1 de julio (Urgente.bo).- Sebastián Marset, el narcotraficante uruguayo que es buscado en el Bolivia por miles de efectivos policiales, supo construir una fachada limpia y sin precedentes: fue productor musical, organizador de eventos, futbolista, contratista de futbolistas, productor agropecuario, dueño de un taller de alta gama, todos los rubros con el que pretendió esconder su verdadera identidad, la de narcotraficante.
Autoridades internacionales coindicen en que Marset es el narco uruguayo de mayor poder de Sudamérica. Además de tener varios frentes de investigación abiertos y ser considerado responsable de grandes cargamentos de droga incautados, el uruguayo está siendo investigado en Colombia por ser el presunto autor intelectual del asesinato de Marcelo Pecci, un fiscal antidrogas paraguayo.
En 2020, Marset, su pareja Gianina García Troche, también uruguaya, y sus dos hijos se instalaron en Paraguay. Los lujos no le eran ajenos: autos de altísima gama, uno de ellos blindado, un departamento millonario en Asunción, piso 15 del Palacio de los Patos, y una serie de supuestos nuevos trabajos a través de las cuales se presume que lavaba dinero.

Según una investigación hecha por El Observador, Marset se asoció al narco Jose Insfrán, fundador de Mastian Productions, una empresa encargada de producir eventos. Dicha empresa habría realizado conciertos con la participación de Romeo Santos, Chichi Peralta y Rombai, fueron algunos de sus clientes.
También estuvo vinculado a través del testaferro, Alberto Koube Ayala, al Grupo Tapyracuai S.A, una empresa de venta de vehículos, motocicletas y embarcaciones que después se convirtió en Total Cars, con sede en Asunción y Ciudad del Este (Paraguay).
A través de otros dos testaferros, la organización de Marset estuvo vinculado a otras corporaciones, entre ellas Industrial Aceitera S.A.C, en Capiatá, y San José Import-Export, en Ciudad del Este, Paraguay.
En 2021 decidió ser futbolista profesional, pagó 10.000 dólares por la camiseta número 10, se hizo su lugar en Deportivo Capiatá, un equipo de la B paraguaya. Marset habría invertido importantes sumas de dinero en el club e incluso le regaló dos yates, una quinta y una casa al entrenador, según informó La Diaria.
También estuvo vinculado al club Rubio Ñu y realizó inversiones para remodelar el estadio y mejorar las instalaciones del club. En ese ámbito, desarrolló diversos mecanismos para lavar dinero, como por ejemplo convirtiendo a sus empresas en auspiciantes de los cuadros ya mencionados y más, como River Plate de Paraguay. Se presume que otra de estas maniobras fue la venta de jugadores al Trikala, un equipo de la B griega. Poco tiempo después dio sus primeros pasos como contratista.

El “clan familiar”
Marset para poder montar lo que la inteligencia regional llamó “clan familiar”, rodeó a sus familiares y conocidos que lo ayudaban a disimular sus negocios ilícitos a través de la conformación de empresas e inversiones. Entre los identificados por oficiales de inteligencia de Brasil, Argentina y Paraguay como parte del clan se encuentran a su pareja Gianina García Troche y al menos ocho personas más.
Además, aparece Federico Santoro Vasallo, un uruguayo buscado por Interpol por ser el presunto encargado de transportar a los pasajeros del avión iraní Emtrasur que aterrizó en Argentina. Según la ministra de la Secretaría Nacional Antidrogas de Paraguay, Zully Rolón, Santoro es una pieza clave en la circulación de dinero proveniente del narcotráfico entre la triple frontera Argentina-Paraguay-Brasil.
En tanto, Marset se habría asociado al clan de la familia Insfrán, liderado por el paraguayo Miguel Ángel Isfrán, conocido como Tío Rico, informó la Unidad de Investigación Sensitiva de la Senad, la Secretaría Antidrogas del Paraguay.
Mientras forjaba todo este frente de empresas, su carrera como narcotraficante crecía en la oscuridad: según medios internacionales producía cocaína en Bolivia, la acopiaba en Paraguay y la distribuía principalmente en el mercado europeo.

Según detalla la Senad, el narcotráfico consta de cinco etapas y Marset se encargaba de ellas en su totalidad.
La producción al parecer la llevaba a cabo principalmente en Bolivia y Colombia. El tránsito, desde Bolivia hacia el Chaco paraguayo, en donde se distribuía a lo largo y ancho del territorio para su acopio, en distintos lugares del territorio. Luego llegaba el momento de la exportación y distribución en el mercado internacional. Por último, el lavado de dinero recaudado a través de distintas actividades pantalla. Para concretar todas las distintas etapas, el clan familiar contaba con aviones, pilotos, campos y camiones, entre otros inmuebles y vehículos.
El escándalo al que se expuso el Gobierno de Paraguay por haber entregado un pasaporte al narcotraficante uruguayo parece ser de tal gravedad que compromete a varios altos funcionarios, incluyendo a ministros y subsecretarios de las carteras de Relaciones Exteriores e Interior.
Actualmente, varios países piden su extradición para ser juzgado por diferentes delitos, uno de ellos es el estar vinculado con la muerte de un fiscal de Colombia, quien dio un golpe duro al narcotráfico.
El llamado caso Marset hoy es una cuestión obligada en la Justicia, los círculos políticos y diplomáticos.
La Policía de Bolivia detuvo a 12 personas tras los allanamientos a las propiedades de Sebastián Marset, el narcotraficante uruguayo prófugo de la justicia que vivía en Bolivia desde septiembre de 2022. Actualmente continua con su búsqueda en el territorio nacional.
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