Mayo 28, 2024 [G]:

Desfachatez: El Alcalde Arias y su nuevo plan para asaltar La Paz


Domingo 14 de Abril de 2024, 9:30am






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El viernes 12 de este mes se erige como un “negro” presagio para La Paz: El alcalde Iván Arias se presentó a la sesión extraordinaria del Concejo Municipal solicitada por el mismo, a objeto de presionar por la aprobación y la gestión de financiamiento de su Plan integral de Recuperación del Municipio de La Paz, denominado “De la tormenta a la Esperanza”, adjuntando trámite de solicitud de autorización de inicio de operaciones de crédito público y presentando un proyecto de Ordenanza Municipal.

Sin lugar a dudas, presenciamos un acto sin precedentes de descaro por parte de una autoridad municipal, al intentar asaltar la ciudad de La Paz bajo el pretexto de remediar las consecuencias de su propia negligencia, ineptitud e indolencia en la gestión. Además, pretende hipotecar el futuro de la ciudad triplicando la deuda municipal, en proyectos desconocidos para la población en general. Más preocupante aún, intenta eludir todo el sistema de socialización y fiscalización que debe regir en una gestión transparente, al presentar una solicitud que ni siquiera ha sido sometida a consideración de alguna comisión del concejo, utilizando la vía de la dispensación.

En otras palabras, el alcalde está solicitando la aprobación de un financiamiento superior a los 1.000 millones de bolivianos (más de 142 millones de dólares), sin pasar por un proceso de fiscalización y utilizando la vía de la dispensación de trámites, argumentando una "urgencia" para reconstruir la ciudad. Esta situación configura un intento inadmisible de asaltar a la ciudad de La Paz, una acción que definitivamente los paceños no podemos permitir.

En primer lugar es imperativo destacar la falta total de transparencia en la actual gestión municipal. Como evidencia, el alcalde Arias nunca ha comparecido a una sesión del Concejo Municipal para rendir cuentas sobre su gestión, ni tampoco sobre el manejo de los recursos de los paceños. Han transcurrido casi tres años de gestión y el alcalde ha encontrado la manera de eludir su responsabilidad ante el pueblo paceño, evitando presentar su informe de gestión ante el Concejo Municipal. Además, a pesar de las convocatorias del Concejo, el alcalde, como si fuera el dueño de la ciudad, ha obviado cualquier proceso relacionado con la fiscalización y la transparencia. ¿Cómo es posible que ahora solicite más dinero si no cumple con su deber de informar al pueblo paceño?

Por otro lado, la actual gestión municipal ya ha obtenido un financiamiento de 175 millones de bolivianos (25 millones de dólares) del Banco BISA, cuyos destinos son totalmente inciertos debido a la falta de informes y transparencia de un alcalde que presuntamente parece preferir moverse en las “Negras” áreas de la corrupción. Informes extraoficiales sugieren que los recursos de este préstamo, que serán pagados por todos los paceños, se destinaron a estabilizar terrenos en la zona de Achumani, que casualmente pertenecen al Banco BISA. ¿Cómo es posible que ahora solicite más dinero si no hay proyectos debidamente evaluados en beneficio del pueblo paceño?

Además, es crucial que Arias presente informes sobre las acciones preventivas llevadas a cabo antes del período de lluvias. Los desastres en La Paz no fueron causados por precipitaciones extraordinarias, como pretende hacernos creer. La ciudad de La Paz y sus habitantes vivieron momentos de zozobra y miedo, además de sufrir afectaciones a su patrimonio y la lamentable pérdida de vidas humanas debido a la incapacidad, desidia y negligencia que caracterizan su administración. No hubiéramos lamentado la pérdida de vidas humanas si se hubiera mantenido operativo el Sistema de Alerta Temprana. Los ríos no hubieran descargado toda su furia si el Gobierno Municipal hubiera cumplido con el programa preventivo de limpieza y mantenimiento de las cuencas. Las calles y avenidas no hubieran quedado perforadas por sifonamientos en los embovedados de los ríos si se hubiera realizado el mantenimiento preventivo de estas infraestructuras en tiempo seco. ¿Cómo es posible que ahora solicite más dinero si el alcalde es responsable del daño a la ciudad y su gestión ha provocado afectaciones incalculables al patrimonio de los paceños?

