29 de julio (Urgente.bo).- Para miles de fieles, el Señor Jesús del Gran Poder representa mucho más que una imagen religiosa. Es el símbolo de una fe viva, de las promesas cumplidas y, especialmente, de los milagros que sus devotos le atribuyen, así como de una relación que los creyentes consideran directa con Jesucristo. Cada año, fieles de Bolivia y del extranjero llegan al Santuario del Gran Poder para agradecerle y pedirle salud, trabajo, justicia y protección, además de renovar el compromiso espiritual que tienen con el "Tatita".
El rector del Santuario del Gran Poder, padre Saúl Mamani, explicó que, a lo largo de su servicio pastoral, escuchó diferentes testimonios de personas que aseguran haber recibido un milagro. Uno de los relatos que más lo marcó fue el de un fundador de una fraternidad que logró recuperarse cuando su estado de salud era bastante crítico.
"Él decía: 'Yo le he rezado al Señor Jesús del Gran Poder una y otra vez; esa era mi oración'. Me contaba que los médicos ya no le daban esperanzas, pero él sentía que el Señor lo escuchó y le dio una nueva oportunidad para seguir con su familia. Consideraba que había vuelto a nacer. Escuchar esas palabras hace que uno también se conmueva", comentó el padre a Urgente.bo.
El sacerdote explicó que la reciente promesa, realizada el pasado domingo, reunió a miles de personas que expresaron su fe de distintas maneras: algunas de rodillas, otras entre lágrimas y muchas con oraciones de agradecimiento por los favores recibidos.
“Una promesa siempre es algo grandioso, algo grande, algo sagrado que tú presentas desde tu corazón al Señor, pidiendo por la vida, por la salud, por el trabajo. También hay muchas formas en las que los fraternos se acercan, y la promesa que tú hagas depende de lo que tú puedas darle desde el fondo de tu corazón”, señaló.
Según el sacerdote, uno de los aspectos que hace especial la devoción al "Tata" del Gran Poder es que los creyentes sienten que su diálogo con Jesús es directo, sin intermediarios, lo que fortalece aún más la confianza de quienes llegan hasta el santuario en busca de consuelo y esperanza.
“Con las vírgenes o los santos, ellos interceden por nosotros, pero con Jesús es directo. No hay un puente. Tal vez por eso hay tantos signos y milagros que siguen viviendo nuestros hermanos fraternos, y por eso la fiesta crece año tras año”, dijo el cura.
Finalmente, el padre Saúl Mamani invitó a toda la población a acercarse al Santuario del Gran Poder, asegurando que las puertas permanecen abiertas para quienes buscan fortaleza espiritual, paz o una oportunidad para renovar su fe.
"Quiero invitar a todos los hermanos, a todas las familias, a quienes buscan a Dios, a quienes buscan fortaleza y bendición. Esta casa del Señor siempre está abierta para todos. Acérquense, recíbanlo, pídanle; Él escucha nuestras oraciones y concede los favores que le pedimos. Nos toca acercarnos a Él con fe y confianza".


