11 de septiembre (Urgente.bo).- El artista cochabambino Alfredo Coca es arquitecto de profesión y lleva 54 años como interprete del charango. Su vínculo con este instrumento lo llevó a formar parte de reconocidos grupos, colaborar con atistas internacionales, construir una carreta como solista y a impulsar proyectos culturales sobre el charango.
Coca formó parte de agrupaciones como Sabia Andina, Amaru el Grupo Proyección, y trabajó junto a artistas como Zulma Yugar y Stromae. Además, compuso 12 discos como solista dedicados a la música tradicional boliviana.
“El charango es un instrumento que nos une, las melodías que salen de este instrumento se escuchan tanto en el oriente, los valles y las alturas”, dijo el artista a Urgente.bo.
Preservación del charango
Su trabajo también está ligado a la difusión y preservación del instrumento. Coca organizó la Orquesta de los Mil Charangos, proyecto que alcanzó un récord Guinness como la orquesta de charangos más grande del mundo. El primero se realizó en Potosí el 24 de octubre de 2009; posteriormente, en 2010, la iniciativa llegó a Cochabamba con 1.500 charangos y en 2024 reunió a 2.000 intérpretes.
Asimismo, explicó que fue presidente de la Sociedad Boliviana del Charango durante aproximadamente cuatro gestiones, en las que impulsó, junto a otras personas, la aprobación de una normativa para el instrumento.
El artista indicó que su proyecto pendiente es desarrollar el Museo del Charango. Afirmó que tiene la intención de crear un repositorio que permita mostrar la historia y diversidad del instrumento. Su propuesta busca que el museo no se limite a exhibir charangos, sino que explique sus diferentes características, formas de construcción, afinaciones, sonidos y procedencias.
Colaboracion con Stromae
En 2019 viajó a Bélgica para realizar un recital. Después de esa actuación recibió una invitación para participar como charanguista en una producción del músico Stromae. Coca acudió al estudio, recibió las guías y pistas de la producción y aportó el sonido del charango a un álbum que posteriormente obtuvo un doble disco de platino.
“Stromae lo que ha hecho es que a todos los músicos que hemos participado en su disco, que son de muchas partes del mundo, nos han mandado la réplica del disco de platino agradeciendo nuestra participación”, dijo.
Coca relató que luego de participar en la producción, pidió a Stromae que mencionara el charango en sus entrevistas. “Hemos visto muchas entrevistas donde él habla del charango boliviano”, señaló y remarcó que esa difusión permite que el mundo conozca que Bolivia posee una tradición musical y artesanal que está relacionada con el instrumento.
Sin embargo, el artista afirmó que las políticas de resguardo del patrimonio musical, por si solas, no están funcionando y remarcó la importancia de la exhibición y la documentación que lo que posee Bolivia.
En ese sentido, destacó la diversidad que existe en el norte de Potosí, donde identificó múltiples estilos de charangos, formas de construcción, sonidos y maneras de interpretar melodías y poesías. Para el músico, documentar esas características permitiría establecer con mayor claridad la raíz boliviana del instrumento y dejar un legado para las futuras generaciones.
En ese sentido, Coca destacó a los artesanos, intérpretes, investigadores, maestros y a los que trabajan en instituciones, que trabajan en la creación del instrumento. Por eso, resaltó la importancia de impulsar proyectos para que el instrumento tenga más reconocimiento, como la creación de una ruta del charango que conecte distintos lugares vinculados con la fabricación, interpretación y tradición del instrumento.
El artista reconoció que la Ley del Charango es una herramienta legal para impulsar proyectos. Sin embargo, insistió en la necesidad de generar gestión y coordinación entre las sociedades de charango, intérpretes, constructores, investigadores, docentes, autoridades y otros actores.
A sus 73 años, Coca continúa promoviendo proyectos. Actualmente trabaja en la organización de una nueva orquesta de charangos para niños, jóvenes y adultos. Para él, este tipo de acciones no representa únicamente una experiencia musical, sino también un espacio de encuentro humano en el que se comparten valores como el respeto, la solidaridad y el trabajo en equipo.
Por último, indicó que continúa rescatando obras antiguas y explorando las posibilidades de distintos tipos de charango. Afirmó que objetivo es dejar una huella para que las nuevas generaciones puedan continuar el trabajo. “Yo creo que cuando nos vayamos, nos vamos a ir tranquilos porque hemos hecho algo”, afirmó.


