La Comunidad Boliviana de Sobrevivientes ha develado, con la publicación de su libro ‘Las puertas del infierno’ que “las transgresiones al derecho humano a la libertad sexual de niños, niñas y adolescentes en las obras educativas, formativas y pastorales de la Compañía de Jesús en Bolivia no eran un hecho aislado, ni menos una situación desconocida por la jerarquía jesuita boliviana y española de las últimas cinco décadas”, aseguró el Secretario de Relaciones Internacionales de la CBS, Edwin Alvarado, al ser consultado sobre la fiesta, este 31 de julio, de San Ignacio de Loyola, el fundador de los jesuitas y maestro espiritual de la Compañía de Jesús en Bolivia y España.
“La Compañía de Jesús en Bolivia y España tienen que estar viviendo días de reflexión profunda, toda vez que la en sus orígenes, en las Constituciones de la Compañía de Jesús (Número 215) dan ‘licencia’ y permiten enviar a ‘jesuitas escandalosos’ a ‘partes muy remotas’ del mundo, sin ser expulsados de la orden. La palabra ‘escándalo’ está asociada, en este caso, a los abusos sexuales a menores por parte de jesuitas”, aseguró por su parte Pedro Lima, vocero de la CBS.
“No es poca cosa revelar que, al menos, se conoce con seguridad 18 lugares donde los 23 jesuitas abusadores sexuales identificados han cometido sus delitos. Eso muestra que, en cada lugar donde nuestras familias les ofrecían confianza, estos jesuitas la traicionaban, abusando de sus niños y adolescentes que estaban bajo su cuidado y tutela”, sentenció Wilder Flores, Presidente de la Comunidad Boliviana de Sobrevivientes.
Otro aspecto que, “a estas alturas, resulta irrebatible, es la responsabilidad institucional de la Compañía de Jesús en Bolivia y Cataluña, España, toda vez que cada provincial boliviano o prepósito general jesuita en Roma conocía de los abusos, nunca los denunciaron a la justicia ordinaria y sólo los removían de cargo y destino, para proteger a los agresores y para diluir los conflictos, salvaguardando su inmerecido prestigio institucional, en franco desprecio de los derechos humanos de niños, niñas y adolescentes baso ju cuidado y tutela”, complementó Alvarado.
Este medio ha podido verificar que en la página de Facebook de la Comunidad Boliviana de Sobrevivientes, se ha acumulado un total de 68 mil personas que han buscado información sobre las actividades de presentación del libro “Las puertas del infierno”, de su contenido y los comentarios que ha generado la publicación, constituyéndose en una avalancha de información sobre delitos, cometidos por jesuitas, contra la libertad sexual de niños y adolescentes.
“Han abusado de las mentiras, procurando convencer a la población que eran hechos aislados, que no tenían conocimiento de los abusos, que apoyan a las víctimas y se solidarizan con ellos. Nada de eso es cierto. Aún procuran invisibilizar a las víctimas de la CBS, aún se indignan porque los sentamos en el banquillo de los acusados. Aún no pueden indignarse por los crímenes de lesa humanidad cometidos por su organización religiosa en Bolivia”, protestó Flores.
“A través de los profesores de religiones y espiritualidad de sus centros de Fe y Alegría, están neocolonizando y lavando el cerebro a nuestros hijos, que incluso salen obligados a participar de procesiones y entradas folclóricas celebrando a San Ignacio de Loyola; pero jamás les compartirán la información de lo que hicieron los jesuitas en sus mismas parroquias. ¡Claro! se prestan las juntas de padres de familia y las dirigencias de las OTB!, algo que debe erradicarse para no acrecentar inmerecidos homenajes”, concluyó Lima, vocero de la CBS.



