Junio 11, 2026 -HC-

Del pasado colonial a la plurinacionalidad futbolística


Jueves 11 de Junio de 2026, 9:45am




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Los prolegómenos de la Copa del Mundo 2026 han sido policiaco persecutorios. En uno de los países sede, Estados Unidos, donde el fútbol se llama soccer para diferenciarlo del “fútbol americano”, la antesala del torneo informa sobre la deportación de un árbitro de nacionalidad somalí, elegido por ser el mejor calificado procedente de África. A continuación espectamos televisivamente las revisiones con tufo represivo al pie del avión a los futbolistas de la selección de Uzbekistán con detectores de metales y perros policías. Un protocolo abiertamente antimigratorio como este, marca por delante de la cita futbolera, por primera vez en sus 96 años de vigencia, con 48 selecciones nacionales, una bienvenida fascistoide a cargo de la democracia “MAGA – Epstein”. En México y Canadá, los otros países sede, no pasan ni por asomo, tales despropósitos.

 Para que todo esto pueda suceder, el suizo italiano Gianni Infantino, presidente de la FIFA, tiene que ser uno de esos gerentes con el estómago blindado para arrodillarse frente al hombre naranja.

Resulta ridículo que en una realidad futbolera plurinacional como la de Estados Unidos estén produciéndose incidentes tan vergonzosos como ofensivos a la integridad humana y al sentido de deportividad, considerando que en su Major League Soccer (MLS) actúan regularmente futbolistas de 76 nacionalidades.

La Premier inglesa, la más importante en calidad competitiva de todas, figura con futbolistas de 71 nacionalidades.

Vale recordar como antecedente histórico geográfico que Inglaterra, el imperio donde “nunca se ponía el Sol”, controló cuarta parte del planeta con las “Trece colonias” que dieron origen al nacimiento de los Estados Unidos de América. También estuvo bajo su yugo Canadá e islas principales del Caribe, centro y Sudamérica.

En Asia la lista es más larga de la que debe considerarse El Raj Británico como "la joya de la corona" que abarcaba los actuales territorios de India, Pakistán, Bangladesh, Birmania (Myanmar) y Sri Lanka (Ceylán), Malasia y Singapur.  Puntos comerciales estratégicos en el sudeste asiático como Hong Kong cedido por China tras las guerras del Opio. Oriente Medio con Protectorados y mandatos en Palestina, Transjordania, Irak, Kuwait y los Estados de la Tregua (hoy Emiratos Árabes Unidos).

En Africa, el Reino Unido ejecutó el proyecto de conectar el continente de norte a sur "desde el Cabo hasta El Cairo", África Oriental y del Norte: Egipto, Sudán, Kenia, Uganda y Somalilandia. África del Sur: Sudáfrica, Rhodesia (hoy Zimbabue y Zambia), Botsuana y Lesoto. África Occidental: Nigeria, Costa de Oro (hoy Ghana), Sierra Leona y Gambia.

En Oceanía, Australia se colonizó inicialmente como un asentamiento penal. Nueva Zelanda fue incorporada formalmente mediante el Tratado de Waitangi, así como las Islas del Pacífico: Fiyi, las Islas Salomón, Tonga y Vanuatu.

Finalmente, en la mismísima Europa, deben considerarse puntos estratégicos como Gibraltar en el que se ejerce el control militar del acceso al mar Mediterráneo, cuya soberanía es reclamada por España. Malta y Chipre: Islas con alto valor naval y logístico.

Con la descolonización de la India, en 1947, y la devolución de Hong Kong a la China en 1997, en un proceso que abarca medio siglo, se produjo el fin del imperio británico, cuando en el mundo pasaban a mandar planetariamente, en el marco de la Guerra Fría, Estados Unidos y la URSS.

Sirva este panorama previo para dar un salto hacia el verde césped del fútbol: En el pasado los ingleses colonizaban y sojuzgaban, y hoy contratan futbolistas de África, Asia, América y Oceanía para sus equipos de la Premier League que inscriben sus nombres en la élite de la industria futbolística en la que las relaciones contractuales y los salarios semanales deben leerse en millones y cientos de miles de dólares, euros o libras esterlinas.

En la actualidad, la Premier inglesa cuenta con futbolistas de 71 países, con el antecedente que desde 1992, han pasado por las filas de sus grandes, medianos y pequeños clubes, jugadores de 128 nacionalidades. Para mejor contexto es bueno considerar que la FIFA alberga 211 asociaciones nacionales a la fecha, cifra que supera a la de países inscritos en Naciones Unidas que tiene 193.

