Abril 25, 2024 [G]:

La Política Exterior Feminista como enfoque para el empoderamiento de las mujeres

El grupo de mujeres Bolivia -  Chile es por ende un ejemplo de construcción de paz y una plataforma para promover la igualdad de género en nuestros países. Asimismo es una oportunidad importante que a través del diálogo construirá un entendimiento de lo que significa en nuestros países una política exterior feminista y su relevancia a la hora de incidir en la igualdad de género.


Martes 3 de Octubre de 2023, 8:15am






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3 DE OCTUBRE (ARTÍCULO DE OPINIÓN DE MARIA LUISA CENTELLAS BURGOA).- Cada año, en el mes de septiembre se lleva a cabo en la ciudad de Nueva York el evento más importante para la diplomacia global, la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGONU). La reunión anual de líderes de todo el mundo tiene como objetivo velar por el futuro de nuestras comunidades. Este año, el septuagésimo octavo período ordinario de sesiones contó con un importante quórum, congregando a 136 presidentes, jefes de Estado y de Gobierno, y 40 ministros, importante considerando el actual contexto internacional, sin embargo, no deja de ser notable y particularmente preocupante ver que sólo 21 de entre esos líderes, sólo el 11%,  fueron mujeres, una dura realidad que nos recuerda que aún queda un largo camino para alcanzar la igualdad de género. Esto es particularmente preocupante en un momento en que los Objetivos de Desarrollo Sostenible marcados para cumplirse hasta el 2030 sólo han progresado en su cumplimiento en un 15%.

Si nos enfocamos en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 5: Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas, la evaluación anual realizada por ONU Mujeres y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (ONU-DAES), en un comunicado de prensa anunció textualmente que «el mundo está fallando a las niñas y las mujeres» y que hace falta una inversión adicional de USD 360.000 millones al año para lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres de aquí a 2030. El informe anual también establece que la brecha de género en los puestos de poder y liderazgo sigue estando muy arraigada.  Una mirada al interior de las Naciones Unidas nos permite resumir la situación en las elocuentes palabras de la Representante Permanente de Costa Rica ante las Naciones Unidas, la embajadora, Maritza Chan que declaró en 2022, «al final del mandato del actual Secretario General, durante 80 años ininterrumpidos esta organización habrá sido liderada únicamente por hombres, esto comienza con la propia Carta de las Naciones Unidas, que establece que “él” será el principal funcionario administrativo de la organización. Este lenguaje se ve agravado por la Resolución 11 de 1946, que establece que el Secretario General debe ser un hombre de gran eminencia». Un repaso a la AGONU revela que, a la fecha, sólo 4 mujeres han logrado ocupar la importante posición de Presidente de la Asamblea General. El mensaje para mujeres y niñas, es poderoso.

Muchos de estos antecedentes me llevaron en 2014, a la creación de la organización de la sociedad civil, Esfuerzos de Mujeres Bolivianas, pensando en abrirnos espacios como mujeres en un escenario históricamente dominado por los hombres, el foro internacional de desarme, no-proliferación y control de armas, una serie de procesos que en el marco del multilateralismo buscan salvar la vida de las personas a través del establecimiento de marcos internacionales para una regulación efectiva de armas convencionales y no convencionales. Nos abrimos camino en esas instancias exigiendo los derechos alcanzados por y para las mujeres en la Resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas 1325 y la Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas 65/69. Bajo ese paraguas, se hizo posible que más mujeres en el mundo pudiéramos participar y aportar de manera significativa en los procesos multilaterales al interior de las Naciones Unidas, y a nivel local en las negociaciones de consolidación de Paz y cese al fuego, entre otros. Si bien estas dos resoluciones reconocen que las mujeres no sólo somos víctimas sino valiosos actores en la construcción y mantenimiento de la paz y seguridad internacionales, es notable resaltar que ambas resoluciones se originan en el entendimiento del carácter binario del término género (dualidad hombre y mujer).

Esta interpretación limitante del término género nos ha impedido ampliar nuestras capacidades de implementación en la búsqueda de la equidad de género e incluir a todos por igual como tomadores de decisiones y beneficiarios de las importantes decisiones que se hacen en los procesos de co-creación multilateral. Para mí resultaba claro que, para mejorar la vida de nuestras comunidades, era necesario verlas tal y como son, diversas e intersectadas por diferentes formas de opresión que impactan negativamente y de manera diferenciada a las personas según su género, raza, clase social, estado socioeconómico, identidad sexual entre otras, para dar lugar a experiencias de vida particulares. Intersecciones que profundizan en ciertas comunidades las condiciones de vulnerabilidad y desigualdad. Estas formas de opresión fueron descritas y entendidas por el feminismo interseccional, base de la Política Exterior Feminista. Entender bien esta nueva herramienta fue mi motivación para buscar en 2020 desarrollar una experiencia profesional en el Center for Feminist Foreign Policy (CFFP) con sede en Berlín. 

