Julio 15, 2026 -HC-

El Banco Central de Bolivia y el juego de la estatua


Miércoles 15 de Julio de 2026, 11:00am




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El tipo de cambio flexible debería subir y bajar; sin embargo, cuando solo asciende, la percepción ciudadana es que no se trata de una verdadera flotación, sino de una secuencia de minidevaluaciones. La explicación económica es sencilla: la demanda de dólares, principalmente para importaciones y ahorro, supera a la oferta proveniente de las exportaciones. 

En Bolivia, además, el régimen funciona como una flotación administrada: durante el día el mercado mueve el precio del dólar, pero a las ocho de la noche el Banco Central grita “¡Estatua!” y congela el tipo de cambio oficial hasta el día siguiente. El mecanismo puede ordenar las operaciones, pero difícilmente logra inmovilizar las expectativas.

Y ahí está el verdadero desafío. La memoria de la hiperinflación hace que cada aumento del dólar despierte el temor de mayores precios, alimentando profecías autocumplidas que también son aprovechadas políticamente para sembrar incertidumbre. 

Las expectativas no se anclan con comunicados ni con un tipo de cambio congelado por veinticuatro horas, sino con más ingreso de divisas, disciplina fiscal, credibilidad y reformas que generen confianza. Mientras esos fundamentos no aparezcan, el tipo de cambio seguirá jugando a la estatua cada noche, aunque al amanecer volverá a demostrar que, en el fondo, se parece mucho más a una gelatina que a una roca.

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