La Paz, 01 de febrero (Belén Salas, Urgente.bo).- Desde este lunes 2 de febrero, Carola Paz enviará a su hijo al colegio en micros, en lugar de minibús, tras el alza de precios de los pasajes como consecuencia del levantamiento de la subvención a los combustibles. Y para contener el gasto decidió apelar al reciclaje: reutilizará tapas de carpeta y hojas que le sobraron a su hijo el año pasado porque debe hacer frente al incremento en la pensión del colegio privado. “Si pagaba 660 bolivianos, ahora estoy pagando 785 porque mi hijo pasa de primaria a secundaria”, explicó.
“Vamos a estar apretaditos este año”, afirma Carola mientras realiza sus compras en el pasaje Tablada de la ciudad de La Paz, a pocos días del inicio del año escolar.
A pocos metros, en un puesto abastecido con hojas, cuadernos, bolígrafos, colores y marcadores, la vendedora Zulma Jiménez asegura que los precios de los útiles escolares bajaron en comparación con la gestión pasada. “El cuaderno está a 130 bolivianos, el paquete de 10 unidades; antes costaba 150 o160”, dijo. Conocedora de estas lides, dice que el presupuesto básico para un niño de primaria ronda los 750 bolivianos.
Juan Patzi, que vende etiquetas y papel para forrar cuadernos, coincide con la casera. “Han rebajado los precios, no está como el año pasado” y añade que el presupuesto para forrar cuadernos este año estaría entre Bs 30 y 35, mientras mostraba las novedades de la temporada, etiquetas con imágenes de K-Pop Demon Hunters y los Brainrots, que son muy solicitadas por los estudiantes.
Sin embargo, aunque los comerciantes sostienen que los precios han bajado, los padres de familia están preocupados por la economía, pues las obligaciones escolares se suman a los gastos de alimentación, servicios, vestuario de la familia.
Mientras espera que su casera le entregue la compra, la señora Luz señala que “este año, según las listas que nos han dado, es menos. Estoy gastando menos que el año pasado, mi presupuesto es de unos 200 o 300 bolivianos más o menos. Estamos reciclando archivadores y hojas que han sobrado”.
No obstante, aunque en los útiles ve un respiro, el transporte la inquieta. “Vamos a seguir usando el minibús porque el colegio está cerca, pero va a afectar mi economía porque en exceso ha subido todo”, dijo.
Más adelante, Karen revisaba con detenimiento las listas de útiles apoyada en el mostrador de un puesto cerrado en la Tablada. Se mudó recientemente de Sucre con su familia y nota una diferencia clara. “En Sucre la lista era bastante básica y aquí en La Paz es mucho más grande”.
Uno de sus hijos ingresará a kínder y el otro a sexto de primaria. Cambiaron de colegio y también las exigencias. “Tengo un presupuesto de 800 a 1000 bolivianos para cada uno, sin contar los libros de editorial porque es un colegio privado”, cuenta. Solo en transporte escolar gastará 40 bolivianos diarios, es decir, aproximadamente 880 bolivianos mensuales.
“Vamos a reciclar carpetas, pero cuadernos no, porque ya están usados”, agregó.
Patricia Escobar, fiel casera de la misma tienda desde hace cinco años, compra por ahora lo indispensable. “Conozco al dueño, me da el precio justo, por eso vuelvo”. Su mayor gasto serán los libros de Santillana. En cuanto al material escolar, reutilizará carpetas. “Mi hija usó carpetas el año pasado y este año las va a volver a usar, solo compraré hojas”, precisa.
Días después, en el colegio Ayacucho de la urbe paceña, la escena cambió del mercado a largas filas para las inscripciones. Allí, entre madres con folders bajo el brazo, Grace Averanga destaca una medida del Ministerio dirigido por Beatriz García.
“Magnífica la resolución educativa porque ya no va a haber las benditas horas cívicas, que eran una pérdida de tiempo y gasto económico”, afirma y también aplaude la prohibición del uso de celulares en el aula.
Sin embargo, su preocupación, al igual que la de Patricia, se centra en los libros escolares.
“Temo por el costo de los útiles porque ahora los profesores tienen vía libre para pedir textos. Antes estaban los libros del Ministerio y era raro que pidan. Esperemos que no volvamos a los acuerdos entre profesores y editoriales”, dijo.
El transporte vuelve a aparecer como un factor decisivo. Vive cerca del teleférico naranja y planea usarlo para ahorrar tiempo y dinero. “Si mantengo la movilidad, sería el doble del pasaje. El pasaje escolar debería ser de 2 bolivianos”, lamenta la madre de familia. El viernes pasado, la Alcaldía de La Paz hizo conocer que la tarifa escolar es de Bs 2.50.
MERIENDAS EN LUGAR DE RECREO
Por su parte, Ruth Gonzales, también en la fila, señala que los colegios fiscales son un alivio para el bolsillo porque no se paga mensualidad. Sin embargo, el transporte le costará cerca de 500 bolivianos al mes, incluyendo sus propios traslados para llevar y recoger a su hija.
En cuanto al recreo, Ruth aseguró que este año enviará meriendas hechas en casa para ahorrar. “Antes sobrevivíamos con 1 o 2 pesos en el recreo. Ahora 5 bolivianos no es nada. Es mejor mandarles fruta o sándwich de la casa”, explicó.
La realidad cambia en el colegio Hugo Dávila. Allí, el alza del transporte no afecta a los padres porque el requisito es vivir en la zona. “Vivimos a dos cuadras, ellos se desplazan a pie”, dijo un padre.
Otra madre, en la fila para inscribir a su hijo a prekínder, dice que tampoco gastará en pasajes ni en recreo. “También voy a hacerle el refrigerio para que no gaste en el recreo”, sostuvo.
Mientras los vendedores insisten en que los útiles han bajado de precio, los padres hablan de reciclar, caminar más, preparar el refrigerio en casa, cambiar de transporte y ajustar cada gasto. Este año, el regreso a clases, más que una lista de útiles, es un desafío para aplicar estrategias contra la crisis y los apuros económicos.
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