Agosto 07, 2026 -HC-

El hubris que lleva a la deriva


Jueves 28 de Mayo de 2026, 9:00pm




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Cada vez que quiero hablar del poder comento la transformación de una persona común en autoridad nacional, y contada por él mismo hace muchos años ya. Me decía él que, como boliviano de a pie _hablemos en términos decentes­_ apena era algo, pero desde el minuto que juró, se sentía un gigante.  Y lo disfrutaba. Era otra víctima del hubris, ese virus tan placentero como letal.

Estamos en tiempos inesperados como complejos profundamente, pero nos encontramos con autoridades o dirigentes que no logran interpretar los tiempos actuales. La lectura desde los positivos del hubris es que ellos son los salvadores, que son los adanes, y, por lo tanto, pueden definir ritmos, tiempos, agendas y hasta emociones.

Pero qué lástima, el hubris es un virus infeccioso rápido que hace que unos y otros infectados creen que hacen lo correcto, mientras hay un país golpeado por la crisis, mientras hay millones de bolivianos que ven que sus líderes se han extraviado el sentido de la perspectiva.

Cuando ayer ví y escuché al Presidente del Estado en la apertura del Consejo Económico Social entendí que no tiene noticias de los bolivianos que desde hace meses sienten que no puede comer carne de res porque desde fines de años, el kilo cuesta Bs 70 y ahora es una ilusión porque la venden en Bs 140.

Cuando veo al dirigente de la COB Mario Argollo, declarado en la clandestinidad sin la fuerza de llevar por si solo una manifestación auténtica, hallo a un sindicalista que continua convencido de que los mineros son la vanguardia del país, cuando el país es otro, cuando los obreros son de otro tipo.

Y si el bloqueo en el altiplano de La Paz y Oruro no se ha levantado es porque sus propios líderes no han dimensionado el razonamiento de los bloqueadores movilizados. Ergo, el hubris no distingue de clases sociales ni de identificación indígena.

Peor aún. Muchísimos conocemos al dueño del Chapare que, como buen infectado por el virus de la soberbia y el poder, está seguro de que el país estuvo mejor gracias a él. Pues ya es hora de que lo digamos que, salvo algunos empresarios privados y funcionarios públicos privilegiados, los habitantes de este país avanzaron sin quienes padecen del hubris mortal.

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El problema es que son los factores de movilización son otros, son unos que están lejos de la negociación, pero también están muy cerca del reconocimiento de esta Bolivia tan intensa como hermosa.

Mientras tanto, vemos a quienes se fagocitan con esa idea de que todo es contra ellos, cuando en realidad es que el país no ha cambiado porque quienes llegan a lo mas alto disfrutan de los síntomas del hubris, hasta que se hace muy tarde.

Hoy el conflicto está a la deriva total. De acuerdo a como lo llevan sus conductores, terminará en una capitulación sin esencia ni satisfactporia para nadie. Mientas los bolivianos padecen dichas consecuencias, las victimas del hubris habrán creido que derrotaron al rival.