Noticia de la semana fue la misión espacial Artemis II y su nave Orion, que pasó por la cara oculta de la luna -esa que nunca vemos desde la tierra-, marcando así un hito histórico en la exploración espacial.
Noticia de la semana fue el ultimátum de Trump de destruir Irán en una sola noche, así como las noticias subsecuentes de la guerra, que mantienen al escenario internacional en observancia y tensa espera de los resultados.
Dos hechos en la misma semana resumen la paradoja de nuestro tiempo, el mismo ingenio y capacidad humana que permite avanzar en el espacio hace retroceder en la tierra al no saber cómo evitar las guerras.
Las crisis y los conflictos bélicos que están incendiando el mundo hacen que los llamados a la paz sean más urgentes; pero, a su vez dan la impresión de ser más utópicos, sobrevalorados y desatendidos, como una voz solitaria que clama en el desierto.
Al observar la situación entre Irán, Estados Unidos e Israel, uno de los conflictos bélicos del escenario mundial que estos días entró en tregua, la pregunta es: ¿se busca dar solución al conflicto o solo se busca tiempo para rearticular la escalada de violencia?, la diferencia es clara: la primera opción restablece la paz la segunda profundiza una situación más cruda y deshumanizante.
Hace poco se publicaron las imágenes ganadoras del World Press Photo 2026, -Oh sorpresa-: la mayoría describen los desastres de las guerras en Palestina, Ucrania o Pakistán, las protestas en Estados Unidos o la crisis climática que devasta el planeta.
Frente a estas realidades, cabe preguntarse: ¿qué puede hacer la gente común? ¿Hay algo que pueda hacer el resto de la humanidad además de observar el desarrollo de los acontecimientos?
Son preguntas profundamente humanas y es ahí donde el llamado del Papa León cobra sentido y no queda en una voz aislada que clama en el desierto. El señala que la aspiración a la paz no depende de ser creyente o no serlo, es algo que esta intrínseco a la condición del ser humano. Tampoco puede entenderse solo como una experiencia individual o un equilibrio interior, ni como una meta lejana.
La paz es presencia y camino: una construcción constante que se recorre diariamente desde las actividades cotidianas, comunitarias y sociales. Por ahí se puede empezar, recordando que, al construir la paz, también construimos humanidad entre todos.
El Papa León ha convocado a una Vigilia de Oración por la Paz que se celebrará en la Basílica de San Pedro el sábado 11 de abril; un gesto sencillo que propone reflexionar y recordar que la paz se construye desde las acciones mas pequeñas, desde la cotidianidad, desde la conciencia y la responsabilidad personal.
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