Junio 19, 2024 [G]:

Semana Santa en La Paz: devoción, costumbres y tradiciones


Jueves 28 de Marzo de 2024, 6:00pm






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Tras dos años marcados por la pandemia de COVID-19 (2020 y 2021), los bolivianos han estado adaptándose gradualmente a una nueva realidad, al igual que muchas otras comunidades en todo el mundo. Este ajuste se hace especialmente evidente durante celebraciones como las de Semana Santa.

Después de un período de parálisis forzada debido a la crisis sanitaria, caracterizado por imágenes angustiantes que llegaban a través de una serie de pantallas electrónicas o vistas en persona con todo el cuerpo cubierto por trajes de bioseguridad, desde el 2022 la población fue recuperando sus tradiciones y costumbres con renovado ímpetu, a pesar de los notables problemas económicos.

En la ciudad de La Paz, durante la Cuaresma, un período de cuarenta días previos al Jueves Santo, tanto católicos como cristianos practicaron rituales de penitencia, abstinencia y prohibición de ciertos alimentos. Estas acciones tienen como objetivo principal preparar a los creyentes para conmemorar la muerte y Resurrección de Cristo. Un ejemplo de estas tradiciones son las peregrinaciones que se llevaban a cabo los viernes hacia la Iglesia Señor de la Exaltación, ubicada en Obrajes.

A pesar del avance tecnológico que ha invadido la ciudad y ha capturado la atención, especialmente de los más jóvenes, quienes se distraen con otros temas, las prácticas tradicionales de la población cristiana, y en especial de los católicos, siguen siendo sentidas y respetadas.

La tradición de visitar las iglesias el Jueves Santo es una de las más arraigadas. Los feligreses recorren diferentes templos ornamentados expresamente para la ocasión y que simbolizan la pasión de Cristo. Muchos consideran que deben ser  siete templos por los siete recorridos de Jesús desde la Última Cena; algunos que deben ser 12 por los 12 apóstoles y otros 14 por las 14 estaciones del Vía Crucis. 

En Viernes Santo se realizan otros actos litúrgicos de significativa importancia como las procesiones que parten de la Iglesia de La Merced y recorre alrededores del casco viejo de la urbe paceña y la de Obrajes que transita desde la Iglesia del Señor de la Exaltación hasta las primeras calles de la zona. La gente acompaña las imágenes escoltadas al solemne paso y son de las bandas de música.

Durante el Sábado de Gloria, en el que los creyentes conmemoran la victoria de la vida sobre la muerte y reflexionan sobre el sacrificio de Jesús en la cruz para redimir a la humanidad, las misas no se llevan a cabo y en su lugar se promueven retiros espirituales o vigilias.

El Domingo de Resurrección, por otro lado, se celebra con diversas actividades que recuerdan los eventos narrados en los evangelios bíblicos. Este día irradia alegría, luz y esperanza, y se marca con la asistencia a misa y la reunión familiar en torno a la comida compartida.

En cuanto a tradiciones -esta vez gastronómicas- de Semana Santa está la preparación de los 12 platos que representan a los doce apóstoles que acompañaron a Jesús en la Última Cena. La misma fue perdiéndose con el pasar de los años debido a la dificultad de poder preparar estos alimentos acostumbrados en antaño.

Si bien se mantienen las herencias religiosas, ahora prima la economía y el tiempo disponible. Es así que de los doce platos de tiempos pasados: el ají de bacalao; ají de papalisa; ají de arvejas; ch’uma de lacayote; caldillo de huevo; carbonada o locro de zapallo; queso humacha; chupín de camarones; papa a la huancaína; pesq’e de quinua; guiso de cochayuyo (algas de Lago Titicaca) y el arroz con leche; en la práctica y la mayoría de las familias paceñas, preparan máximo 2 o 3.

A esto se suma algunas variantes en la preparación de platos que incluyen –actualmente- mariscos, mejillones, pulpos, langostas y otros productos de mar que tienen elevados costos para el bolsillo común. En cuanto a los precios de los pescados como trucha, sábalo y pejerrey, estos también se incrementan en estas fechas.

Sin duda, Semana Santa es una época de recogimiento pascual pero también de comidas, que son matizadas por los ahora populares huevitos de Pascua elaborados con chocolate y  que son vendidos en tiendas y puestos ambulantes para luego ser consumidos por grandes y pequeños, sobre todo en Domingo de Resurrección, terminado el duelo, con Jesús nuevamente con vida.

En La Paz la Semana Santa se distingue por una secuencia de tradiciones arraigadas y costumbres ancestrales. Es fundamental realizarlas con devoción y convicción profunda, otorgando el verdadero significado a cada jornada y reconociendo que -sobre todo- el Señor Jesús ocupa el primer lugar, simbolizando luz y vida.

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