22 de julio (Urgente.bo).- El investigador e ingeniero ambiental Waldo Vargas advirtió que Bolivia enfrenta un cambio climático acelerado que está alterando el ciclo hidrológico y provoca que los periodos de sequía sean cada vez más intensos, prolongados y frecuentes, que también inciden en el aumento de incendios forestales.
"Estamos en un proceso acelerado de cambio climático y eso está afectando lógicamente todo el ciclo hidrológico", afirmó Vargas en entrevista con Urgente.bo y explicó que la proyección para Bolivia es un escenario de eventos extremos, con lluvias intensas en algunas regiones y sequías agudas y prologadas en otras partes.
En 1983, Potosí vivió una de las sequías más graves, que se repitió en 1997 y posteriormente en el 2016. En ese sentido, el ingeniero advirtió que estos fenómenos se están repitiendo cada siete años aproximadamente.
“Lo que era 30 años se volvieron 10 a 12 años y ahora está achicando más. Eso nos está mostrando que estamos entrando a un proceso muy delicado de esta situación", aseveró.
¿Qué provoca las sequías?
El investigador indicó que el calentamiento en los océanos Pacífico y Atlántico está alterando los motores oceánicos y atmosféricos del planeta, modificando el clima. A ello se suma la alteración del ciclo hidrológico provocada por la pérdida de bosques debido a los incendios forestales, lo que ha reducido el funcionamiento de los "ríos aéreos", que provienen de la Amazonía y que se encargan de transportar humedad hacia el occidente del país.
Además, este fenómeno acelera el derretimiento de los glaciares, ya que las partículas de hollín generadas por los incendios se depositan sobre el hielo, oscurecen su superficie y hacen que absorba más radiación solar, acelerando su deshielo, según Vargas.
Asimismo, el ingeniero aseveró que las consecuencias del cambio climático irán más allá de las reservas de agua, sino que también afectará la producción agrícola, los ecosistemas y podría generar procesos de migración de las personas hacia zonas donde aún existan condiciones para producir alimentos.
"El efecto va a ser severo en la zona productiva, también en los hábitats naturales (…) van a empezar a migrar a zonas donde puedan alcanzar el alimento básico", manifestó el especialista.
Zonas más afectadas
En ese sentido, Vargas indicó que una de las zonas más vulnerables es la cuenca endorreica del país que conforma el lago Titicaca, el río Desaguadero, el lago Poopó y el salar de Coipasa, que es un “sistema cerrado” sensible a los efectos del cambio climático.
Sequías e incendios forestales
El especialista explicó que las sequías y los incendios forestales “van de la mano”, debido a que los incendios aumentan la emisión de gases de efecto invernadero y, en Bolivia, la mayoría responde a los chaqueos y no a causas naturales.
"No son incendios espontáneos, de ninguna manera. Son incendios provocados y con la intención de ampliar frontera agrícola", afirmó.
En ese contexto, Vargas señaló que las quemas ya no ocurren a pequeña escala como en el pasado, sino que en las últimas dos décadas se han registrado incendios que superaron los 10 millones de hectáreas, que han afectando bosques naturales y alterado aún más el ciclo hidrológico.
El especialista indicó que la sequía favorece la propagación de incendios al secar la vegetación y provocar la desaparición de especies que no logran adaptarse a la falta de agua. "El cambio climático es el detonante y la sequía es el efecto. Esa es la relación que existe entre ambos. Más severo el cambio climático, más severa y aguda la sequía y prolongada", sostuvo.
De igual forma, Vargas advirtió que el planeta está ingresando a una etapa de fenómenos extremos y añadió que en adelante la naturaleza podría presentar "combos" de desastres, con lluvias intensas, terremotos u otros eventos ocurriendo de forma conjunta.


