RESULTADOS
1. Este es un primer balance preliminar que solamente abarca a las gobernaciones de los nueve departamentos y a las alcaldías capitales de departamento más la ciudad de El Alto. Sobre el resto de las alcaldías, complementaremos este balance a la brevedad posible.
2. Lo primero y más importante es que se consolidó el tránsito de un sistema de partido hegemónico, que primó las últimas dos décadas, a un sistema multipartidario de base ancha. La cantidad de organizaciones políticas participantes y los resultados electorales confirman plenamente esta nueva realidad.
3. Debido a lo anterior, ninguna organización política (partido, agrupación ciudadana, pueblo indígena o alianza electoral) ha logrado prevalecer mayoritariamente en el conjunto del país.
4. Ni siquiera la alianza promovida desde el gobierno actual, bajo el denominativo de PATRIA, consiguió ese objetivo de preminencia. Los candidatos de esta fuerza consiguieron las gobernaciones de La Paz (con graves cuestionamientos a la legitimidad de su victoria, debido al abandono de la organización política que debía competir con ellos en segunda vuelta) y del Beni. En el resto del país, vale decir en las otras siete gobernaciones, ganaron organizaciones no oficialistas.
5. Sin embargo, hay que anotar que en cinco de esas gobernaciones resultaron vencedores diferentes organizaciones políticas: JACHA en Oruro, CDC en Tarija, GENTE NUEVA en Chuquisaca, AS en Potosí y UPP en Cochabamba.
6. LIBRE de Tuto Quiroga se alzó con la victoria en Pando y Santa Cruz, lo que la coloca como la otra organización que logró dos gobernaciones, al igual que PATRIA.
7. En las alcaldías, la dispersión resultó todavía más evidente. Ninguna organización política obtuvo más de una alcaldía en disputa. La alianza PATRIA del gobierno sólo ganó en Trinidad. En La Paz venció INNOVACIÓN HUMANA, en El Alto UPC, en Oruro la alianza ORURO CON VOZ, en Cochabamba APB SUMATE, en Potosí UNIDOS POR POTOSÍ, en Sucre GENTE NUEVA, en Santa Cruz la agrupación VOS y en Cobija LIBRE.
8. Solamente PATRIA, en La Paz, Beni y Trinidad, GENTE NUEVA en Chuquisaca y Sucre y LIBRE en Pando y Cobija, ganaron gobernaciones y alcaldías.
9. Debemos apuntar que algunas organizaciones políticas con presencia en la Asamblea Legislativa Plurinacional han quedado prácticamente eliminadas y ausentes del nuevo poder territorial. El caso más notable es el de Unidad Nacional (UN) de Samuel Doria Medina que quedó con una esmirriada representación en alguna asamblea departamental y en alguna concejalía municipal. Lo propio podríamos decir del PDC, de AP de Andrónico Rodríguez, del MAS arcista y de los adherentes de Edman Lara.
10. Hagamos referencia a Evo Morales, bajo cuya égida ganó Leonardo Loza la gobernación de Cochabamba. El resultado, por lo menos al nivel que analizamos, es muy pobre. Veremos si a nivel de alcaldías de ciudades intermedias y del área rural dispersa mejoró su desempeño, pero por lo pronto, la decadencia es más que evidente del otrora poderoso mandamás de Bolivia.
ANÁLISIS
La paradoja del oficialismo debutante
Es sorpresivo, y debe llevar a la reflexión, que un gobierno recién inaugurado presente una debilidad territorial tan marcada en su primera prueba subnacional. La victoria de PATRIA en La Paz y Beni, junto a la alcaldía de Trinidad, no configura un mapa de gobernabilidad, sino un archipiélago de resistencia. Lo más grave es la crisis de legitimidad en la Gobernación de La Paz. Ganar por abandono del rival en el balotaje no solo es una "victoria pírrica", sino que deja al gobernador entrante en una situación de extrema vulnerabilidad frente a un departamento que, como demuestran los resultados municipales, votó mayoritariamente por otras opciones en las principales ciudades.
Esto indica que el oficialismo no ha logrado conservar, ni construir, una base social sólida en el departamento que alberga la sede de gobierno.
Fragmentación y nuevo sistema político
El sistema multipartidario de base ancha es el resultado, no sólo de la fragmentación de la antigua oposición al MAS, sino también de la diáspora de esa otrora confederación de organizaciones sociales.
Rodrigo Paz no ha podido mantener la cohesión de quienes lo encumbraron en el poder. Esto probablemente lo lleve a reflexionar sobre su gestión política y le obligue a realizar cambios imprescindibles para no persistir en una actitud que no parece ser la más rentable.
Por otro lado, la figura de Tuto Quiroga con la alianza LIBRE no emerge, como ellos pretenderían, como el vencedor político de esta jornada. Al ganar Pando y Santa Cruz, además de la alcaldía de Cobija, Quiroga se posiciona el líder de una oposición de centroderecha, pero sin que tampoco haya logrado traducir, ni mucho menos, el enorme respaldo logrado en las presidenciales.
El mosaico de la gestión local
La dispersión en las alcaldías es el dato más revelador del fin de las hegemonías nacionales. Que organizaciones como JACHA, AS, UPP, o VOS en Santa Cruz se hayan alzado con victorias territoriales, significa que el electorado está aplicando una "geometría variable". Votaron por Rodrigo Paz para la presidencia (posiblemente buscando estabilidad y moderación tras el colapso del MAS), pero han decidido entregar la gestión cotidiana a liderazgos locales que no le deben, necesariamente, obediencia al Ejecutivo.
La victoria de GENTE NUEVA en Chuquisaca (gobernación y alcaldía de Sucre) es un ejemplo de consolidación de un poder regional autónomo que no depende de las estructuras tradicionales.
Conclusión y prospectiva
Este balance preliminar sitúa al gobierno de Rodrigo Paz en una situación de hiperfragmentación institucional. Sin control sobre el eje central (La Paz, Cochabamba, Santa Cruz) a nivel municipal, y con solo dos gobernaciones en su haber, el oficialismo se verá obligado a ejercer una "presidencia de negociación constante".
El riesgo para Paz es quedar atrapado entre la presión de una derecha articulada por Tuto Quiroga desde el oriente y una constelación de poderes locales en occidente que exigirán recursos y autonomía sin ofrecer lealtad política a cambio.
La política boliviana ha pasado de la guerra de posiciones ideológicas a una fragmentación de intereses de gestión local, donde el presidente Rodrigo Paz preside el Estado, pero corre el riesgo de no controlar el territorio. Dependerá de la inteligencia con que lea el mensaje de la gente y la astucia para responder en consecuencia.
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