Ese día, el presidente Jaime Paz Zamora había salido del Palacio de gobierno blandiendo una hoja de coca en la mano derecha y otra en la solapa de su saco, como una insignia cargada de ideología “cultural” que se tradujo en un speech improvisado en la plaza Murillo de La Paz. Rodeado de gente y de medios televisivos, escritos y de radio, lanzó, sin anestesia, la frase que después se haría morenada y poesía “coca no es cocaína…” Dijo también “La coca es nuestra, la cocaína es ajena…” (Prensa nacional, 1990). Lo que queda, ya es historia, que todavía se está escribiendo con Bolivia como un gran exportador y comercializador de cocaína y marihuana.
Y, sin embargo, si alguien, cualquiera, menciona la palabra “marihuana” ¿se imagina una planta que “en su estado natural” no es droga? ¿O alguien piensa en la droga contenida en la planta de marihuana, que es el tetrahidrocannabinol (THC)? No, ¿no es cierto? Pero en el caso de la coca, la gente piensa “la coca no es cocaína”, no importa que tenga cocaína.
El nombre corto para la droga que se encuentra “dentro” de la planta de marihuana es el cannabinol, pero nadie piensa que la marihuana “en su estado natural”, no es droga o que necesita un proceso para su extracción. Uno menciona la palabra “marihuana” e inmediatamente, súbitamente, automáticamente, imagina droga. Eso no ocurre con la planta de coca.
Quienes todavía insisten que no es lo mismo decir marihuana = droga, o coca = droga, quieren comparar el efecto de consumir hojas de marihuana con hojas de coca. “No es lo mismo”, dicen, pero científicamente hablando, no hay diferencia, porque las hojas de marihuana contienen, dependiendo de la variedad de planta y su proximidad al cogollo, desde 0,5 a 20 % de THC y los que comercializan marihuana se aseguran de vender la que contiene mayor cantidad de principio activo, para obtener mayores ganancias y efectos casi inmediatos. Con la hoja de coca pasa lo mismo, con la única diferencia de que el contenido de droga en la hoja de coca es mucho menor: la hoja de coca de los Yungas paceños contiene 0,85 % de cocaína y la del Chapare cochabambino 0,72 % (Operación Breakthrough, 2003). No es de extrañarse entonces que los acullicadores/boleadores prefieran la hoja de coca de los Yungas paceños a la del Chapare, para bolear (casi digo drogarse). Y, como vemos, tanto la planta de coca como la de marihuana, contienen droga. La planta de marihuana contiene cannabinol y la de coca, cocaína.
Lo anteriormente dicho trae como conclusión que, a mayor concentración de droga, mayor también el efecto. Y esa es la diferencia entre la planta de marihuana con la de planta de coca cuando se habla de la fisiología o de los efectos del consumo. Los efectos con la marihuana son mayores que con la hoja de coca porque es mayor la cantidad de droga que se consume. Hay también otra diferencia: el principio activo de la marihuana es liposoluble, es decir, es un aceite, por lo tanto se disuelve con aceites; la cocaína en cambio, es hidrosoluble, es decir, se disuelve en agua, por eso, cuando se hacen exámenes laboratoriales para detección de droga, cuando estas se consumen por primera vez, la marihuana se puede detectar entre 7 a 20 días después de ingerida, dependiendo de la “calidad” y cantidad consumida. La cocaína, en cambio, solo dura en el organismo hasta 72 horas, o menos, si se bebe mucha agua. Cuando se consumen, ambas pueden ser detectadas en la orina. En el caso de la cocaína, no importa cómo se la consuma: pura, o en mates… Los “boleadores” orinan cocaína. Los “mateadores” también. Compruébenlo.
Entonces, ¿por qué nadie discute que la marihuana es droga?, por qué se dice que la coca no es droga? ¿la política puede más que la ciencia? ¿por qué no se difunde que la coca es tan mala como la marihuana?¿Por qué no se difunden los hallazgos del oncológico cruceño que advierte a los “boleadores” que masticar coca con aditivos ocasiona cáncer de boca? ¿Por qué los cocaleros terminaron por imponer su posición para defender la hoja de coca de la manera que lo hacen? ¿Por qué no hay programas de desmitificación de la hoja de coca?
Y lo último: la planta de la hoja de coca es sumamente dañina para el medio ambiente. Crece extenuando los suelos donde se siembra. Deja el terreno inservible para otros cultivos. Por eso los cocaleros andan siempre en busca de nuevas áreas de cultivo. ¿Qué más se puede decir? Y la hoja de coca, lo dije varias veces, no la comen ni los animales del campo, porque “sienten” en su naturaleza que les hace daño. Los supuestos “beneficios alimenticios” de la hoja de coca, nunca fueron realmente probados. ¿Qué más?¿coca no es cocaína? ¡Bailemos la morenada!
//