Además, y como es habitual en la gestión municipal, pretenden aprobar un endeudamiento que comprometerá el futuro de la ciudad (142 millones de dólares) a escondidas y sin socializar la información con la población de La Paz. Inventan una supuesta urgencia para obtener la aprobación en sesiones extraordinarias sin cumplir los procedimientos de fiscalización en la comisión correspondiente, derivando el proceso a través de la dispensación como si el monto fuera algo irrelevante. ¿Cómo es posible que ahora solicite más dinero si el alcalde no cumplió oportunamente con las tareas urgentes de un plan de prevención y ahora pretende mostrar una engañosa preocupación por una ciudad que nunca le interesó?

Lamentablemente, los representantes del pueblo paceño en el Concejo Municipal brillan por su ausencia. Aparentemente, su luz ha sido apagada por las oscuras tinieblas de la corrupción, reflejada en la distribución de dinero, proyectos y puestos de trabajo. A excepción de unos pocos concejales (3 o 4), los demás están implicados en la mafia de esta administración municipal, y difícilmente podemos esperar que defiendan los intereses de La Paz. Además, actualmente están negociando los cargos en la nueva Directiva del Concejo (Presidencia, Vicepresidencia y Secretaría), así como la conformación de las comisiones, como condicionantes para la aprobación de estos créditos, además de las leyes de concesiones y asociaciones público-privadas. En resumen, en el Concejo están negociando el millonario asalto de los dos últimos años de gestión que tendrán.

El Concejo Municipal, en lugar de preocuparse por sus intereses personales, debería exigir que el Alcalde cumpla con las normativas y presente un informe de los 3 años de su gestión, además de un informe especial sobre el manejo de los 175 millones de bolivianos prestados por el Banco BISA, antes de iniciar cualquier nuevo proceso de financiamiento. Además, deberían exigir la presentación de informes sobre el trabajo preventivo realizado antes del período de lluvias, para demostrar que los desastres que sufrió la ciudad de La Paz no fueron consecuencia de precipitaciones extraordinarias, sino de la desidia y negligencia que caracterizan la actual gestión de Iván Arias. Y finalmente, deberían asegurarse de que se cumplan los procesos de fiscalización y socialización de cualquier proyecto, teniendo en cuenta que se trata de un endeudamiento sin precedentes al que nos está acarreando el Alcalde Arias.

En los próximos días, el papel de los concejales será evidente. Veremos quiénes intentaron engañar al pueblo paceño con discursos en defensa de La Paz, pero que mantienen una estrategia coludida con la corrupción; también surgirán los de siempre, aquellos que levantan la mano porque no representan al pueblo, sino solo sus intereses; y finalmente aparecerán aquellos que realmente asumirán la defensa firme de los intereses de La Paz. Aunque solo hayamos identificado a máximo 4 concejales, no perdemos la esperanza de que resurjan desde lo profundo de la moralidad aquellos que de verdad no quieran pasar a la historia como los peores concejales de la historia. Por supuesto, los concejales que se presten a aprobar este asalto a la ciudad de La Paz bajo el pretexto de un financiamiento para tareas de reconstrucción, asumirán la plena responsabilidad por el daño al Estado y llegará el momento oportuno para auditar y determinar su negligencia o complicidad en un hecho que no puede quedar impune.

Finalmente, seremos los ciudadanos que habitamos este hermoso territorio llamado La Paz quienes tendremos que estar preparados para defender los intereses de nuestra ciudad. La participación ciudadana a través de sistemas de control efectivos y la movilización vecinal evitarán que nuestra ciudad sea nuevamente asaltada por las “negras” intenciones de las autoridades municipales.

 

13 de abril de 2024

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