Marzo 30, 2026 -HC-

Ahora que Dockweiler no es masista


Lunes 30 de Marzo de 2026, 7:45am




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“El del Teleférico”. Así se presentó en campaña para ser Alcalde, el hace cinco años estigmatizado Cesar Dockweiler que perdió la elección de 2021 por ser candidato azul y evista. Sólo así podía acceder a la silla municipal el que había sido Ministro de Obras Públicas del gobierno golpista de Jeanine Áñez, quién entre otras cosas, persiguió políticamente al que ahora acaba de dar la vuelta la torta ganándole la elección, quién tuvo que refugiarse en Argentina entre 2019 – 2020, debido a la saña revanchista de ese patético y fugaz régimen. Los derechos humanos y ciudadanos de Cesar fueron atropellados en ese tiempo.

Tocado por la derrota, Arias amenaza a Dockweiler advirtiéndole que “modere su lengua” cuando el desde hace una semana Alcalde electo anuncia auditorias e investigaciones para destapar irregularidades y corrupción. La Paz es una ciudad sin señalética, sin iluminación moderna led, sin numeración de casas, edificios, centros comerciales, galpones y otras edificaciones públicas. La Paz es una ciudad con calles y callejuelas de profundos huecos, producto de la falta de bacheo. Los paceños y paceñas que votaron por el autonombrado Negro deben tener claro que por un obtuso antimasismo, nos negamos la posibilidad de no perder olímpicamente cinco años para el encaramiento de asuntos urgentes y un mínimo diseño estratégico gubernamental de esta a la que los propagandistas de pacotilla le llaman ciudad maravilla.

El alcaldeitor ha hecho de su gestión un cúmulo de desatinos con muy excepcionales aciertos que pueden contarse con los dedos de una mano. El día en que decidió instruir el dibujo para poner en obra una ciclovía con principio, pero sin fin, el día en que creyó que los ciclistas paceños se lanzarían presurosos a utilizar ese carril para pedalear de ida pero sin vuelta, pero sobre todo el día en que dejar las cosas así, cuando quedaba claro que se trató de un proyecto fallido, fue entonces que supimos en La Paz de que va la desidia, la insensibilidad política y el no importismo, a cargo del otrora analista de TV con muñequitos. Fue en ese momento que Arias terminó de despintarse, de poner en evidencia sus indisimulables limitaciones o su terquedad por autopersuadirse que lo improbable podía funcionar.

El momento en que Dockweiler se despegó de Evo Morales, pudo comenzar a construir su proyecto que pasa por hacer de La Paz una “ciudad humana”. Conforme fueron pasando por lo menos dos años, consiguió posicionar que su candidatura ya no respondía a su relación con el MAS-IPSP, o con sus derivadas y fragmentadas versiones y que su carta de presentación tenía que ser la puesta en vigencia de ese espectacular teleférico de varias líneas que por los aires tienen la funcionalidad que podemos encontrar en los subtes de Buenos Aires, Río de Janeiro o Santiago de Chile. Gracias a este nuevo sistema de transporte se ha podido en los últimos años, hacerle el lance a los paros y bloqueos del vetusto transporte motorizado, ese que nos obliga a los pasajeros a convertirnos en contorsionistas o acróbatas para poder caber en esas que parecen latas de sardinas al agua o al aceite llamadas minibuses.

No la tendrá fácil el Alcalde Dockweiler. Llega al Palacio Consistorial con un Concejo Municipal en el que apenas contará con tres representantes de su tienda, frente a ocho que en los papeles iniciales serán oposición, panorama que lo obligará a negociar y consensuar, a no ser que algunos de los que llegarón bajo las candidaturas de Arias, Albarracín, Roca, Sogliano, Plata e Iturralde terminen cambiando de bando. Recuérdese con cuántos concejales llegó Arias y con cuántos termina su gestión: Con ninguno.

Ahora que Dockweiler persuadió al electorado que dejó de ser masista, muchos y muchas de los que votaron en su contra hace cinco años, lo han hecho el pasado domingo 22 de marzo a su favor. Un 23% del electorado no es signficativo en si mismo, pero el hecho de haberse impuesto por diez puntos a su inmediato adversario, el mismísimo Arias, le da una legitimidad indiscutible. La inocencia bien intencionada paceña aspira que nuestra maltratada ciudad en el último tiempo, comience a encontrar sentido y destino.

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