Junio 19, 2024 [G]:

Censo: prohibido quejarse


Martes 26 de Marzo de 2024, 4:15pm






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“La última arma del pueblo, no se la puede desgastar ni despreciar impunemente”, dejó el padre Luis Espinal como lección sobre las luchas sociales.

El 22 de octubre del 2022, cívicos y políticos cruceños iniciaron un paro de más de 30 días. En la mesa de diálogo entre Gobierno y Comité Interinstitucional. Camacho y los cívicos Larach y Cochamanidis, con ínfulas de grandes y de victoria, pero alejados de cualquier posibilidad de triunfo, trataron de imponer un decreto que establecía una fecha para el censo. Vicente Cuéllar también promovió el paro.

Día antes que iniciara la medida, fuentes me informaron que Calvo, Cuellar, Prada y Del Castillo tuvieron una llamada. Había dos posturas radicales; Camacho de un lado y Del Castillo por el otro. El censo fue usado políticamente por algunos “líderes” cruceños. Uno de ellos sacó provecho, se hizo visible: Cuéllar, y otro cavó su tumba: Camacho.

Camacho decidió medir fuerzas con el Gobierno. En la reunión del 22 de octubre fueron Camacho y los cívicos quienes reafirmaron esa postura y optaron por sacrificar a su “pueblo”, en una pulseta en la que sabían que fracasarían. Camacho y Cochamanidis se retiraron del diálogo como gallos de pelea.

Pasado el conflicto y establecida la tregua, lo irónico es que durante las etapas precensal y censal los que incitaron al paro hicieron nada para articular un control censal.

A pocos meses de la realización del censo fueron unas cuantas golondrinas las que fiscalizaron e hicieron propuestas para un control censal, entre ellas una parlamentaria y representantes de entes colegiados cruceños. Calvo no apareció, Camacho, el que azuzó a la gente, se pronunció un par de veces, Cuéllar y Larach solo posaron para la foto con funcionarios del INE. Cochamanidis ni sus luces.

Pese al desinterés de tomar acciones reales, Larach, el mismo día del censo, dijo que los resultados estarán alejados de la “realidad”. Por otra parte, condominios de la zona norte se negaron a ser censadas. A esto se suma que la región en la que se tardó en llegar a la meta de voluntarios censitas fue Santa Cruz. ¿No era que querían un censo?

Por otro lado, Cuéllar, Camacho, Larach y Calvo, ¿al menos plantearon alguna propuesta y acciones para “cuidar” la cifra de los más de cuatro millones de habitantes que dicen que hay en la región oriental? Ninguna.

Lo que ahora hay es gente poniendo en duda los resultados de un censo que no fiscalizaron. Los opinadores de siempre auguran que equis regiones perderán y equis regiones ganarán; hacen futurología, sus “pronósticos” son peores que los de Ramses para las elecciones del 2020.

En agosto habrá resultados preliminares, por su dejadez, inacción y envidia, estos personajes que impulsaron un paro y que levantaron la bandera censo para hacer política, tienen prohibido quejarse. El cúmulo de sus acciones conllevó a que la población se vuelva apática.

Rousseau postuló que el político divide la soberanía para “sus fines y objeto fuerza y voluntad”, convierten al soberano en un ser fanático para ejecutar sus voluntades. Por tanto, el pueblo que solo obedece pierde su condición y se disuelve, es ahí que desaparece el soberano.

Es lo que pasó con los casta política cruceña y el pueblo, lo fanatizaron con cabildos, las preguntas no las formulaba el soberano, sino un grupo selecto, y ante el fracaso, el pueblo se disolvió y dejó de interesarle los asuntos que les competía en decisión. Quedaron a la voluntad de representantes políticos que poco o nada hicieron en las fases más importante del proceso censal.

Juan Pérez Munguía, es periodista y músico

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