30 de julio (Urgente.bo).- Santa Cruz es el principal epicentro de la violencia en Bolivia, los primeros 7 meses del 2026 se reportaron al menos 23 casos con 28 fallecidos en el país. Ese es el saldo que deja la escalada de asesinatos vinculados al crimen organizado y al narcotráfico entre enero y julio de 2026. En los casos predominan los sicariatos, las ejecuciones planificadas, los ajustes de cuentas y los secuestros.
Enero marcó el inicio de esta ola de violencia con tres casos y tres víctimas fatales. El hecho que más conmocionó fue el asesinato del coordinador político y amigo del presidente Rodrigo Paz, Mauricio Aramayo, quien fue acribillado en Tarija por sicarios que actuaron bajo la modalidad de un crimen por encargo. Ese mismo mes también fueron asesinados un ciudadano chileno prófugo de la justicia en Santa Ana de Yacuma, Beni, y Jorge Luis Burgos en el Urubó, Santa Cruz.
En febrero no se registraron asesinatos de este tipo; sin embargo, se produjo un hecho de violencia. Un periodista independiente fue víctima de un ataque mientras cubría una campaña electoral en El Alto. El comunicador fue secuestrado, torturado y sufrió graves lesiones, entre ellas el corte de la lengua, en un caso que generó el rechazo de organizaciones de prensa.
La violencia volvió a aparecer en marzo con dos casos, dos fallecidos y dos secuestros. Uno de los episodios más impactantes ocurrió el 28 de marzo, cuando una comerciante de abarrotes fue secuestrada por un grupo armado dentro de su tienda en Entre Ríos, Cochabamba. Tres días después, su cuerpo fue encontrado sin vida en Bulo Bulo. Ese mismo mes también se registró una balacera en Santa Cruz durante un intento de secuestro que terminó con la muerte de la víctima, en un hecho investigado como un posible ajuste de cuentas.
Abril fue el mes más violento del primer cuatrimestre. En apenas 30 días se contabilizaron siete casos, siete fallecidos y un intento de secuestro, concentrando una sucesión de ataques armados en distintos municipios de Santa Cruz. Durante ese periodo fueron asesinados un presunto integrante de una organización criminal, un pasajero de un bus en San Ignacio de Velasco, un hombre durante un campeonato de fútbol en San Matías, un ciudadano brasileño en Puerto Quijarro y un piloto durante una competencia automovilística.
El caso que mayor repercusión tuvo fue el asesinato del magistrado decano del Tribunal Agroambiental, Víctor Hugo Claure Hinojoza, quien fue interceptado por sicarios en motocicleta el 30 de abril y recibió múltiples disparos cuando intentaba abordar su vehículo. Las investigaciones apuntaron a una posible venganza relacionada con sus decisiones judiciales.
En mayo se registraron cuatro casos, cuatro fallecidos y un secuestro. Entre ellos se encuentran el asesinato de un hombre en Bermejo, otro ataque armado que dejó un ciudadano colombiano muerto en Santa Cruz, el hallazgo de un hombre ejecutado en la carretera Cochabamba–Santa Cruz y el secuestro de un joven de 24 años en Entre Ríos, Cochabamba, perpetrado por hombres encapuchados y fuertemente armados.
Junio cerró con tres casos, cuatro víctimas fatales y un secuestro. El hecho que más impacto generó fue el secuestro del dirigente comunal Edgar P. S. en Yapacaní. Dos días después su cuerpo fue encontrado sin vida cerca del Parque Nacional Amboró. Ese mismo 13 de junio también fue asesinado un ciudadano brasileño en Equipetrol y, de forma paralela, fueron hallados los cuerpos de dos jóvenes con múltiples impactos de bala en Yapacaní, hechos atribuidos preliminarmente a disputas entre organizaciones criminales.
Julio volvió a colocar al país en alerta y se convirtió, junto con abril, en el mes más crítico del año por la gravedad de los hechos. Aunque se registraron tres casos, estos dejaron ocho víctimas fatales, la cifra mensual más alta de todo el año.
El mes comenzó con el asesinato de un librecambista en Cochabamba durante un violento atraco. Días después fueron hallados dos jóvenes decapitados y maniatados en Yapacaní, un crimen acompañado de mensajes de amenaza con un gran grado de violencia. Finalmente, el 30 de julio, un enfrentamiento armado en San Matías, en la frontera con Brasil, dejó cuatro víctimas fatales, entre ellas un efectivo policial, consolidando a julio como el mes con el saldo más letal de los primeros siete meses de 2026.
Las cifras muestran que Santa Cruz reúne 16 de los 23 casos registrados, es decir, cerca del 70% del total nacional, consolidándose como el principal foco de la violencia asociada al crimen organizado, el narcotráfico y las disputas entre estructuras criminales durante 2026.