La primera división de los torneos ingleses es indiscutiblemente plurinacional con 40 futbolistas franceses, 36 neerlandeses, 31 brasileños, 21 españoles, 15 alemanes, 14 argentinos, 14 portugueses, un haitiano, un mozambiqueño, un uzbeko y un iraquí.

En términos más generales, actúan en la Premier, 260 futbolistas europeos, de los cuales sólo el 34.7 por ciento son ingleses. Los clubes con menor cantidad de futbolistas nacionales, son el Arsenal y el Manchester City. El Wolverhampton registra nada más que un solo futbolista inglés en sus filas.

Más datos: Del Africa se registran un total de 78 futbolistas. Destacan siete de Costa de Marfil, siete de Nigeria, seis de Marruecos, cinco de Camerún y cinco de Senegal. El club con más futbolistas africanos es el Sunderland que tiene ocho en sus registros.

De Sudamérica, hay 68 en total y al registro mayoritario de brasileños y argentinos hay que añadir seis colombianos, tres uruguayos, dos ecuatorianos y un peruano. El mejor cotizado de todos es el argentino Alexis Mac Allister (Liverpool), valuado en 100 millones de euros. Le sigue el ecuatoriano Moisés Caicedo (Chelsea), cuyo pase ha sido fijado en 90 millones de euros.

Futbolistas de procedencia asiática se registran diez: Seis japoneses, dos coreanos, y los ya citados uzbeko e iraquí.

Estos números indican que a los clubes ingleses les interesa conservar su marca histórica distintiva, pero sin reparar en visiones nacionalistas, patrioteras o chauvinistas, y si para ello es necesario tener un abrumador predominio de futbolistas “extranjeros”, ningún problema, lo importante es competir y tratar de ganar, tal como lo demuestra continuamente el Big Six de los más poderosos: Arsenal, Liverpool, Manchester City, Manchester United, Chelsea y Tottenham. Lo genuinamente inglés, aquí, son los trayectos históricos de los clubes y para fortalecer la competitividad ha sido necesario importar los mejores recursos humanos posibles de afuera: United colours of Premier League.

Las reglas del juego indican que cada club debe registrar un mínimo de ocho futbolistas ingleses, lo que se llama Home-grown (formados localmente). Tales futbolistas deben completar tres temporadas antes de cumplir los 36 años. A esta modalidad también pueden acogerse extranjeros como el francés William Saliba del Arsenal y el brasileño Joao Pedro del Brighton que transcurrieron tres años, antes de cumplir 21, en academias británicas, y por lo tanto puede acreditarse en cada uno de ellos “formación futbolística inglesa”.

Para cumplir con el requisito de los ocho con formación local, los clubes compran futbolistas que serán suplentes y que no jugarán partidos oficiales casi nunca.

El Arsenal, campeón de la última temporada, después de una sequía de 22 años, cuenta con cinco futbolistas españoles, tres brasileños, un noruego, un francés, un alemán, un italiano, un neerlandés, un belga, un danés, un polaco, un ucraniano y un ecuatoriano. Tiene seis futbolistas ingleses, de los cuales tres llegaron de otros clubes, y tres fueron formados en su propia cantera. La plurinacionalidad de los “gunners” se extiende al cuerpo técnico: Cuatro españoles, un neerlandés, un francés y un argentino.

La plantilla de este último campeón de la Premier League y que perdió en la final de la Champions con el PSG está avaluado en 1330 millones de dólares y sus ingresos en el último año se han incrementado en un 12 por ciento por derechos de televisión, ingresos comerciales y recaudaciones, sumando 880 millones de dólares.

  La Inglaterra colonialista de ayer es en la actualidad, por lo menos en el fútbol, una realidad plurinacional extraordinaria, si además de todos los datos hasta aquí expuestos se considera que hay futbolistas ingleses de orígenes africanos.

En la Premier league se abrazan para celebrar un gol, blancos, negros y amarillos con el compañerismo que debe ser parte de un deporte en el que lo individual y colectivo se combinan en función de las virtudes de funcionamiento en el juego y las características personales de talento que distinguen o diferencian a los cracks, de los grandes jugadores y de los muy buenos jugadores.

El fútbol inglés es hoy un lugar de encuentro de continentes y naciones. Mientras tanto en países como Bolivia todavía prevalecen discusiones de trasnoche: ¿El técnico de la selección tiene que ser nacional o extranjero?

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