El papa León XIV destinó 100.000 euros a Venezuela a través de la Limosnería Apostólica como primera contribución de emergencia tras los dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el país el miércoles, dejando al menos 188 muertos y más de 1.500 heridos, según informó Vatican News.
El pontífice tomó la decisión tras mantener contacto directo con el nuncio apostólico en Venezuela, monseñor Alberto Ortega Martín, y con el arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord Castillo. Los fondos se canalizarán a través de las estructuras eclesiásticas locales para atender las necesidades más urgentes de la población afectada.
Los dos sismos se registraron con apenas 39 segundos de diferencia frente a la costa caribeña venezolana, lo que el Centro Nacional de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos calificó como un “doblete sísmico”: un fenómeno poco frecuente en el que dos terremotos de gran intensidad ocurren casi de forma simultánea en la misma zona. La presidenta encargada Delcy Rodríguez informó que las autoridades han contabilizado al menos 30 réplicas desde los movimientos principales; el balance de víctimas es aún provisional.
El obispo de la diócesis de La Guaira, monseñor Pablo Modesto González Pérez, describió una situación de colapso total en esa zona costera del norte del país, declarada “zona de desastre natural”. “Estamos sin electricidad y hemos sido todos afectados. En el seminario se han derrumbado muchos muros”, relató según Vatican News.
El arzobispo de Caracas precisó, tras una visita técnica, que la catedral y una docena de templos de la capital presentan graves daños estructurales. Biord Castillo añadió que las parroquias han abierto sus puertas para acoger a familias que perdieron sus hogares, y señaló que el impacto humano habría sido peor de no haber coincidido con un día festivo.


