Junio 22, 2026 -HC-

Cincuenta días de bloqueo: los aprendizajes para los niños


Lunes 22 de Junio de 2026, 9:00am




...

Con la alegría compartida por muchos bolivianos, me informo poco a poco de que las carreteras se despejan y la normalidad intenta ingresar a la vida de los paceños, junto con los alimentos que han escaseado en todos los hogares durante este bloqueo perverso.

Mientras leía las noticias, pensaba en los niños. Trataba de imaginar lo que ellos sintieron, lo que pensaron durante estos cincuenta días en que, evidentemente, nada era normal, no solo porque hubo una racionalización importante de lo que comen, sino porque estaban impedidos de movilizarse libremente.

Más allá de las conversaciones que los niños hayan podido sostener con sus padres sobre lo que estaba pasando, me imagino que a muchos adultos les ha tocado responder a las preguntas de los niños, además de contener el miedo que pudieron experimentar.

Cuando pienso en los niños, no solo estoy pensando en aquellos que resistían junto a su familia el asedio durante estos cincuenta días de bloqueos, sino también en aquellos cuyos padres estaban marchando, bloqueando y quitando la libertad a una mayoría de la población.

En el proceso de aprendizaje, los adultos somos un referente importante y vital para los niños. Cómo hablamos, cómo actuamos, lo que pensamos y cómo solucionamos los problemas serán las pautas que determinarán el ser y el hacer de estos pequeños en su presente y en su futuro.

Si como adultos utilizamos los bloqueos como un medio para solucionar los problemas, o para eliminar a quien no nos gusta, ¿qué tipo de aprendizaje estamos transmitiendo a los niños sobre la convivencia, el diálogo y la democracia?

Que no nos sorprenda que, ante los desafíos, los niños elijan métodos similares a los utilizados por los adultos: que decidan coartar la libertad de otros o sumarse a causas no por convencimiento, sino por imitación.

El mensaje para los niños debería ser claro y contundente: no hay nada que justifique hacer un bloqueo. No es un camino sano ni democrático para resolver los conflictos. Con los bloqueos nadie gana; todos perdemos.

Cierro con el deseo de que ojalá el aprendizaje que quede para los niños no sea el de la confrontación, sino el de la palabra, el diálogo y la convivencia. Para ello, es necesario que los padres y madres conversen sobre esto, que pregunten a los niños lo que opinan y que les ayuden a aprender que su responsabilidad como ciudadanos es construir una cultura más armónica.