9 de marzo (Urgente.bo).- Los precios del petróleo se dispararon cerca de los 120 dólares por barril este lunes, a medida que se intensificaba el conflicto bélico en el Medio Oriente, amenazando la producción y el transporte marítimo en Oriente Medio y golpeando a los mercados financieros. Economistas advierten que, mientras más se prolongue este conflicto internacional, podría afectar gravemente a Bolivia, tomando en cuenta que el Gobierno de Rodrigo Paz fijó la eliminación de la subvención. Asimismo, consideran que este escenario podría obligar al Ejecutivo a revisar nuevamente el tema de la subvención.
“Se va a generar una presión muy fuerte para la subida de los gastos del Estado y generar un déficit fiscal importante. Tendría que trasladarse un costo mucho mayor a la sociedad, como se ha hecho con el levantamiento parcial del subsidio al combustible. Entonces Bolivia tiene que estar preocupada por esta situación (…) las consecuencias van a ser tremendamente fuertes para Bolivia”, dijo Ruddy Sanguino, economista, a Urgente.bo.
El también economista Rubén Arias sostuvo que este escenario podría obligar al Gobierno a revisar nuevamente la política de la subvención.
“En primera instancia, nosotros tenemos dentro del país una gasolina y un diésel con un precio determinado por decreto cuando se levanta la subvención. Ahora ha aumentado aproximadamente como un 45% más el precio del barril, por lo que el Gobierno se está viendo presionado o se va a ver presionado en comprar gasolina y diésel a precios mucho más altos, entre 40 a 45% más. Prácticamente estaríamos volviendo a una subvención nuevamente”, explicó.
Arias resaltó que con este escenario el Gobierno “se va a ver forzado a buscar dólares para cerrar estos acuerdos de compra y, obviamente, esto va a significar una pesada carga para el Gobierno”.
¿QUÉ DEBE HACER EL GOBIERNO DE PAZ ANTE ESTE PROBLEMA?
Sanguino afirmó que este problema, que surge de un conflicto bélico internacional, obliga al país a pensar a futuro y generar una política energética que vuelva a posicionar a Bolivia como un país exportador de hidrocarburos.
“Yo creo que en este caso, independientemente de esto, que es un efecto negativo tremendo, hay que volverlo positivo y eso significa que Bolivia tiene que plantear una política con reformas estructurales muy fuertes para que volvamos a esa lógica de ser un país exportador neto de hidrocarburos. Eso sí sería favorable para Bolivia y es una gran oportunidad para que Bolivia replantee precisamente esta lógica que permita transformarla de una amenaza tremenda a una oportunidad realmente plausible y concreta en este caso”, puntualizó.
En tanto, Arias mencionó que también se debería reformular la forma en la que el país accede al petróleo y crear un mecanismo que permita ajustar el precio de la gasolina al mercado internacional.
“En primera instancia es saber medir muy bien cuál va a ser el acontecer en los días inmediatos y, si esta situación en realidad tiende a alargarse, tendría que reformular la manera en la cual accedemos al petróleo. Porque lo último que queremos los bolivianos es que no haya gasolina, que no haya diésel, que se paralice el sector productivo y la economía. Entonces posiblemente tenga que revisar y hacer un mecanismo en el cual pueda estar indexado el valor de la gasolina y el dólar a la cotización internacional del barril, así evitaría este tipo de situaciones que no puede dominar”, finalizó.


