13 de enero (Urgente.bo).- El tradicional Ekeko, las casas y edificaciones en miniaturas, los pastelitos, los titulitos, los certificaditos, las maletitas… y muchos diminutivos más, hacen que el corazón de La Paz baile a un ritmo alegre por unas semanas. Con un plato paceño recién hecho y con los billetitos característicos comprados a mediodía, uno puede dar inicio a esta celebración.
Pero, esta feria ha cambiado rotundamente con el pasar de los siglos. Los años no pasan en vano, ni siquiera para la pequeña deidad que trae la abundancia y fortuna a los hogares. Para conocer más de esta tradicional feria, Urgente.bo realizó una entrevista a Vida Tedesqui, investigadora de la Secretaría Municipal de Culturas.
“Hay investigaciones que nos hablan de la Alasita desde la época prehispánica, donde se la conocía como chalasita, que significa intercámbiame, mientras que alasita es cómprame en aimara. Esto se celebraba el 21 de diciembre”, explica Tedesqui.
La Chalasita era una fiesta o ritual, donde se consagraban al sol miniaturas para pedir una mejor cosecha. En ese entonces, lo que se observaba eran pequeñas papas o chuños de arcilla que se dejaba en la intemperie para que el sol las bendijera.
“Durante la colonia se van a cambiar diferentes elementos del ritual de la Chalasita, se va a pasar de la idea de intercambiar a comprar”. Este giro se da en torno al cerco de La Paz de 1781. Así, la festividad pasó a octubre con un nuevo concepto más comercial, aunque se mantenía la ideología de traer fortuna en las cosechas y abundancia en los alimentos.
Es en la época republicana cuando finalmente se observa a la Alasita como una feria, ya no solo una fiesta. Llegando al siglo XX, respondiendo también a la época industrial que se avecinaba, se empezaron a crear máquinas en miniatura, pues la ciudad se volvía cada vez más en un centro comercial y de producción. La investigadora nos aclara que se podían observar especialmente máquinas de coser.
“Lo interesante de la feria fue que llegó por diferentes lados, en los últimos años están todos concentrados en un solo lugar. Antes duraba dos o tres días y estaba por la Plaza Murillo, por la Terminal de Buses, en la avenida 16 de Julio, en la avenida Montes. Mientras la feria iba creciendo, los creyentes iban aumentando”, explica Tedesqui.
Una feria sin seguidores, sin gente, no sería nada; es por eso que los artesanos, desde hace más de un siglo responden con sus productos a los acontecimientos que se dan en el contexto paceño. La política, la salud, la economía e incluso los periodiquitos se volvieron una forma de mimetizar lo que acontecía en nuestro entorno.
“Aquí los protagonistas son los artesanos, porque se van a adaptar, o su trabajo van a adaptarlo de acuerdo a la coyuntura. Por ejemplo, hace unos años no había agua en la ciudad de La Paz, y los artesanos sacaron tanques de agua”, el cambio incluso se observa cuando se pasó de vender bolsas de yute llenas de productos a ollas y después a carritos de supermercados.
Sin embargo, con más personas participando, el Ekeko no solo se llenó de miniaturas, sino de creencias. “Antes al Ekeko te lo regalaban desnudo, tú ibas cargando al Ekeko con lo que querías conseguir ese año (…) Sin embargo, Antonio Paredes Candia, nos relata en uno de sus textos que hubo un tiempo en que los solteros dejaron de comprar al Ekeko. Se creía que, si no le hacías los rituales cada martes y jueves, te quedabas sin pareja”, narra la investigadora.
La hibridación cultural es lo que también ha llevado a esta feria a celebrarse en otras partes del país. En Cochabamba se celebra en septiembre, junto a las fiestas de la Virgen de Urkupiña. Así, podemos observar una simbiosis entre la creencia católica y la andina cuando al hacer sahumar las miniaturas estas se encomiendan tanto al Ekeko, como a Dios.
“Debemos narrar estas tradiciones, narrar esta cultura, estas costumbres a los niños para que sepan (…) Nosotros también, en la danza, la música y todo eso, desde niños, tenemos que educar, para que esa identidad cultural salga más fortalecida”, cierra Vida Tedesqui en un análisis sobre la transmisión cultural.
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