21 de junio, (Grover Yapura, Urgente.bo).- “Ustedes han sido mi familia, mis hermanos. Cada vez que pasen por acá, vengan, lleguen a casa. Vamos a cocinarnos. Siempre los voy a esperar. En la vida, nada es eterno. Nos Hemos conocido en tiempos difíciles; somos una familia grande. Aquí está la casa; cualquier cosa, vienen”, son algunas de las palabras de don Marcelo, un boliviano que abrió las puertas de su hogar a un grupo de transportistas bloqueados en el conflicto de 50 días. “Usted ha sido el papá de nosotros”, le responde un transportista, poco antes de encender motores y volver a la ruta, tras el desbloqueo de este fin de semana. “Cuando te cases, nos dices. Yo me estoy yendo con un hijo más”, le dice una mujer al anfitrión de todos.
Seguramente que cuando Mario Argollo, Nilton Condori, Vicente Salazar y Evo Morales organizaron el bloqueo de caminos para provocar la renuncia de Rodrigo Paz Pereira, jamás imaginaron que en las carreteras y alrededor de ellas se iban a forjar vínculos de vida que no podrán ser rotos por otro conflicto. Por el contrario, será el recordatorio de que desde mayo transportistas y campesinos hicieron inesperadas familias de corazón. El cierre de vías puso al descubierto que en Bolivia hay una fractura social profunda, pero también mostró que ni las declaraciones mediáticas más radicales afectaron esa relación solidaria, donde mujeres y hombres del área rural ayudaron a quienes llevan carga por el territorio nacional.
hereo.jpg

Desde este sábado 20, tras la dictación del estado de excepción, TikTok ha sido el medio para conocer sorprendentes historias de resiliencia, en las que los transportistas se unieron entre sí, lograron el apoyo de bolivianos que, desde sus hogares, les llevaron comida para enfrentar los días difíciles. O, como la señora Judith, los llevó hasta su casa para darles cobijo y hacer cosas en común para matar el tiempo: preparar chuño, alistar la comida o ir en busca de leña.
La red social asiática muestra cientos de historias de mujeres y hombres que resistieron el conflicto alentado por los dirigentes arriba nombrados. Argollo, Condori, Morales y Salazar fueron superados por transportistas que se hicieron hermanos de la ruta; algunos de los cuales hallaron el apoyo de sus mamitas y papitos para alimentarse, recibir cobijo o darse un baño.
El bloqueo puso a prueba a los varados en las carreteras. Se organizaron para sobrevivir, aunque no todos los hicieron. La Defensoría del Pueblo dijo que en este conflicto murieron 14 personas, algunas de las cuales fueron transportistas. Para salir adelante, hubo quienes tuvieron que preparar comida sobre piedras, hasta estrellaron huevos. Eso ocurrió en una planicie de Cochabamba.
Precisamente aquella hermandad, quizás las raíces de una nueva bolivianidad, los bloqueados buscaron opciones para matar el tiempo, para entretenerse. Y en el día 43 del bloqueo,unos pasos de la morenada no cayeron mal, hasta el punto de formar un bloque de fraternidad, para una fiesta santoral.
Quién diría que el conflicto impulsado por razones sociales y que terminó sin norte puso las raíces para una nueva familia. Ese es el caso de Ronald Troche que dice que ahora tiene una mamita la ruta porque ella les preparó comida, como un sabroso ají de trucha. O el caso de transportistas que hicieron una hermandad por la circunstancia del bloqueo hasta compartir la ensalada llamada solterito (cebolla, tomate y sarina) que fue preparada en una bolsa negra de nylon.
Por eso, en uno de los videos, se lee un mensaje sólido y emocionante. “Los bloqueos nos enseñaron a sobrevivir de una manera que nunca olvidaremos”. Y sí aprendieron a cocinar con leña, fueron por leña, se organizaron en grupos, buscaron ayuda y conocieron a otros bolivianos. Precisamente por eso, antes de partir a casa, en uno de los puntos de bloqueo, se dieron un banquete: comieron buñuelos y con mucha alegría.
///