Aunque formalmente aún no existe una definición globalmente aceptada de política exterior feminista (PEF), para la CFFP,  es un verdadero cambio de paradigma respecto a la política exterior tradicional. Surge de la necesidad de reequilibrar las desigualdades de poder que ésta última ha contribuido a generar y mantener. Para comprenderla en su justa medida, debemos entender que “el status quo de la política exterior tradicional tiene sus raíces y se nutre de valores que son en esencia patriarcales, y se manifiestan en la perpetuación de la violencia sistémica a través del capitalismo, el imperialismo y el colonialismo“.

Acordar un concepto de política exterior feminista nos abriría la posibilidad de repensar, renovar y transformar las tradiciones e instituciones políticas predominantes. Sin embargo, hasta hace poco, la mayor parte del trabajo de entendimiento global de la política exterior feminista se generó en su mayoría por gobiernos de Europa o del Norte global. Así por ejemplo, varios de dichos países han generado manuales o han adoptado órganos asesores para orientar las acciones estatales en un marco de política exterior feminista. Destacan en este último caso los consejos asesores oficiales nombrados por Francia, España y Colombia, pero también el desarrollo de consultas globales por parte de Colombia, Escocia, los Países Bajos y Alemania para nutrir la conceptualización de sus políticas exteriores con enfoques feministas.

Por otro lado, el pasado 15 de septiembre, el Feminist Foreign Policy Collaborative, presentó un primer intento de marco global, sobre la base de consultas hechas a grupos feministas a nivel internacional. La Política Exterior Feminista (PEF) se definió así de la siguiente manera:

 

«La política de un estado que define sus interacciones con otros estados, así como con movimientos y otros actores no estatales, de manera que priorice la paz, la igualdad de género y la integridad ambiental; consagra, promueve y protege los derechos humanos de todos; busca desbaratar las estructuras de poder coloniales, racistas, patriarcales y dominadas por los hombres; y asigna importantes recursos, incluida la investigación, para lograr esta visión. La política exterior feminista es coherente en su enfoque a través de todas sus ámbitos de influencia, anclada en el ejercicio de esos valores internamente y co-creada con activistas, grupos y organizaciones feministas, movimientos, en el país y en el extranjero».

Bajo esta perspectiva general de incidencia activa sobre el balance de poder,  la PEF se convierte en un  «enfoque alternativo para promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en la acción exterior», para mejorar la coordinación y aumentar la eficacia de las estrategias relacionadas con el género y la participación significativa.

Una iniciativa que busca desmantelar las estructuras patriarcales de la política exterior tradicional es el Grupo de mujeres Bolivia - Chile. Que, como lo ha presentado en esta misma sección Elizabeth Salguero, una de las fundadoras y coordinadora del Grupo, se desarrolla en el ámbito de la política exterior feminista y busca replantear las relaciones entre ambos países y desde la sociedad civil. No hay mejor manera de describir la naturaleza de este grupo que en las palabras del actual Cónsul General de Chile en La Paz, el Embajador Fernando Velasco Parada durante el segundo encuentro del Grupo en Santiago de Chile de este año:  «La relación bilateral requiere precisamente lo que este grupo de mujeres Bolivianas y Chilenas representa: inteligencia y audacia para encarar posibilidades de mayor integración entre nuestras sociedades y dejar atrás los estereotipos tradicionales; capacidad de diálogo y entendimiento para generar mayores niveles de confianza mutua y principalmente valentía para mirarnos de frente y dejar de darnos la espalda, perdiendo tantas oportunidades en beneficio de nuestras respectivas sociedades».

El grupo de mujeres Bolivia -  Chile es por ende un ejemplo de construcción de paz y una plataforma para promover la igualdad de género en nuestros países. Asimismo es una oportunidad importante que a través del diálogo construirá un entendimdiento de lo que significa en nuestros países una política exterior feminista y su relevancia a la hora de incidir en la igualdad de género, y que además asumió como importante complementar las acciones de integración y de incidencia política, con iniciativas de investigación académica.

Para concluir se hace evidente que la adopción de políticas exteriores feministas es una tendencia creciente a nivel global. Desde el 2014, en que Suecia anunció su adopción, quince países y partidos políticos han seguido su ejemplo y otros han impulsado políticas de género sin la etiqueta específica. Particularmente en nuestra región, entre los años 2020 y 2023, los gobiernos de México (2020), Colombia (2022), Chile (2022) y Argentina (2023) adoptaron la PEF.  Asumir este desafío requiere de un coraje particular porque supone despojarse de una pesada herencia y centrarse en las necesidades y perspectivas de los grupos subrepresentados en la política exterior.

Quisiera reiterar que  la Política Exterior Feminista no es sólo una cuestión binaria de género y ciertamente no se trata sólo de números, ni de contar a las mujeres o las minorías desfavorecidas, sino de hacer que sus voces cuenten en la construcción de un futuro mejor.

(*) Lucía Centellas es miembro del grupo Bolivia Chile

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