Abril 23, 2026 -HC-

El presupuesto reformulado


Miércoles 22 de Abril de 2026, 10:45pm




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Todo hacía pensar que, por fin, había llegado el momento esperado: la presentación del presupuesto 2026 “reformulado desde cero”. El evento anunciado por el Ministerio de Economía se realizó en un hotel de Calacoto. Pero los asistentes, probablemente salieron igual o más confundidos que quienes siguieron la transmisión en línea.

El ministro abordó el presupuesto reformulado apenas a grandes rasgos, como si se tratara de un trámite menor. Unos diez minutos después, desplazó la atención rápidamente hacia la presentación de la plataforma “Presupuesto Abierto” que fue el foco de atención principal y también distracción de los organizadores.

Y no es un detalle menor. La demo es una metáfora bastante representativa de cómo parece que se está manejando la reformulación y la crisis económica. Bastante despliegue visual, estética de transparencia, aires de autoridad técnica, pero anuncios incompletos, cifras sueltas, y un dashboard (panel de información) a medio camino. Una vitrina atractiva, pero con contenido a medio armar.

Es preocupante a estas alturas del año. Estamos a nada de cerrar el primer cuatrimestre y el gobierno sigue sin presentar un programa de ajuste fiscal claro y verificable.  

El indicador clave —el déficit fiscal— asusta. El gobierno de Rodrigo Paz proyecta un déficit fiscal de 9% para este año. No solo es alto, sino que el gobierno asegura que está cumpliendo su promesa de recortarlo en un 30%. ¿Cómo? Recalculando en 15% el punto de partida para que el ajuste parezca más de lo que realmente es. Este malabarismo numérico puede que tenga sentido como una necesidad política de corto plazo, pero tiene un costo alto al erosionar la credibilidad técnica que el ministerio intenta perfilar con su puesta en escena.  

Algo similar ocurre con otras cifras sueltas. La autoridad destacó como un punto sobresaliente el recorte del gasto corriente en 4.100 millones de bolivianos. Sin embargo, puesto en perspectiva frente al total, que ronda 190.000 millones, el ajuste es marginal. No cambia la estructura del gasto público ni mucho menos confirma el relato previo de que el gobierno ya venía “ajustándose el cinturón”.

La misma lógica aplica a los más de 1.100 millones adicionales anunciados para salud y educación. No es una señal de cambios en cuanto a prioridades sociales o una puesta en marcha de estrategias sectoriales interconectadas para transformaciones acumulativas de mediano y largo plazo. Son cifras que responden a la necesidad gubernamental de crear una sensación de estar haciendo algo.

Entretanto, el presupuesto reformulado completo sigue sin publicarse. Y la ausencia comienza a pesar con el paso de los días. Porque lo visto en el evento no solo deja entrever demos que salen mal, sino también abre dudas y nuevas preguntas. Incluso dentro de sectores cercanos al gobierno, las reacciones no han sido las esperadas por el gobierno. Samuel Doria Medida calificó como decepcionante lo presentado en Calacoto y, a la luz de lo visto, no parece una reacción exagerada.

Hay, además, un problema de forma y tono. Presentar sin la altura que merece —y entre simulaciones de diagnósticos médicos al estilo de series de televisión— uno de los instrumentos claves para estabilizar la economía en crisis no solo resulta un desacierto político, sino una exhibición de estar desconectado de la vida cotidiana de los bolivianos. Parafraseando a Rodrigo Paz cuando dice “la ideología no da de comer”, la gente no come dashboards ni demos, sino que sufre la crisis cada vez que se mete la mano al bolsillo.

Hasta cierto punto, es admisible que el gobierno intente administrar y tener control sobre la precepción de la crisis. Al final de cuentas, todo manejo económico tiene un componente narrativo. Pero hay límites. Cuando la apariencia comienza a sustituir el contenido y la puesta en escena reemplaza a la realidad, es riesgo es evidente. La credibilidad se escurre como agua entre las manos.

Y en economía, como en política, la credibilidad es lo único que importa en momentos de crisis.

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