10 de febrero (Urgente.bo).- Este 10 de febrero se celebra los 245 años de la gesta libertaria de Oruro que fue uno de los momentos más significativos de su historia colonial. Un levantamiento que, según relató a Urgente.bo el investigador en historia Mauricio Cazorla, no fue un “hecho aislado”, sino la culminación de una serie de tensiones políticas, sociales e indígenas que venían gestándose desde décadas antes.
“El tema del 10 de febrero tiene antecedentes. Primero, la insurrección de Juan Vélez de Córdoba de 1739, que es el primer intento de generar un Estado independientemente de España”, explicó Cazorla.
Había un ambiente de conflictividad se fue profundizando con disputas políticas como las ocurridas en 1745 en el cabildo de Oruro, además de los grandes levantamientos indígenas liderados por Tomás Catari y José Gabriel Condorcanqui en el virreinato del Perú, que generó un movimiento indígena liderado por Lope Chungara y Santos Mamani, quienes impulsaron el asesinato de Manuel de la Bodega, el corregidor de España, y Mateo Ibáñez de Narco, quien fue el corregidor de Carangas, relató el investigador.
En ese contexto de tensión generalizada, Oruro se vio obligada a organizar su defensa. “La vía de Oruro se tiene que defender de esta coyuntura y por eso se organizan las milicias de criollos mestizos contra los españoles y los negros”, señaló Carzola y relató que la noche del 10 de febrero de 1781 marcó el punto de quiebre.
Hubo un enfrentamiento de criollos mestizos contra los españoles y negros, que se refugiaron en una casa de la Plaza del Regocijo. Una vez que terminó este enfrentamiento con el asesinato de todos los españoles y negros, restituyeron a las autoridades e implantaron un Gobierno temporal hasta la llegada del corregidor de Urrutia.
Sin embargo, la respuesta de la corona española promovió un proceso contra todos los que participaron en el movimiento del 10 de febrero. Los llevaron a pie hasta Buenos Aires, Argentina, para demostrar que ellos han sido parte de un proceso contra el rey de España. “De todos los presos, que eran más de 70, van a sobrevivir solamente 3. Y uno solo va a volver a Oruro cuando todo lo había perdido”, recordó el investigador.
Asimismo, Cazorla destacó que luego de estos hechos se desató una fuerte represión económica y social. “Se organizaron persecuciones contra los ciudadanos de Oruro. Incluso se confiscaron bienes y mucha gente tuvo que emigrar a otras ciudades y la ciudad quedó completamente abandonada”, indicó.
Este golpe dejó a Oruro casi sin habitantes, pero firme en su identidad histórica, al punto que durante la Guerra de Independencia se convirtió en un bastión realista hasta 1825. “Cuando se genera el movimiento a la guerra e independencia, Oruro se convierte en un bastión realista hasta 1825, que es el momento en que Antonio José de Sucre va a llegar acá y va a disponer que aquí se tenga que reunir la asamblea para decidir a dónde pertenecer”, recordó e indicó que esa asamblea finalmente no se realizó en Oruro por la desaprobación de Simón Bolívar y el proceso se trasladó a Chuquisaca, pero el rol histórico de la ciudad ya estaba marcado.
A 245 años de esa gesta, el investigador considera que la historia de Oruro no puede entenderse sin su participación constante en los grandes hitos nacionales. “Tiene que ver con la creación del país en 1825, la creación del departamento en 1826, el haber participado en las guerras internacionales, la defensa contra el Perú en 1841, la guerra del Pacífico, el conflicto del Acre, la guerra del Chaco. Creo que a partir de eso hemos ido generando un proceso histórico de identidad”, sostuvo.
Por otra parte, Cazorla resaltó que hoy en día Oruro mantiene una importancia estratégica clave para Bolivia. “La importancia geopolítica, porque precisamente a partir de la ubicación estratégica que tiene Oruro nos permite vincularnos con las principales ciudades del país como Potosí, Sucre, Cochabamba, La Paz”, explicó.
De igual manera, mencionó proyectos importantes con otras regiones del país. “Tenemos el proyecto de vinculación con el Beni y ahora el proyecto del camino Oruro, Santa Cruz, que también parece una muy buena alternativa. Y eso nos lleva precisamente hacia la costa del Pacífico”.


