalén, que el equipo de De la Espriella considera como "la capital de Israel". Antes de la ruptura de Petro, la legación diplomática colombiana estaba en Tel Aviv. De esta forma, el Gobierno de De la Espriella seguirá los pasos de la Administración de Trump, que trasladó la embajada de EE.UU. a Jerusalén en 2018 durante su primer mandato.
Retratos de Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba, y Abelardo de la Espriella, figura pública colombiana, con detalles de vestimenta y accesorios. El presidente de Cuba, Miguel Díaz Canel, (I) y el presidente electo de Colombia Abelardo de la Espriella (d) Mauro Pimentel y Jaime Saldarriaga/AFP
Asimismo, el nuevo presidente ha adelantado que quiere "optimizar" la red diplomática del país para construir una política exterior "más moderna" y enfocada en "la defensa de los intereses nacionales, por lo que va a eliminar "estructuras burocráticas costosas que no generan resultados concretos para el país": En una primera etapa su Ejecutivo va a cerrar las embajadas en Argelia, Azerbaiyán, Barbados, Cuba, República Checa, Etiopía, Ghana, Haití, Hungría, Malasia, Nicaragua, Rumanía, Senegal y Sudáfrica, además de suspender la apertura de una legación en Palestina. De la Espriella ha explicado que esto no supone una ruptura de los lazos, con la excepción de Cuba y Nicaragua, "frente a cuyos regímenes el nuevo Gobierno ha anunciado una posición de total distancia institucional".
En contraposición con la clausura de la embajada colombiana en Argelia, el ultraderechista ha anunciado un "acercamiento estratégico" a Marruecos para fortalecer las relaciones económicas, comerciales y de inversión. En este contexto, su ministro de Comercio, Mauricio Gómez Amín, mantuvo un encuentro con la embajadora marroquí en Chile, Kenza El Ghali, para impulsar la agenda bilateral en esos ámbitos.
Sintonía con Trump
La era de De la Espriella estará marcada por la sintonía con la Administración de Trump, que le apoyó durante la campaña electoral, frente a las diferencias y tensiones con Petro. Uno de los primeros viajes oficiales del equipo del nuevo presidente ha sido a Washington, donde su compañero de fórmula en las elecciones y vicepresidente, José Manuel Restrepo, se reunió a mediados de julio con Rubio, en un encuentro con una agenda orientada a fortalecer la relación bilateral. Restrepo le transmitió el interés del nuevo gobierno de Colombia de formar parte del Escudo de las Américas, una "coalición militar para erradicar los cárteles criminales", como la ha descrito Trump, además de su voluntad de fortalecer la cooperación en seguridad y la erradicación de cultivos ilícitos.
El propio De la Espriella ha señalado que a partir de este viernes Colombia integrará el Escudo de las Américas "para combatir el narcoterrorismo como corresponde" y de hecho será en la ciudad colombiana de Medellín, donde se ubicará la sede principal de esta iniciativa estadounidense. Hasta ahora se han sumado a este proyecto países como Argentina, Chile, Costa Rica, Ecuador, Bolivia, El Salvador, Honduras, Panamá y Perú.
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