Febrero 25, 2026 -HC-

“En Charagua fue apocalíptico”, el relato de un fotoperiodista en la Chiquitania

David Mercado estuvo durante 13 días en las comunidades de Chochis, Taperas, Ipias, Aguas Calientes, Santa Rosa y San Lorenzo. Le tocó vivir y reflejar a través de un lente lo que el incendio dejó a su paso.


Martes 3 de Septiembre de 2019, 6:45pm




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3 de septiembre (Urgentebo).- “El poder del fuego es tan impresionante que comienza a achicharrar todo”, así comienza su relató David Mercado, un fotoperiodista boliviano que trabaja para la agencia internacional Reuters. Estuvo en cuatro regiones de la Chiquitania, donde se registraron incendios que continúan y arrasan con bosques y pastizales.

Mercado estuvo durante 13 días en las comunidades de Chochis, Taperas, Ipias, Aguas Calientes, Santa Rosa y San Lorenzo. Le tocó vivir y reflejar a través de un lente lo que el incendio dejó a su paso.

Confirma que existe evidencia de que los incendios son provocados, los pastizales secos y la intensa sequía en la zona fueron el factor para que el terreno se torne apocalíptico en Charagua, región donde el fuego acabó con todo, incluso con los animales que quedaron totalmente carbonizados.

“Lo que me impresionó es el paisaje apocalíptico en Charagua. Todo negro, animales muertos, carbonizados. Hemos encontrado a un armadillo que se movía y estaba vivo, fuimos detrás de él y, cuando un veterinario lo agarró, se vio que tenía los ojos quemados y quedó ciego. Las patitas también estaban quemadas”, relató el fotoperiodista de Reuters al portal Urgentebo.

“Pero eso no acaba ahí, estaba ciego, no sabía dónde ir y chocaba con todas las ramas. Esa es una imagen que tú vez y sabes que está muerto en vida, es impactante; es como si el mundo se acabara, en una inmensidad de bosque quemado”, argumentó.

El fuego en la región de la Chiquitania arrasó más de un millón de hectáreas. Y es cierto, dice Mercado, porque al paso que daba, se encontró con un bosque muerto.

“Hemos podido encontrar jochis, chanchos troperos, víboras, los corechis (quirquinchos), oso hormiguero, oso mielero y ese tipo de animales”, señaló.

Impactado por lo que le tocó captar en su cámara fotográfica, aseguró que, en las dos semanas de incursión, monte adentro, un barbijo, lentes de seguridad, cascos y linternas no eran suficientes para evitar que el humo y las cenizas afecte su salud, no solo de él, sino de los otros colegas.

En el terreno y al paso, le tocó también sentir como los brotes fe fuego quemaron partes de un par de pantalones. Sintió que los pies, a veces, le achicharraban. “Era como estar en un horno”, subrayó.

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