El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, apareció este jueves en sus redes sociales para defender la venta del 20% del brazo comercial del Mundial a inversores íntimamente ligados a Trump. "Forma parte de un proceso democrático", dijo el magnate del fútbol sobre su propuesta de privatizar el deporte rey.
La propuesta de Infantino provocó un terremoto político e institucional incluso más allá de las canchas. Infantino promete a las 221 federaciones que integran la FIFA multiplicar su financiación de manera exponencial si votan su plan por mayoría simple antes del 19 de septiembre.
El plan de Infantino consiste en depositar la gestión de la Copa del Mundo, la mayor fuente de ingresos de la FIFA, en una compañía llamada FIFA Forward Enterprise, cuyo 30% será vendida a inversores elegidos por Joshua Kurshner, hermano del yerno de Trump.
El esquema obliga a reformular la esencia misma de la FIFA como organización sin fines de lucro con base en Suiza, garante de su estatus de neutralidad y privilegios fiscales y jurídicos. El carácter extremadamente de la reforma quedó reflejado en la carta que envió Infantino a las 221 federaciones nacionales este martes, inmediatamente después de que el diario The Times filtrara la noticia.
“Si la propuesta se aprueba”, reza la carta, “beneficiará a las asociaciones miembro con la siguiente financiación: Primero, el FIFA Forward de 20 millones de dólares para cada una de las 221 federaciones para el ciclo que comienza el 1 de enero de 2027. Esto se incrementará cada ciclo: 22 millones en 2031-34; 24 millones para el ciclo 35-38 y así sucesivamente. Los pagos estarán garantizados con los ingresos de los Mundiales.
Y segundo, el nuevo programa de FIFA Fast Forward, que asegura 20 millones de dólares por asociación como oportunidad única y singular de financiación, solo para aquellos miembros que quieran participar [que voten a favor] en una decisión que deberán adoptar antes del 19 de septiembre. Los fondos estarán listos para el 1 de enero de 2027. Se financiará por la FIFA mediante la liquidación de una porción de su participación en FIFA Forward Enterprise cedida a inversores de largo plazo cuidadosamente elegidos sin ceder controles de ningún tipo”.
Mientras las federaciones y confederaciones se muestran "profundamente preocupadas" y admiten no haber sabido nada del plan hasta que explotó mediáticamente, Infantino defendió el proceso "democrático" al que se someterá la cuestión y afirmó estar "abierto a conversaciones". Sin embargo, Infantino no convocó una rueda de prensa ni dejó publicar comentarios que respondieran a su vídeo, como hace habitualmente.
El Gobierno del Reino Unido fue el primero en interponerse. Como sucedió en la crisis de la Superliga, el proyecto secesionista del fútbol europeo que lideraron Florentino Pérez y Joan Laporta en 2021, el primer político en reaccionar al anuncio de Infantino fue Andy Burnham, primer ministro británico.
“El fútbol no pertenece a los inversores”, declaró el laborista en X. “Pertenece a las personas que llenan las gradas semana tras semana, llueva o haga sol. El Mundial no es un producto. Es la mayor competición del deporte, y nunca fue propiedad de nadie. Que vistan el trato como quieras. Una vez que has vendido una parte, has vendido todo”.
Javier Tebas, presidente de la Liga y directivo de UEFA, denunció que Infantino pretende comprar votos, ya que aspira a ser reelegido como presidente de la FIFA en marzo de 2027: “No parece una reforma. Parece una campaña electoral financiada con el futuro del fútbol. El desarrollo no puede utilizarse para comprar votos ni silencios. Las competiciones y los derechos comerciales de FIFA no son patrimonio personal de Infantino. Quien mezcla política, disciplina, dinero y poder sin transparencia no puede liderar nada. Infantino no es la solución a la gobernanza de FIFA. Es el problema. Nos vamos adentrando en el Iceberg y lo que queda por salir a flote”.
Joseph Blatter, el presidente de la FIFA que antecedió a Infantino antes de que lo devoraran los escándalos de corrupción en 2015, se rasgó las vestiduras ante la deriva de unos acontecimientos que parecían impensables durante su mandato.
“La estrecha relación entre el presidente de la FIFA y el presidente de Estados Unidos ha alcanzado una dimensión financiera que está dañando profundamente al fútbol”, declaró Blatter en X. “Nadie tiene derecho a vender nuestro juego”.
"El FIFA Forward Enterprise, o FFE, es en realidad una propuesta, una oferta. Forma parte de un proceso democrático —un proceso de consulta— y, sobre todo, es una oportunidad, no una obligación. Como ya he dicho, da inicio al proceso de consulta. Si, y solo si, es aprobada por la mayoría de nuestras 211 Asociaciones Miembro y el Consejo de la FIFA, se convertiría en una filial propiedad de la FIFA y controlada por ella, que consolidaría las operaciones comerciales y de eventos de la FIFA", inició el mandatario.
"Fortalecer el aspecto comercial del fútbol es el siguiente paso natural en esta evolución. Por ello, creemos que la propuesta de la FFE liberaría el potencial del deporte en todos los rincones del mundo, tanto en el fútbol masculino como en el femenino y juvenil. Tan solo en el próximo ciclo de Forward, las distribuciones aumentarían de 8 millones de dólares por federación a 20 millones", describió.
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