Junio 01, 2026 -HC-

Leer: una revolución silenciosa


Lunes 1 de Junio de 2026, 11:30am




...

Bolivia necesita cambios profundos. Eso parece ser uno de los pocos consensos que compartimos. Sin embargo, pocas veces nos preguntamos dónde comienza realmente una transformación duradera: ¿en las leyes, en la economía, en los gobiernos o en las personas? Quizás una de las respuestas más simples —y al mismo tiempo más olvidadas— esté en algo tan cotidiano como abrir un libro.

La ciencia ya comienza a mostrar algo que muchos intuían desde hace tiempo: leer no es simplemente una actividad cultural o académica; es una práctica profundamente transformadora.

Leer cambia físicamente el cerebro. Cuando una persona lee, activa simultáneamente redes relacionadas con el lenguaje, la memoria, la atención y la imaginación. Esta actividad fortalece conexiones neuronales. Sin embargo, quizás el mayor valor de la lectura no esté únicamente en los conocimientos que entrega, sino en las virtudes que exige y desarrolla: pensamiento crítico, paciencia, concentración, disciplina, imaginación y la capacidad de permanecer en silencio pensando.

Mientras reflexionaba sobre el poder de la lectura, me preguntaba si realmente da lo mismo lo que leemos. Si deseamos una transformación positiva en cada ciudadano, será importante ser selectivos con aquello que consumimos. Considerando que lo que leemos nutre nuestros pensamientos, que luego se convierten en acciones, mi respuesta es clara: no da lo mismo consumir cualquier contenido.

Recuerdo que, en un encuentro familiar, hablando de libros, alguien comentaba que acababa de terminar Cincuenta sombras de Grey, una obra que se convirtió en un fenómeno mundial, con más de 100 millones de copias vendidas. La persona nos hablaba emocionada sobre su lectura, destacando que estaba muy bien escrita y que era un libro ampliamente leído, razón por la cual lo recomendaba con mucho entusiasmo.

Cuando llegó mi turno de comentar —algo que, por cierto, no cayó muy bien— señalé que no es tan relevante qué tan bien escrito esté un libro ni cuántas personas alrededor del mundo lo hayan leído. Lo verdaderamente importante es preguntarse qué contenido estamos incorporando cuando leemos y qué efectos puede tener aquello en nuestra forma de pensar, sentir y actuar.

En línea con esta reflexión, y considerando que la lectura transforma, los padres, en particular, deberían preguntarse qué tipo de contenidos leen sus hijos. Más aún: ¿qué libros les comprarán en los próximos meses?

Otro aspecto importante para fomentar hábitos lectores es generar conversaciones frecuentes sobre lo que los hijos han leído, cómo lo han entendido y qué dudas les surgen. Este tipo de prácticas ayuda a desarrollar una postura más crítica, reflexiva y propositiva frente a la lectura.

Cierro recordando que entre el 27 de mayo y el 7 de junio se lleva a cabo la Feria Internacional del Libro en Santa Cruz. Un momento ideal para fortalecer nuestros hábitos lectores en una época en la que la inmediatez de las redes sociales parece estar consumiendo nuestra atención.

Recuerde: lo importante no es solo abrir un libro, sino abrir uno que transforme nuestra manera de pensar, sentir y actuar. Porque las sociedades cambian cuando cambian las ideas que las personas consumen cada día.

Con esto no estoy afirmando que deban existir libros vetados. Nada de eso. Simplemente sostengo que existen lecturas más nutritivas para la mente y el alma. Y esas, quizá, son las esenciales.

///