La Paz vive una intensa agenda de celebraciones por los 217 años de la gesta libertaria del 16 de julio. Desde este martes, las calles de las principales ciudades del departamento se convirtieron en escenario de desfiles, actos protocolares, entradas folklóricas y verbenas que congregaron, y continúan reuniendo, a miles de personas que celebran la efeméride paceña.
La noche del martes 14 de julio se llevó a cabo el desfile de carros alegóricos, un evento que fue retomado por el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz como parte de los festejos principales. La actividad comenzó a las 18:00, por lo que se cerraron vías troncales de la ciudad, como las avenidas Montes, Mariscal Santa Cruz, El Prado y otras.
Con este desfile, las calles paceñas se iluminaron con el paso de los carros alegóricos, en una noche que revivió la historia y las tradiciones. Familias enteras, jóvenes y niños saludaban con entusiasmo a los personajes caracterizados que protagonizaron una jornada llena de alegría.
Por otro lado, este miércoles 15 de julio, en la ciudad de El Alto, se llevó a cabo la tradicional Entrada Folklórica Virgen del Carmen, una de las expresiones culturales más representativas de la diversidad que caracteriza al departamento. Cientos de danzarines, músicos y devotos recorrieron las calles con distintas danzas típicas, en una muestra de fe, identidad y alegría rumbo a la celebración del 16 de julio.
En la ciudad de La Paz, el fervor cívico se trasladó al centro histórico, específicamente a la calle Jaén, donde el presidente Rodrigo Paz Pereira ingresó al Museo Casa de Murillo. Posteriormente, el alcalde César Dockweiler le dio la bienvenida y, junto al gobernador del departamento, Luis Revilla, procedió al encendido de la Tea de la Libertad.
Concluidos los actos protocolares, dio inicio el tradicional Desfile de Teas, que partió desde la esquina de las calles Ingavi y Pichincha. El recorrido nocturno reunió a trabajadores, bandas escolares, autoridades, organizaciones e instituciones de distintos puntos del departamento.
Más tarde, la ciudadanía se volcó a la tradicional Verbena Paceña, un espacio para bailar, cantar y confraternizar. El sucumbé y el té con té volvieron a ser protagonistas de la noche, preparados por decenas de caseras instaladas en el centro de la ciudad, quienes no dejaron de batir la leche caliente con huevo para ofrecer estas bebidas tradicionales que ayudan a combatir el frío y forman parte de la identidad de los chukutas.
En El Alto ocurrió algo similar. Aunque inicialmente no estaba prevista una verbena oficial, diversos grupos paceños decidieron organizar una celebración de manera voluntaria para llevar música y alegría a los alteños, que también esperan festejar el 16 de julio con el entusiasmo que caracteriza a esta fecha histórica para el departamento.


