El Alto, 15 de mayo (Soledad Mena, El Comapadre).- En el curso hay machismo hasta en forma de bromas y chistes. Nos dicen que las chicas tienen que usar falda y no pantalón, nuestros trajes tienen pantalón y nos vestimos con pantalón y eso les parece gracioso a los chicos”, dice Abigail Torres de la unidad Educativa Eva Perón de la ciudad El Alto.
En esta ciudad, adolescentes, jóvenes, padres de familia y profesores muestran actitudes machistas y discriminatorias; hay relaciones violentas en los noviazgos y hasta morbosidad en los colegios.
Las brigadistas de Prevención de Violencias y Promoción de Derechos del Gregoria Apaza -reconocida institución que trabaja a favor de la mujer- explicaron que identificaron actitudes machistas en colegios del norte alteño.
“Hay machismo en el fútbol, mayormente los chicos nos dicen por qué vas a jugar si las mujeres no juegan fútbol, a mí me sucedió una vez”, dijo Rebeca Paredes, brigadista de 16 años.
Los chicos piensan que las mujeres son el sexo débil, y lo manifiestan así cuando hay trabajos fuertes. También hay discriminación y violencia psicológica. A veces las tratan de “sonsa” por qué no hicieron la tarea.
La profesora María Dolores Quispe observó que a los estudiantes de secundaria no les gusta sentarse con mujeres. Sentarlos de forma alterna a los alumnos es una estrategia para los profesores porque los varones cuando se juntan insultan y son groseros con las mujeres. Además molestan a las chicas y esconden sus cuadernos o los trabajos que llevan a la escuela.
Considera que aún se manifiesta el machismo porque cada día se escuchan casos de violencia intrafamiliar y mientras no cambie la actitud en el hogar, el machismo va a seguir. “El papá es el que manda, el que decide, hay que atenderle y cuando le toca asumir responsabilidades se sale de la casa y cuando el hijo se porta mal le echa la culpa a la mamá y le dice voz no lo controlaste”, cuenta la maestra.
Dijo que la violencia y el machismo trae consecuencias. Contó un caso crítico de un curso de cuarto de secundaria que no fue resuelto desde el año pasado, en el curso los chicos y las chicas no se hablan ni piensan hablarse.
“Las chicas dicen que los chicos son malos. En el Día del Estudiante los chicos compraron sus propias tortas y las chicas también, se les hace sentar juntos pero no se hablan”, apuntó la profesora María.
En otros colegios se forman grupos de varones que intimidan a las mujeres, les piden que les copien las tareas. Les dicen que por ser mujeres tienen que atender a los hombres y que deben servirles.
También está el caso de un colegio de La Paz donde el voto de un varón vale por dos votos de mujeres a la hora de elegir la directiva.
La brigadista dice que los profesores incurren en preferencias hacia a los hombres antes que a las mujeres: “Ellos dicen que venga primero un hombre y luego una mujer”, reprochó Rebeca Paredes.
Asimismo vieron a profesores que mandan a sus alumnas a la pizarra solo para observarlas las piernas porque llevan falda. Ellas se sienten discriminadas en las reuniones de padres de familia porque no las toman en cuenta con el argumento de que son jóvenes. En suma, hay mucho por hacer.
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