Antofagasta, Dennis Luizaga para Urgente.bo.- Con la imagen de la advocación mariana, los residentes bolivianos en Antofagasta, Chile, expresaron su fe y devoción a la virgen de Urkupiña. La tradición boliviana trasciende fronteras y, ahora, los pasantes son de otras nacionalidades.
"La virgen es una madre y me hace recuerdo mucho a mi madre que está en Colombia. Me ha ayudado en momentos difíciles, superando tristezas y a salir adelante, en momentos de angustia y necesidad", afirmó Jaime Guell, oriundo de Barranquilla, Colombia, pasante de la fiesta.
El ocasional devoto extranjero relató el proceso de su preferencia devocional y dijo que la tradición la hizo propia porque su esposa es boliviana y surgió como una fiesta familiar, con 20 y 30 participantes. Para el reciente festejo sabatino hubo dos centenas de invitados y creyentes.
Una de las fiestas a la virgen de Urkupiña se realizó en el centro antofagastino y la organización estuvo a cargo de una triada de pasantes. Junto a Guell estuvo Pedro Fernández, de nacionalidad peruana.
"La virgen, en general, representa mucho para mi. Es la madre de todos, tengo mucho cariño porque en casa nos inculcaron. Siempre la virgen es importante para todos, es la madre", dijo el entrevistado.
El tercer integrante de los pasantes es Asbel Colque, boliviano que vive desde hace dos años en la capital de la segunda región chilena.
“Para mi, en lo personal, la virgencita nos deja mucho cariño, mucho amor, mucho respeto. En el sentido personal, ha cumplido con todo, estoy muy agradecido con la virgencita", dijo el connacional boliviano.
Los tres devotos coincidieron en que la mayor petición a la virgen de Urkupiña es salud, trabajo y bienestar.
"Le he pedido (a la virgen), principalmente, salud, para mi, para toda mi familia, para todas mis amistades. Le he pedido que nos proteja. Estamos viviendo momentos difíciles, como se ha visto en Colombia, después de un terremoto", agregó Guell.
Otra celebración en Antofagasta se realizó en la zona Cementerio alto, con decenas de devotos. En la oportunidad hubo baile, danzantes y una velada.
"Esta tradición la traemos desde Bolivia para compartirla y que muchos de Chile la conozcan", afirmó Micaela Román Mendoza, una de las pasantes de la actual gestión.
La jornada sabatina tuvo música como el ingrediente de festejo y con un repertorio de danzantes de todas las regiones de Bolivia.
"Aquí, estamos empezando esta actividad que año tras año está dando luces de seguir creciendo, porque son muchos los fieles y devotos de la mamita de Urkupiña", explicó la gestora cultural de la colectividad boliviana, Shirley Paredes.
Para los pasantes, la organización requirió el apoyo de sus connacionales, devotos. El periodo de gestión es de tres años.
"Sin duda, mantener vivas las tradiciones, el sentimiento y actividades, en torno a la fe; justamente es preservar la identidad que tiene el boliviano", agregó Paredes.
En la misma jornada, en Calama, se llevó adelante una entrada con conjuntos folkloricos de residentes bolivianos.
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